lunes, 9 de marzo de 2026

LA SANTA LIGA CONTRA EL TURCO Y LA BATALLA DE LEPANTO

 

                        


Roma. 25 de mayo de 1.571.- Los comisarios de la Santa Sede, Venecia y España se reúnen para firmar las condiciones de una alianza entre las tres potencias que permita acabar con el temible predominio naval de los turcos.

La alianza era consecuencia inmediata a los deseos de conquista de Selim II, quien pretendía tomar la isla de Chipre, entonces bajo el dominio de una Venecia demasiado débil y que para hacer frente a la amenaza turca hubo que solicitar la ayuda del papa Pio V, a su vez envió a España el clérigo de cámara Luis Torres con el fin de convencer al monarca español, y gran defensor del cristianismo, de que participara en la campaña.

Pese a la desconfianza de Felipe II los venecianos que parecían formar la liga mirando a su único provecho accedieron con el motivo de frenar la expansión turca y de convertirse en campeón de la cristiandad.

En la reunión tripartita se explicita, que el tratado debe tener una duración indefinida e incluir asimismo, una expedición Túnel, Trípoli y Argel, y allí mismo se dividen los gastos de guerra de forma que España sufraga las tres xestas  partes, Venecia dos, y la Santa Sede, de la xesta parte restante.

Juan de Austria nombrado generalísima por su hermano Felipe II parte de Vinaroz rumbo a Génova para recibir en Nápoles de manos de Granvela, el estandarte de la Santa Liga.

Poco después se dirige a Mesina donde debe reunirse con las escuadras de Roma y Venecia, formada la llama Santa Liga al frente de la cual se hallan capitanes notables como Bazán, Requesens,  Barbarigo Veniero, los navíos parten hacía Cefalonia, donde les llega la noticia de la toma de Famagusta y del suplicio de sus defensor el noble veneciano Bragadino.

A partir de entonces, la enorme flota aliada (con más de 230 navíos y unos 90.000 hombres incluidos los remeros, marinos y soldados) emprende el camino hacia Levante donde refugiado la armada en el Golfo de Lepanto, le espera el enemigo turco

                         LA BATALLA DE LEPANTO

La flota cristiana de la Santa Liga, comandada por don Juan de Austria, vence en el golfo de Lepanto a la turca otomana de Alí Bajá. Como consecuencia de la invasión de 1570 turca de la isla de Chipre, perteneciente a Venecia, España, los estados Pontificios y la República serenísima firman las capitulaciones de formación de la Santa Liga anteislámica, (mayo de 1571).

Se forma entonces una gran escuadra, cuyo mando entrega a don Juan de Austria hermanastro de Felipe II, que cuenta con un consejo técnico asesor formado entre otros por Gian Andrea Doria,  Luis de Requesens, el marqués de Santa Cruz. La flota española zarpa de Barcelona el 29 de julio de 1571 rumbo a Mesina (Sicilia), donde debe encontrarse con la veneciana y la de la santa Sede.

Los coligados logran reunir una escuadra de unas 200 naves, entre las que predominan las galeras, unos 50.000 remeros y marineros de ellos 31,000 son españoles, soldados de infantería.

El 15 de septiembre de 1571 la flota cristiana parte de Mesina y se dirige hacia el  este en busca de la escuadra otomana anclada en el golfo de Lepanto. Después de tres semanas de viaje, el 7 de octubre de 1571 los coligados divisan la armada turca formada por más de 300 buques y mandada por el Almirante Alí Bajá.

Los puntos de vista de los jefes cristianos son divergentes, pero el marqués de Santa Cruz Álvaro de Bazán y Alejandro Farnesio convence al de Austria sobre la oportunidad de atacar inmediatamente.

Cuando se inicia el ataque, la escuadra otomana está desplegada en forma de media luna. Mohammed Siroco tiene el mando de 55 galeras; 96 navegan en el centro a las órdenes de Alí Pachá y Aluch Alí, se responsabiliza de otras 77. En la retaguardia, otro escuadrón permanente en reserva.

La flota cristiana se sitúa enfrente, adoptando un sistema de ataque en forma de cruz; en el centro 63 galeras al mando de Don Juan de Austria, en las alas 64 y 60 buques, dirigidos por el veneciano Barbarigo y el genovés Andrea Doria, respectivamente y detrás el marqués de San Cruz tiene otros 35 barcos más, para reforzar a quien lo necesite.

