sábado, 27 de junio de 2026

 


Madrid 1 de enero de 1666.-El Padre Nithard  es nombrado Inquisidor  General, Consejero de Estado y miembro de la  Junta de Gobierno por la reina regente Mariana de Austria. Insegura entre las grandes nobles españoles, la reina se apoya en su confesor el jesuita austriaco, Juan Everardo Nithard, llegado a España con ella en 1649.

Tras naturalizarle, la reina le introduce en la Junta de Gobierno, confiándole además los cargos mencionados. Estos nombramientos  provocan la oposición  de Juan José de Austria, pero Nithard y Mariana le envían a la colonia de Flandes para luchar contra Francia  en 1667.

En su usencia su amigo José Amallada, es ejecutado acusado de conspirar contra Nithard, por lo que don Juan, regresa a Consuegra (agosto 1668. Las cosas empeoran al descubrirse que el secretario de don Juan planeaba secuestrara Nithard .

La Junta ordena el arresto del príncipe  que huye  a Cataluña, donde es muy bien recibido. Desde Barcelona, don Juan lleva a cabo un intento sin precedentes de cambiar el gobierno influyendo en la opinión pública.

Utilizando la imprenta inunda todo el país de cartas dirigidas a Mariana, los consejeros, los consejeros, las iglesias, reinos y ciudades, pidiendo la destitución de Nithard.

 La Corona de Aragón es el reino que más favorablemente reacciona al llamamiento de don Juan, pero también en las ciudades castellanas aparecerá  pintadas por las paredes de las casas y pasquines a su favor.

En diciembre de 1668 la presión ejercida desde tantos frentes obliga a la Junta y a Mariana a retirar  su apoyo a Nithard que marcha a Roma, y autorizar el regreso de don Juan a la corte.

Desde Torrejón de Ardoz, el príncipe exige reformas fiscales y políticas . Se atienden todas sus demandas y se crea la Junta de Alivios para canalizar las reformas, pero no se les permite hacerse cargo del gobierno, ofreciéndole en cambio el vicariato general de la Corona de Aragón que acepta el 4 de junio de 1669.      

       


                

     

jueves, 25 de junio de 2026

LA PAZ DE LOS PIRINEOS.

 

Islas de los Faisanes 14 de noviembre de 1659,

La prolongada guerra que vienen librando España y Francia desde hace veinte años ha dejado a ambos contendientes hambrientos de paz.

Las exigencias de Mazarino habían impedido que desde 1648 significase también el fin de las hostilidades franco españolas, y la guerra continuó más tarde por la negativa francesa a devolver sus conquistas y las esperanzas castellanas de poder hacerlo gracias a la rebelión nobiliaria de la Fronda  que por entonces sacudió el reino galo.

Restablecida en Francia la autoridad de Mazarino, la guerra ofrecía ya escasas perspectivas.

La situación se agravó cuando Cromwell, obsesionado con el poder de la católica España, decidió aliarse con Francia.

Las pérdidas del ya debilitado comercio sevillano en América fueron enormes, y el mar del norte quedó cerrado cuando Dunkerque cayó tras la batalla de las Dunas.

Felipe IV y sus consejeros aún se resistían a realizar grandes concesiones territoriales para lograr la paz por deseable que ésta fuera.

La solución vino dada en este caso a través de la reina francesa hermana de Felipe, quien instruyó a Mazarino para que contuviese sus exigencias a cambio del futuro matrimonio entre María Teresa y el rey Luís XIV.

Tras algunos desacuerdos diplomáticos, los plenipotenciarios de ambos reinos, Don Luis de Haro y Mazarino, se reunieron en un pequeño islote del Bidasoa, la Isla de los Faisanes, donde acordaron crear una comisión que estableciese la definitiva frontera de los Pirineos, una vez que España aceptaba renunciar  al Rosellón y parte de la Cerdaña, condados catalanes situados al norte de la cordillera.

Otras concesiones eran la pérdida de Jamaica para Inglaterra y Dunkerque, así como numerosas plazas en el sur de Flandes en Luxemburgo.

Por parte de Francia devolvió el Charoláis y  las plazas de Borgoña, así como algunas otras  localidades en el Ducado de Milán.

La Infanta María Teresa, debía renunciar a la herencia española para evitar las futuras reivindicaciones borbónicas y  a cambio recibiría dote de medio millón de ducados.

Otros acuerdos permitieron  Carlos Estuardo de Inglaterra recuperar su trono, ahora que ambas potencias católicas estaban de acuerdo.

