Al igual
que en años anteriores hemos pasado las vacaciones veraniegas en la población
murciana de Águilas, desde el día 25 de julio, al día
25 de agosto, fecha que regresamos a la ciudad califal donde a las
15 horas hacía un calor que superaba los 40º, al que no, nos llegamos acostumbrar del todo.
Durante transcurso del tiempo en aquella
población aguileña se nos ha hecho más
bien corto que otra cosa, a pesar que ha sido con una duración de
treinta días .../...
.../... y hemos disfrutado de esos diarios baños estivales y con esas interminables charlas
al pie de playa, bien protegidos del sol canicular mediante cremas de protección solar y de aquellas parasoles de agradables y variopinto colorido.
Los diarios desayunos se hicieron en la cafetería aguileña llamada la Dulcería, excepto los domingos que los hicimos en la
comarca de Terreros perteneciente a la población de Pulpí, con desplazamiento en
coche, aprovechando para visitar el semanal mercado.
En la
placeta de la calle Salvador Jiménez, bien adaptada con mesas y sillas se hizo la celebración del tercer cumpleaños de mi biznieto, llamado Alonso García Muñoz, conjuntamente con el vecindario y sus niños, el evento salió a las mil maravillas.
Sin duda
alguna la vecindad disfrutó de buen
ambiente familiar y afectuoso.
Al final de aquel evento hubo premio
para los niños mediante sorteo .
Pasaron
los días y las tardes y no pude dar cumplimiento a mis pretendidas previsiones
respecto a las caminatas senderistas. La Disco Patía, me estaba afectando desde la zona lumbar hasta el pie izquierdo, quedandome cojitranco durante toda la estancia.
Cuando aparece me deja totalmente inválido, me impide poder caminar con la normalidad que es debido, esperemos con un poco de suerte que pronto cese de molestar, mediante la medicación recetada, aunque lo dudo mucho.
No obstante me tuve
que conformar con alguna breve caminata a través del Paseo de Parra, junto a la
Playa de Las Delicias, visitando las inmediaciones del Pico del Aguilica
Para
mí es preceptivo la visita a este lugar sobre todo cuando voy de vacaciones a Águilas, una delicia para la vista supone subir a este lugar hasta donde se pueda, sobre
todo cuando camino por estos solitarios parajes, no siendo otra cosa que el simbólico lugar donde se encuentra ubicado la figura del aguilica.
Fue deseo de mi hermano Onofre, que se depositaran en las aguas de aquel lugar sus cenizas, tras su fallecimiento.
Un buen día nos desplazamos a Cabo Cope para hacerle una visita a su torre y playa; me gusta oír y grabar
el rugido de sus olas en aquel lugar, especialmente
cuando el mar está encrespado y
embravecido, es algo que en mi
interior me suele causar emoción, sobre todo al romperse las fuertes olas sobre los riscos, eso me
divierte escucharlo, pero aquel día el mar estaba plácidamente en calma y reposo, en aquella soledad solo había que otear el horizonte ya que enfrente teníamos las cercanas costas africanas
de Argel y Túnez, recordando en la imaginación que en siglos pasados los berberiscos y turcos se dedicaron a navegar por las costas de este litoral haciendo robos, matanzas y saqueos.
En el Paseo de Isaac Peral se exhibe la locomotora que se ve en la foto, en sus mejores tiempos prestó servicio en la linea Lorca-Aguilas, en la actualidad se encuentra clausurada al tráfico con motivo obras para la instalación infraestructura del AVE.