martes, 31 de marzo de 2026

LOS HIJOS DEL PECADO Y DE LA POBREZA

 

Valladolid, 1.596.-En los últimos cuatro años, han sido bautizados seiscientos ochenta y ocho niños, un 10% de los cuales ilegítimos.

En lo más bajo de la escala social urbana se encuentran los pobres, denominación que comprende a todos aquellos que carecen de lo imprescindible para llevar una vida digna y que se mantienen de la caridad.

En el grupo de los pobres denominan las personas sin familia, viudas, enfermos ulcerosos, ciegos y lisiados entre los que se mezclan pícaros, vagos y malhechores.

La existencia institucional, y sobre todo la caridad privada, contribuyen a paliar las necesidades de los pobres que constituyen el 10 y12% de la población de las ciudades en las buenas épocas y alrededor del 25%, en periodos de escasez.

La iglesia asume la mayor parte de las tareas de asistencia a los pobres. En los obispados, conventos y monasterios se reparten alimentos (la conocida sopa boba) cada día, y es sabido que el arzobispo de Valencia, Tomás de Villanueva, entrega más de la mitad de sus rentas anuales para obras asistenciales y educativas.

En los años de hambre y epidemias, las instituciones eclesiásticas abren sus graneros y acogen a los enfermos encargándose de cuidarlos.

Los niños reciben una especial protección, en casi todas las ciudades, cuentan por lo menos con una cofradía o fundación para hacerse cargo de los niños abandonados, que son bautizados y criados por una nodriza.

Las deficiencias higiénicas y la falta de medios hacen que la tasa de mortalidad sea muy alta en las inclusas, al rededor del 80% de los niños fallecen antes de los siete años.

También existen colegios donde los niños huérfanos o pobres aprenden un oficio artesanal, pero las plazas son limitadas.

 


 

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