México 1692.-A
causa de la escasez de alimentos de primera necesidad, paralela a un aumento
desorbitado de los precios, estalla Nueva España, una revuelta popular con
manifestaciones de violencia en diversas ciudades del virreinato.
Los
tumultos son especialmente graves en
Ciudad de México, donde una multitud de descontentos llega a prender fuego a
algunos edificios públicos.
La
intervención de Carlos de Sigüenza y Góngora impide la destrucción de la
Casa de la Ciudad y del palacio del virrey que pese a todo sufren graves daños.
La sublevación sólo llega a ser sofocada con un elevado coste, tanto en pérdida
de bienes materiales como de vidas humanas.
El malestar
se venía gestando desde hacía tiempo: El año anterior las cosechas se perdieron
casi en su totalidad a causa de una sequía. La consecuencia fue la mencionada
escasez y el aumento del precio de alimentos tan básicos como el maíz, materia prima
imprescindible en la cocina popular.
Acosado por la miseria el pueblo centró sus iras en el virrey Gaspar de la Cerda, conde de Galve, al que acusaban de proteger a los acaparadores. De La Cerda, abrumado por este y otros sinsabores que le había deparado su alta dignidad, pidió el rey en reiteradas ocasiones que le relevara del cargo.
Lo consiguió en 1.696. A
lo largo del desafortunado siglo XVII, no fue esta la única vez que México se
vio sacudido por revueltas causadas por la escasez y la mala administración.
Ya se
habían producido serios disturbios en 1624 y volverían a repetirse en 1697. Sin
embargo y aunque sacudidas periódicamente por crisis y catástrofes, las
colonias van ganando en personalidad y fuerza económica. Casi todos los
intercambios se desarrollan entre ellas o con terceros países.






