Cataluña 1689.
Es sofocada la revuelta de los gorretes o barretinas que se inscribe en la
problemática creada por la persistente guerra con Francia y por la necesidad de
mantener Cataluña en estado constante de defensa.
En 1688 después
de un año especialmente difícil porque una grave plaga de langosta arrasa la
mayor parte de los campos catalanes, la mayor pretensión de reclutar a dos mil
cuatrocientos hombres para formar treinta compañías de caballería que han de
ser alojadas y alimentadas por las clases más desfavorecidas provoca disturbios
en algunas poblaciones.
Al
negarse Centelles a pagar la contribución para las tropas, el lugarteniente
general envía un destacamento a la ciudad, y este se levanta en armas y el movimiento
se extiende por otras comarcas.
Al mismo
tiempo, los diputados se declaran contrarios a la política del rey y tres de
ellos son encarcelados.
En abril
ocurren más incidentes, que empiezan en Villamayor, Tona, Centelles, La Garriga
y se extiende a Mataró.
Cuatro
personalidades mataroneses son obligados, bajo la amenaza de incendiar sus
casas, a solicitar ante el Consejo del Ciento el perdón general, la liberación de los tres diputados y la
moderación de los impuestos para gastos militares.
Cuando el
Consejo de Ciento accede a todas estas peticiones el doce de abril los
amotinados se retiran.
Mientras
el Consejo delibera, entre ocho y doce mil personas esperan a las afueras de
Barcelona.
En verano
estallan disturbios entre los braceros y señores en Sabadell y Puigcerdá, así
como en Berga, Martorell y Villamayor, donde la población se levanta contra los
nobles, que están exentos de los impuestos militares.
A
principio de 1689, la guerra con Francia parece inevitable. El mal estado de
las fortificaciones catalanas obliga a establecer un nuevo sistema de donativo
voluntario, que debe de ser recaudado por los nobles, lo que provoca nuevos
disturbios.
Las
ejecuciones de Damián Bosch (21-10-1689) y de Joan Castelló, provocan un
levantamiento general . Grupos de braceros atacan y desarman a los soldados,
pero la represión s muy dura.
El 24 de
noviembre de 1.689 las tropas saquean San Feliu de Llobregat, causando treinta
muertos.
Campesinos
de todo el país marchan entonces hacía Barcelona, pero el lugarteniente no está
dispuesto a que se repitan los sucesos de 1,688 y envía tropas para detenerlos.
En tres
combates librados en Mataró, Sarria y la Roca del Vallés, el ejército aplasta a
los rebeldes. Desmoralizados, los campesinos levantan el sitio a Barcelona el
30 de noviembre de 1.689 tras el asesinato de su cabecilla Antoni Soler el
1-12-de 1.689 fecha en que finaliza la revuelta.
EL NUEVO
PACTO DE CATALUÑA, 10 DE FEBRERO DE 1.689
El rey Carlos II de España vuelve a concedera sus consejeros
catalanes el privilegio de cobertura, por el que pueden permanecer cubiertos y
sentarse
en su presencia a suprimido este privilegio de cobertura, por el que pueden permanecer cubiertos
y sentarse ante su presencia, cuando Juan José de Austria se rugió en Barcelona
en 1675, a causa del fracaso de la política centralizadora del Conde Duque de
Olivares, la monarquía española intenta un neoforalismo para adaptarse a la
realidad de un centro arruinado y una periferia que presenta claros síntomas de
reactivación.
Efectivamente
a pesar de las guerras con Francia que invade constantemente Cataluña, a finales del siglo XVII comienza
una importante aunque lenta recuperación económica en el Principado.
El
dominio económico se desplaza lentamente del centro a las costas de la Península
donde la postración en este terreno había sido menos profunda.
Esta
reactivación económica provoca también transformaciones demográficas, y el
centro pierde le hegemonía. El crecimiento afecta a todos los sectores de la
economía; la industria textil, renovada por nuevas tecnologías, el comercio al
por menor y al por mayor, que repercute en el aumento de tráfico en el puerto
de Barcelona; la agricultura, con la extensión del viñedo etc.
Los
catalanes comienzan también a participar en el comercio con América, del que
hasta ahora habían quedado excluidos El nuevo planteamiento neoforalismo se
manifiesta claramente en la composición de la Junta de Gobierno creada por
Felipe IV durante la minoría de Carlos II.
Además de
castellanos, en esta hay catalanes, valencianos y andaluces. Carlos II ofrece a
los catalanes la posibilidad de intervenir en los asuntos de estado. El máximo
ejemplo es la tentativa planteada por Juan José de Austria, desde Barcelona.
La
actitud abierta de Carlos II lleva a Narcis Feliu de la Peña a afirmar que es
el mejor rey que ha tenido nunca Cataluña.