La más alta ocasión que vieron los siglos, no es propiamente una batalla naval, esto se debe a que la concurrencia de más de 700 barcos, contando auxiliares transportes, en el estrecho del golfo de Lepanto, produce una mezcolanza de naves, en las que principalmente lucha la infantería cuerpo a cuerpo.

Las naves cristianas cierran la boca al golfo de Lepanto formando una muralla que Alí Bajá trata inútilmente de romper,

La victoria de los coligaos, decidida tras la muerte  del jefe turco es aplastante 25.000 hombres son muertos o hechos prisioneros, 90 naves otomanas son hundidas y 130 capturadas.

Por la parte cristiana se pierden no más de 8000 hombres  y 15 naves.

 


 

sábado, 7 de marzo de 2026

FELIPE II REY ANTES QUE PADRE.

 

                               

Madrid, 25 de julio de 1568. Muere en una pequeña estancia del Alcázar Real, el primogénito y heredero del trono español, el príncipe  Carlos de Habsburgo, a consecuencia de una indigestión.



Era hijo de Felipe II y de  María Manuela de Portugal, su primera esposa, fallecida durante el parto, nacido en 1545, desde muy pequeño manifestó una salud enfermiza y un estado mental desequilibrado, que se iría agravando con el tiempo.



Aunque se ha discutido mucho sobre su personalidad y todos los testimonios pueden ser parciales parece que siempre fue un muchacho de temperamento cruel y carácter débil.

Según los cronistas de la corte su entretenimiento favorito consistía en degollar pájaros. Arrastró además un  cuerpo deforme y un temperamento irascible, aborrecido por su propio padre, quien debía esforzarse para mantener el contacto imprescindible entre ambos.

Un accidente sufrido en Alcalá cundo perseguía a la hija de un portero acabó por dañar sus ya escasas capacidades. En 1559, al producirse la sublevación de Flandes Felipe II proyectó un nuevo viaje hasta aquel territorio,  que nunca llegaría a realizar.


Esta decepción molestó mucho a Carlos, que se sentía postergado y veía la salida como una forma de reforzar su posición y los honores que se le debían. Desde entonces aspiró a trasladarse por su cuenta a los Países Bajos y ejercer allí la gobernación. 

Preparó la fuga a través de Barcelona sin consentimiento de su padre; pero este pronto supo de todo el intento y temiendo las graves consecuencias internacionales que pudieran tener los desvaríos de su hijo prefirió asumir el descredito de un arresto. En la noche del 25 de enero de 1568 con unas pocas personas de confianza y dos soldados, irrumpió en las habitaciones del príncipe y lo confinó en otro cuarto.

Allí se aceleró la locura que sufría. Se paseaba desnudo, dando gritos. Adquirió la costumbre de comer demasiado y al parecer  fue la causa probable de su muerte, aunque la leyenda negra aprovechó con voracidad las simpatías flamencas de Carlos y las extrañas circunstancias de la muerte para desacreditar al rey.


 

 

 

viernes, 6 de marzo de 2026

LOS PORDIOSEROS DOMINAN EL MAR Y DUREZA FRENTE A CONCILIACIÓN

 


Flandes, 1 de julio de 1567. Los ciudadanos flamencos, levantados en estado de guerra contra la corona española encuentran una nueva forma de atacar los intereses españoles. Guillermo de Orange concede patentes de corso, para arruinar el comercio marítimo español, que se encuentra en este momento en plena prosperidad.

Muchos aventureros acuden en busca de estas patentes de corso que no es otra corsa que los pordioseros del mar, más deseosos de ganar cuantiosos botines que defender los ideales flamencos de independencia.

Estos piratas tendrán escasos puertos donde poder recalar ya que no solo atacan a los galeones españoles, sino que destruyen barcos de otros países, convirtiéndose en enemigos de muchas naciones.

El sistema de piratería que se impone en este periodo da lugar a una patente de corso bien regulada, que se refleja en las legislaciones de diversos países, como en las ordenanzas de Francia (1584-1681), Holanda (1622-1667), Inglaterra (1707), Dinamarca 1710.

