Martín de Padilla
Atlántico,
1597.- El general Martín de Padilla y los supervivientes de la flota española con
destino a Irlanda logran salir al Ferrol. A pesar del desastre acaecido en
Cádiz a la armada Española y del saqueo de la ciudad.
El ya
anciano Felipe II no ceja en su empeño de liberar a los católicos irlandeses
del yugo inglés, animado ahora por el deseo de vengar la ofensa recibida, que
desvela a Europa el estado cada vez más débil en que se encuentra la fuerza
naval española. –su reacción no se hace esperar.
El
monarca español recurre entonces al dinero que le llega de Indias, así de como de sus súbditos,
para organizar una escuadra naval que se compone de ciento veintiocho navíos,
algunos de guerra y otros de transporte, y cuyo fin fue realizar la deseada invasión
a Irlanda.
La armada
con catorce mil hombres entre los que se encuentra un buen número de católicos irlandeses que han buscado refugio en
España, carga con todo tipo de víveres y municiones y se pone bajo las órdenes de don Martín de
Padilla.
Padilla Manrique,
conde de Buendía, originario de Calatañazor, (Soria), había distinguido en la guerra
contra Francia (1558), y había participado en el combate contra los moriscos
granadinos y había participado en la batalla de Lepanto, donde consiguió hundir
cuatro navíos del ejército enemigo. Capitán general de las galeras de España y
Adelantado Mayor de Castilla.
Defendió
Lisboa del ataque de los ingleses y había demostrado su destreza al enfrentarse
victoriosamente en cuatro ocasiones al famoso y temible cosario inglés Francis Drake.
Sin embargo
de nada sirve la habilidad del general; la fortuna no se pone del lado español.
Una fuerte tormenta que estalla entre Concurbión y el Cabo de Finisterre,
destroza cuatro navíos con sus tripulantes y cargamento y dispersa a los
restantes, de los cuales dieciséis se sumergen en el golfo de Vizcaya.
Solo unos
pocos con Padilla, consiguen llegar con mucho esfuerzo hasta el Ferrol. Con
este nuevo infortunio, Felipe II debe desistir de sus proyectos sobre Irlanda y
decide abandonar sus tentativas contra Inglaterra.
No obstante
los católicos irlandeses rebeldes contra
la reina Isabel de Inglaterra volverán a recibir en el futuro la ayuda de los
españoles ya que no pasaran muchos años hasta que el duque de Lerma pretendiendo
igualar la empresa del monarca Felipe II, envíe auxilios a Irlanda también bajo
el mando de Padilla .
La expedición
se malogrará otra vez a causa de las inclemencias del tiempo,