La anexión francesa de los condados privó a Cataluña de una quinta parte de su territorio, aunque la pequeña localidad de Livia quedó finalmente para España como enclave en  territorio francés, la erudición y habilidad del obispo Pere de Marca, uno de los dos comisionados franceses, permitió que su rey sacase de este acuerdo la mejor tajada en la negociaciones que se desarrollaron a todo lo largo de 1-660.            


miércoles, 24 de junio de 2026

VELAZQUEZ RETRATA A PERSONAJES Y A MOMENTOS DE LA VIDA.

 


Madrid 1656.-Velázquez pinta la Fábula de Palas y Aracne, más conocida con el título de Las hilanderas. El autor quiso reflejar en Las meninas, uno de sus cuadros más célebres e importantes, una escena aparentemente casual. En la tela queda plasmada la supuesta irrupción de la infanta Margarita , que entonces solo contaba cinco años de edad en el estudio del Alcázar real de Madrid.

Donde el mismo pintor parece ocupado de retratar a sus padres. 

Acompañan a la princesa algunos personajes de su pequeña corte, entre ellos las dos damas de honor, María Agustina Sarmiento e Isabel de Velasco (las doncellas o en portugués meninas que dan nombre al cuadro), la enana María Bartola el enano Pertusato y un gran perro.

En la penumbra, y en segundo término, se reflejan en un espejo colgado en la pared los rostros de los monarcas Felipe IV y Mariana de Austria, a la vez que se distinguen las figuras de unos empleados.

Al fondo,  una puerta abierta deja pasar la luz y enmarca a Nieto Velázquez. Pero no es solo en Las meninas donde Velázquez nos ha dejado un recuerdo de la vida y de su tiempo.

Al lado del arte en si efectúa una labor de reportero y refleja en los retratos la vida interior del personaje, algo en que reincidirá Goya. Esto vale también para los paisajes, la calle, los efectos, las batallas, los oficios, toda la vida variopinta. 



LOS SERVIDORES DE LA CORTE PALACIEGA


Madrid 1656. El famoso pintor Diego Velázquez, el criado que pinta, como le llama el rey Felipe IV, concluye el famoso cuadro de Las Meninas, donde representa magníficamente los personajes de la corte, en el pensamiento de los reyes, sus protectores  y él  mismo se ha reflejado en muchos cuadros, en realidad en ese aspecto de servidor.

Los reyes y su corte tienen una extensa servidumbre para su diversión que se aloja en el Alcázar, una herencia directa de la edad media que no han sabido eliminar.

Enanos, monstruos e idiotas; a los que se conoce popularmente como sabandijas, entretienen a la corte con tonterías, entre las que se mezclan grandes verdades, muchas veces reflejo del sentir popular,

Estos especiales servidores están clasificados en dos partes truhanes y bufones.

Los primeros carecen de defectos físicos pero no de inteligencia. Los segundos en principio sólo tienen defectos físicos.

Los otros servidores de la corte responden a lo existente en toda casa de bien, para prevenir las más mínimas necesidades que puedan surgir (camareros, mozos, mayordomos o sastres, entre otras docenas de tipos y funciones.

Toda esa fauna desaparecerá durante la instalación de la nueva dinastía borbónica, por no adecuarse ya en modo alguno a los nuevos tiempos del siglo XVIII.

Algunos enanos han dejado constancia de sus dichos y ocurrencias y más de uno fue objeto de las iras de aquellos a quienes satirizaban. También las cómicas, las actrices del tiempo se encuadraban en ese contexto, al mismo tiempo que algunas, como la Calderona, que proporcionaba bastardos a la Corona,



EL COSTE DE LA VIDA

 

                      

 


Corona de Castilla 1655.- Frente a la revolución de los precios del siglo XVI, en la centuria subsiguiente se produce una fase de acusada depredación.

Gracias a los estudios de Hamilton, se conocen bastante bien las oscilaciones de precios y salarios en Castilla y Andalucía.

El movimiento de precio no depende en la segunda mitad del siglo XVII de las guerras, sino de las inflaciones y deflaciones, que provocan el caos económico,

El decreto deflacionista de 1628 provoca un descenso de un 9% de los precios, pero desde marzo de 1641 hasta agosto de 1642, los precios al por mayor aumentan un 93% en Sevilla, y poco después de la deflación del 15 % de septiembre de 1642 los precios caen un 87%.

La mayor subida de precios ocurren en 1663-1664, el aumento del salario en 1650-1679 en Andalucía  es del 30 al 35%, mientras que los precios descienden un un 57%.