DUREZA FRENTE A CONCILIACIÓN

La marcha del duque de Alba ha llenado de temor a los protestantes en toda Europa. Sobre todo los calvinistas que dominan Ginebra

El Papa Pio V deseaba aprovechar el paso del ejército católico parra arrasar este nido de herejía, pero Felipe II, prudente una vez más no quiere levantar contra las iras de los hugonotes franceses y alemanes por lo que se excusa ante el pontífice.

Sin embargo, el episodio reactiva la decisión de lucha de todos los calvinistas, y su presencia gana peso en Flandes donde en este momento continuo siendo una minoría.

El 22 de agosto llega el duque a Bruselas, Margarita de Parma expresa rápidamente su malestar a Felipe y abandona Flandes antes de terminar el año.



Termina así la política de convivencia. Alba pretende por el contrario, imponer sin fisuras la autoridad real como único medio de pacificar el país. Crea el Tribunal de los Tumultos, llamado luego el Tribunal de la Sangre, y arresta a los nobles más destacados en la protesta y Egmont y Horn.

Su intención es no arrancar la viña, sino podarlas y espera limitar el derramamiento de sangre, pero el temor de los flamencos es muy grande e interpretan estas medidas como la instauración de un régimen de terror, máxime cuando viene a establecer la nueva Inquisición Tridentina.

Guillermo de Orange intenta una primera invasión con tropas alemanas pero el miedo paraliza cualquier reacción popular y es derrotado.

El ataque supone un argumento más para la estrategia que lleva a cabo el duque de Alba.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS MORISCOS SUBLEVADOS BUSCAN REY

Granada 18 de abril de 1568.-El tintorero granadino Farax Ibn Farax fracasa al intentar tomar  la ciudad, falto de apoyo de sus correligionarios del Albaicín, temerosos del Inquisidor Pedro de Deza.

El levantamiento morisco que pronto se extiende a todo el reino de Granada, es propiciado por la pragmática real de 1-1-1557, auspiciada por el inquisidor Pedro de Deza, en la que se prohíbe a los moriscos el portar armas, hablar y escribir en su lengua en público y en privado, usar sus propios vestidos y practicar sus costumbres, y se les obliga a entregar todos sus libros.

Además se les imponen nombres cristianos y se les obliga a tener abiertas sus casas, descubrir el rostro de sus mujeres y suprimir sus baños.

Estas medidas que buscan responder a una posible conveniencia de los moriscos con los piratas berberiscos y a su falta de cristianización, provocan fuertes protestas, incluso de sus señores cristianos como el duque de Alba y el conde de Tenidilla.

En diciembre de 1567 se produce el levantamiento de las Alpujarras, aquí se refugia Farax ibn Farax, aunque los moriscos eligen rey a Hernando Córdoba Valor, caballero veinticuatro de Granada, que toma el nombre de Aben Humeya. Este nombra a Farax ibn Farax, alguacil mayor, pero pronto lo destituye por organizar una especie de inquisición islámica.

La rebelión se extiende por Granada, Málaga, Almería y  Murcia, por lo que el capitán general de Granada, marqués de Mondéjar, solicita la ayuda de los señores de Andalucía.



Poco después Felipe II nombra nuevo capitán general a Juan de Austria quien destierra a los moriscos (Junio-Julio de 1569) y logra amplios poderes para combatirles.

La rebelión prosigue, aunque con nuevo jefe,  Aben Humeya que logra apoyo de lo argelinos en julio de 1569, es asesinado y sustituido por Diego López  o Aben Boo en noviembre de 1569

 


EGMONT Y HORN SUBEN AL CADALSO, VÍCTIMAS DE LA INFLESIBILIDAD.

 


Bruselas, 4 de, junio de 1568. Los condes católicos Egmont y Horn son condenados a muerte y decapitados al día siguiente en la Plaza del Sablon confiscados sus bienes por el estado sus cabezas se exponen al público para que sirvan de escarmiento.


En vano se enviaron peticiones de clemencia al rey y se recordaron los méritos de ambos inculpados. Felipe II se mantiene firme en el veredicto.



