El Escorial año 1685.- El pintor Claudio Coello pinta La Adoración de la Sagrada Familia, para la sacristía del monasterio.
Procedente de diversas regiones españolas se
concentran en Madrid, al finalizar el siglo XVII, pintores que se hallan sobre
todo atraídos por la decoración de el Escorial.
Entre
ellos se cuenta el Vallisoletano Antonio de Pereda, los sevillanos José
Antolinez, Francisco de Herrera y Juan del Valdés-leal, o el benedictino Juan
Andrés Rizi, de origen italiano que ingresaría en el monasterio de Monserrat.
Las dos
figuras artísticas que mayor relieven alcanzan en el periodo son Juan
Carreño de Miranda y Claudio Coello, Juan Carreño había nacido en 1614 y
procedía de una familia noble.
Sucesor
de Velázquez en el cargo de pintor de la corte, consiguió celebridad gracias el
fresco de la bóveda de la iglesia de San Antonio de los portugueses, en Madrid,
aunque se le deben también numerosos retratos personales de la nobleza, entre
los que sobresalen los de Carlos II y su madre, que aparece siempre vestida de
monja, y el duque de Pastrana en el que se percibe el intento original de
expresar el movimiento del caballo.
Claudio
Coello, nacido en 1642 y conocido en su época como retratista de la familia real,
merece especial atención como autor de la Sagrada Familia, obra realista que
representa a Carlos II, el Hechizado, acompañado de sus nobles en la sacristía
de El Escorial, cuadro en el que atrae la atención y la maestría con que se
refleja la atmósfera del aposento y de la ceremonia. Asimismo es autor de otro
lienzo notable de temática religiosa, una Apoteosis de san Agustín.






