Madrid,
25 de julio de 1568. Muere en una pequeña estancia del Alcázar Real, el
primogénito y heredero del trono español, el príncipe Carlos de Habsburgo, a consecuencia de una
indigestión.
Era hijo
de Felipe II y de María Manuela de
Portugal, su primera esposa, fallecida durante el parto, nacido en 1545, desde
muy pequeño manifestó una salud enfermiza y un estado mental desequilibrado,
que se iría agravando con el tiempo.
Aunque se
ha discutido mucho sobre su personalidad y todos los testimonios pueden ser
parciales parece que siempre fue un muchacho de temperamento cruel y carácter
débil.
Según los
cronistas de la corte su entretenimiento favorito consistía en degollar pájaros.
Arrastró además un cuerpo deforme y un
temperamento irascible, aborrecido por su propio padre, quien debía esforzarse
para mantener el contacto imprescindible entre ambos.
Un
accidente sufrido en Alcalá cundo perseguía a la hija de un portero acabó por
dañar sus ya escasas capacidades. En 1559, al producirse la sublevación de
Flandes Felipe II proyectó un nuevo viaje hasta aquel territorio, que nunca llegaría a realizar.
Esta decepción molestó mucho a Carlos, que se sentía postergado y veía la salida como una forma de reforzar su posición y los honores que se le debían. Desde entonces aspiró a trasladarse por su cuenta a los Países Bajos y ejercer allí la gobernación.
Preparó
la fuga a través de Barcelona sin consentimiento de su padre; pero este pronto
supo de todo el intento y temiendo las graves consecuencias internacionales que
pudieran tener los desvaríos de su hijo prefirió asumir el descredito de un
arresto. En la noche del 25 de enero de 1568 con unas pocas personas de
confianza y dos soldados, irrumpió en las habitaciones del príncipe y lo
confinó en otro cuarto.
Allí se
aceleró la locura que sufría. Se paseaba desnudo, dando gritos. Adquirió la
costumbre de comer demasiado y al parecer
fue la causa probable de su muerte, aunque la leyenda negra aprovechó
con voracidad las simpatías flamencas de Carlos y las extrañas circunstancias
de la muerte para desacreditar al rey.

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