Lamoral, conde de Egmont, príncipe de Gavre y Señor de Artois, había sobresalido como militar al servicio del Emperador Carlos V,  quien le concedió el máximo galardón de los países Bajos, el Toisón de Oro en 1546.

Su amigo, Felipe de Montmoreney-Nivelle, conde de Horn y gobernador de Flandes. Había sido nombrado director de finanzas del país por Felipe II, y siguió la misma trayectoria política que el anterior.

Fernando Álvarez de Toledo

Los dos habían desempeñado un papel importante en la batalla de San Quintín y obrado en favor de la monarquía, La condena de ambos  nobles respondía a las severas medidas adoptadas por Fernando Álvarez de Toledo, III duque de Alba, enviado por Felipe II para acabar de forma militar con el alzamiento de la situación política, religiosa y económica que se había desencadenado en los Países Bajos.

El duque d Alba había arrestado poco después de su llegada a los dos consejeros católicos e instaurado el denominado tribunal dirigido contra la herejía y la oposición política

Príncipe de Orange

En este caso  se acusó a los duques de cometer crimen de lesa majestad, proteger a los conjurados y colaborar con el príncipe de Orange así como tratar de ultrajar el catolicismo, fomentar la sublevación del pueblo, y de practicar y divulgar la religión. Protestante.



miércoles, 4 de marzo de 2026

HUANCAVELICA Y EL TRIÁNGULO DE LA MINERÍA.

 



Huancavelica, 1563. Son descubiertas las minas peruanas de cinabrio de Huancavelica. La industria minera es la que más se desarrolla en la América Hispana.

Cinabrio

Las directrices mercantilistas del estado, así como las ideas acerca  del poder y prestigio social que dan las riquezas especialmente los metales preciosos favorecen su crecimiento.

Las minas transforman el escenario de las Indias, y se convierten en un factor decisivo en la colonización, impulsada por el descubrimiento de las minas de plata de Zacatecas (1546), Guanajuato (1548), y Santa Bárbara (1547) en Nueva España, (Méjico), se inicia la colonización de la zona llamada hasta entonces Norte Misterioso.

La búsqueda  de ricos filones en América del Sur, no es menos feliz: en 1545 se descubren las minas argentíferas de Potosí (Bolivia), y en 1552 las de Sombrerete, Avino, Pachuca y Real del Monte, entre otras.

En principio la obtención de la plata se hace mediante oxidación del mineral, es decir quemándolo. Usan para ello hornos en los que se colocan capas alternas de combustible y mineral. Una vez oxidado, por fundiciones sucesivas, se separa la plata de los restos de mineral.

Este método exige gran cantidad de combustible que a veces resulta difícil de hallar, por ello es trascendental la aplicación a la minería de la plata a través del procedimiento de la amalgama, usado por primera vez en las minas de Pachuca (Méjico), por Bartolomé de Medina en 1555.

El nuevo método exige la utilización de azogue o cinabrio (mineral de mercurio), e inmediatamente las autoridades ordenan la búsqueda de filones en las Indias de este elemento, que en principio se importa a España.

El descubrimiento de 1563 de las minas de Huancavelica por Amador de Cabrera, proporciona azogue no solo al mineral argentífero peruano, sino también a Nueva España (Méjico).


Hasta que en 1573 subsiste la libre producción y tráfico del azogue, pero a partir de ese año se impone el sistema de asientos.

Este establece que los mineros deben vender en exclusiva el mineral extraído al estado que se lo compra a un precio fijado de antemano.

Los funcionarios reales distribuyen previo pago el cinabrio entre los mineros de plata, quienes en función de la cantidad de azogue comprada deben entregar la cantidad de plata correspondiente al quinto real.

Con este sistema, el estado pretende obtener beneficios del imprescindible azogue y, al mismo tiempo fiscalizar y vigilar las producciones de plata y de cinabrio.

No obstante esto es la teoría: en la práctica, los mineros saben burlar a la autoridades y eludir el pago del quinto real. 

El quinto real, se cobraba en las explotaciones mineras de la América española, suponía un impuesto obligatorio del 20% , (la quinta parte sobre la producción total de los metales preciosos, principalmente oro y plata, que se extraía de las minas.

Era un tributo directo a la Corona Española, que constituía una de las principales fuentes de ingresos de la Real Hacienda.