En 1665 una libra de pan cuesta en Castilla 37,6 maravedíes, un kilo de carne de vaca 52, una docena de huevos 141, una fanega de trigo 1.411 y una arroba de aceite 1.513.

En Andalucía, en 1672, un carpinteo y un albañil ganan 14 reales diarios, y un obrero de comercio no especializado 7. 

Un real equivalía a 34 maravedíes.

En la Corona de Aragón en 1651-1653 y en 1671-1674, los precios y salarios sufren un gran descenso.

Los salarios alcanzan su nivel más alto en 1680 descendiendo después hasta 1687.



 

 

LA ZARZUELA EN SUS ORIGENES


 

                                                       TEATRO DE LA ZARZUDELA MADRID

Todo esto cobra sentido si se tiene en cuenta el propio origen de la Zarzuela, que debe su nombre al representarse en el siglo XVIII en el Real Sitio de El Pardo -paraje de espinos y zarzas- dramas con música compuestos por Lope o Calderón.

 

                                                            Palacio del Pardo

Con el devenir de la historia, la zarzuela salió de palacio para entrar en los teatros, pero entonces se dio de                  bruces con dos grandes realidades: críticos y entendidos la mantenían a la sombra de la gran ópera italiana; y el éxito de las obras empezaban a depender       de las cancioncillas que las gentes de la clase más                 humilde tarareaban en las plazas de Madrid.  
Realidades: críticos y entendidos la mantenían a la sombra de la gran ópera italiana; y el éxito de las obras empezaba a depender de las cancioncillas que las gentes de clase más humilde tarareaban en las plazas y calles.


Todo esto llevó al género lírico español a mantener una existencia precaria a lo largo de los siglos, hasta su práctica extinción. Y es que: ¿a quién pertenecía ahora a este género de origen palaciego, pero ya de argumento costumbrista? ¿Era posible salvarlo?

 

El intento más interesante a la hora de definir e institucionalizar la zarzuela vino consolidado por la construcción del Teatro de la Zarzuela en Madrid (el primero dedicado en exclusiva al género), cuya accidentada historia recoge la investigadora del CSIC Carmen Simón Palmer en el artículo Construcción y apertura de teatros madrileños en el s. XIX (Editorial CSIC, 1974)

                                                             


En él se señala que a finales de la primera mitad del siglo XIX ya hubo campañas para crear una ópera nacional, en español, que no quedaron más que en “algunos folletos, artículos periodísticos y ensayos no muy afortunados”.

Todo esto no se consolidó hasta que, bajo la iniciativa privada del banquero Francisco de la Rivas, un grupo de artistas -entre los que se encontraba Barbieri-, decidió crear la sociedad “La España musical”, que se dedicó a introducir avances literarios y musicales al género de la zarzuela.

Este se revitalizó con tanto éxito que pronto resultó conveniente la idea de crear un teatro propio y dejar de pagar el excesivo alquiler que pedían establecimientos como el Teatro del Circo para estrenar las obras.

 


La zarzuela no estaría en Palacio para un público de corte aristocrático, pero tampoco sería el género “bastardo” que poblaba las calles. 

 

Este espacio estaría destinado a un público burgués al que se le ofrecerían dramas líricos que nada tendrían que envidiar en cuanto a calidad a las grandes óperas italianas.



 


martes, 23 de junio de 2026

EL REPARTO MUNIICIPAL

                                                     

                        

Castilla 1652.- La vida de los ayuntamientos conocerá cambios sustanciales bajo el reinado de los Austrias.

El concejo abierto desaparece de las ciudades y ya solo subsiste en las aldeas. También es desechado en casi todas partes el procedimiento electivo en la designación de cargos.

En Castilla los ayuntamientos están presididos por el corregidor, representante de la Corona, que también cumplen funciones judiciales, ayudados por los alcaldes mayores. A su lado están los regidores, cargo repartido con frecuencia entre hidalgos y pecheros.

Si el control municipal siempre estuvo en manos de una oligarquía, ahora estos privilegios podrán hacer  y deshacer a su capricho sin temor a controles ni represalias.

La malversación y el cohecho serán norma común. En la Corona de Aragón la autonomía municipal puede decirse que se mantiene por más tiempo. Los justicias, jurados o prohombres que presiden los concejos suelen ser designados por el virrey entre una terna extraída por insaculación, y renovados, igual que los demás integrantes, cada año o cada trienio.

Este procedimiento concentra el poder en las familias acomodadas, pero evita la perpetuación en el cargo, tanto por nombramiento como por elección, que siempre favorecería a los más poderosos.