Año
1599.- Se inicia en Europa una atapa inflacionista originada por la abundante acuñación
de moneda.
Este
problema inflacionista europeo se producirá en general, con cierto retraso respecto
de España, pero también alcanzan al continente ambos problemas.
Sin
embargo, se produjeron algunas reactivaciones comerciales e industriales, y
esto aún tendrá repercusiones más negativas para la corona española.
Debido a
los problemas inflacionistas, y a la necesidad de acuñar monedas de vellón, en
España se empleará para ello el cobre sueco, principalmente, lo que será una
causa de enriquecimiento de este país y del relanzamiento de sus actividades
económicas.
Para
controlar el incesante aumento de los gastos públicos, el rey Felipe II de
España recurre a todos los medios posibles, incluida la declaración de bancarrota,
salvo el envilecimiento de la moneda.
Cuando la
llegada de plata americana empieza a escasear, Felipe II no vacila en acudir a
sucesivas acuñaciones en cobre, iniciando en Europa la revolución cuprífera (de
cobre) del siglo XVII.
La marca
de vellón se desencadena en 1.599 y en siete años se emiten 22 millones de
ducados (se trata de una aleación entre la
moneda de plata y cobre. Esta medida lleva consigo una reducción en la plata
del 50%).
Estas
medidas provocan el crecimiento de una inflación, soliviantando a la opinión
pública.
El 22-11-1608
las cortes logran que Felipe II se compromete a no acuñar más vellón durante
los veinte años siguientes. Pero las
grandes dificultades de la Corona, a raíz de la expulsión de los moriscos,
obligan a las cortes a autorizar en 1617 la emisión de más vellón. A cambio,
los procuradores conceden al rey los 17,5 millones que ha pedido.

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