jueves, 2 de abril de 2026

AYUDA A LOS CATÓLICOS IRLANDESES

 


                                                               Martín de Padilla

Atlántico, 1597.- El general Martín de Padilla y los supervivientes de la flota española con destino a Irlanda logran salir al Ferrol. A pesar del desastre acaecido en Cádiz a la armada Española  y del saqueo de la ciudad.

El ya anciano Felipe II no ceja en su empeño de liberar a los católicos irlandeses del yugo inglés, animado ahora por el deseo de vengar la ofensa recibida, que desvela a Europa el estado cada vez más débil en que se encuentra la fuerza naval española. –su reacción no se hace esperar.

El monarca español recurre entonces al dinero que le llega de Indias, así de como de sus súbditos, para organizar una escuadra naval que se compone de ciento veintiocho navíos, algunos de guerra y otros de transporte, y cuyo fin fue realizar la deseada invasión a Irlanda.

La armada con catorce mil hombres entre los que se encuentra un buen número de  católicos irlandeses que han buscado refugio en España, carga con todo tipo de víveres y municiones  y se pone bajo las órdenes de don Martín de Padilla.

Padilla Manrique, conde de Buendía, originario de Calatañazor, (Soria), había distinguido en la guerra contra Francia (1558), y había participado en el combate contra los moriscos granadinos y había participado en la batalla de Lepanto, donde consiguió hundir cuatro navíos del ejército enemigo. Capitán general de las galeras de España y Adelantado Mayor de Castilla.

Defendió Lisboa del ataque de los ingleses y había demostrado su destreza al enfrentarse victoriosamente en cuatro ocasiones al famoso y temible  cosario inglés Francis Drake.

Sin embargo de nada sirve la habilidad del general; la fortuna no se pone del lado español. Una fuerte tormenta que estalla entre Concurbión y el Cabo de Finisterre, destroza cuatro navíos con sus tripulantes y cargamento y dispersa a los restantes, de los cuales dieciséis se sumergen en el golfo de Vizcaya.

Solo unos pocos con Padilla, consiguen llegar con mucho esfuerzo hasta el Ferrol. Con este nuevo infortunio, Felipe II debe desistir de sus proyectos sobre Irlanda y decide abandonar sus tentativas contra Inglaterra.

No obstante los católicos irlandeses  rebeldes contra la reina Isabel de Inglaterra volverán a recibir en el futuro la ayuda de los españoles ya que no pasaran muchos años hasta que el duque de Lerma pretendiendo igualar la empresa del monarca Felipe II, envíe auxilios a Irlanda también bajo el mando de Padilla .

La expedición se malogrará otra vez a causa de las inclemencias del tiempo,

 


miércoles, 1 de abril de 2026

LA FLOTA INGLESA EN CÁDIZ.

 


Cádiz, 20 de junio de 1.596. Una flota inglesa capitaneada por lord Charles Howard y el conde de Esses, desembarca en el puerto y saquea la  ciudad sin que los barcos españoles que intentan cerrar la entrada en la bahía puedan hacer nada por impedirlo. 

La enemistad entre el gobierno  inglés y Felipe II seguía todavía en pie y en el año 1596 se produjo la  principal invasión y saqueo de Cádiz, destruyendo la armada española e incendió la ciudad y tomando rehenes, volviendo a incidir en el año 1625, pero esta vez la armada angloholandesa fue derrotada y se retiró.   

Ya en 1.591 el conde de Cumberland había intentado el ataque contra las Azores, objetivo que fracasó gracias a la intervención de don Alfonso de Bazán, que con su flota había salido al encuentro del inglés y logrado dispersar sus navíos.



El desencadenante del desastre gaditano había sido sin duda el proyecto del monarca  español de enviar socorro a los católicos irlandeses bajo el yugo inglés.

Enterada Isabel  la reina de Inglaterra  del plan que abrigaba Felipe II, toma la iniciativa y ordena que se armen 150 naves con ocho mil soldados y siete mil marineros bajo el mando del general Howard y del conde de Esses.

Se suman además veinticuatro naves holandesas, a cuyo frente se encuentran el vicealmirante Warmond y el conde Luis de Nassau primo del príncipe Mauricio.

Una vez organizada la escuadra inglesa parte del puerto de Plymouch rumbo a Cádiz. En el puerto hay 30 barcos de guerra y y 30 de transporte, sin embargo, los jefes de la expedición inglesa consiguen sorprender a los españoles, quienes apenas cuentan con tiempo para defenderse.

Tras desembarcar el conde de Esses en la plaza, se deshace fácilmente de un pequeño cuerpo  de soldados que le salieron al encuentro y, pese a que no permitió que se cometieran atropellos con la población, si autorizó que la ciudad fuese saqueada.

Los ingleses se llevaron hasta  las campanas de las iglesias y se calcula que se hicieron con un botín de 20 millones de ducados.