LA VIDA EN RELIGIÓN
Castilla 1.598.-
Se calcula que en Castilla hay 74.153 clérigos, de los que 33.087 son clérigos
seculares, 20.597 religiosas y 20.6369 religiosas.
Estimando
que la población total de Castilla ronda los 6.6.000 habitantes, la población
de eclesiásticos es de 1,12 por cada 100 personas
Estas cifras
aumentan rápidamente a lo largo del siglo XVII; además hay que sumar otras
personas que sin ser propiamente eclesiásticos están ligadas a la iglesia (sacristanes,
ermitaños etc) o que se encuentran empezando su carrera y son simples tonsurados.
La
distribución geográfica del clero es muy irregular, pero puede considerarse muy
densa en las ciudades grandes y populosas (Valladolid), Madrid, Burgos, Toledo).
En estas se encuentran, además de la sede episcopal, numerosas órdenes
religiosas mendicantes que tienen en el medio urbano du campo de acción propio.
Sin
embargo, en las regiones rurales más pobres y apartadas, la falta de curas se
hace preocupante. La dispersión de la población en aldeas y pequeños pueblos,
típica del norte de Castilla la Vieja y de la zona montañosa, favorece la
multiplicación de parroquias y clero secular.
Por el
contrario, las ciudades atraen a numerosas fundaciones monásticas. Este es el
motivo porque las provincias con número más elevado de religiosos, sean las de Andalucía,
Castilla la Nueva, Murcia, Valladolid y Burgos.
En Cataluña,
el 6% de las casas corresponden al estamento eclesiástico lo que es una media
muy alta,
A finales
del siglo XVI hay en España 11 arzobispos y 56 obispos que gobiernan en
estrecha relación con el monarca, las iglesias de la península y de los enclaves
africanos. Los monasterios que siguen la regla de San Benito (cluniacenses,
benitos, Bernardos y cistercienses, viven retirados dedicados a la
oración y el cultivo de la tierra.
A los benedictinos siguen en importancia los jerónimos, de los que existen unos 50 monasterios. Entre órdenes de mendicantes, que ejercen su labor pastoral en las ciudades, los más numerosos son los franciscanos mientras que los dominicos y los agustinos se dedican principalmente a la enseñanza.
Entre las nuevas sociedades regulares destaca la Compañía de Jesús y entre las congregaciones asistenciales los Hermanos Hospitalarios.
El número de conventos de religiosas es bastante inferior al de religiosos y fundamentalmente dependen de la dote que aporten las monjas y de la limosna.






