Bruselas 5 de
julio de 1568.- Los condes católicos Egmont y Horn, son condenados a muerte y
decapitados al día siguiente, en la plaza del Sablon, confiscados sus bienes por
el estado, sus cabezas se exponen al público para que sirva de escarmiento.
En vano
se enviaron peticiones de clemencia al rey y se recordaron los méritos de ambos
inculpados. Felipe II se mantiene firme en el veredicto.
Lamoral,
conde de Egmont, príncipe de Gabre y señor de Artois, había sobresalido como
militar al servicio del emperador Carlos V quien consiguió el máximo galardón de los Países
Bajos el Toisón Oro (1546), Su amigo Felipe de Montmorency-Nivelle, conde de Horn y gobernador de Flandes, había sido nombrado director de finanzas del país
por Felipe II, y siguió la misma trayectoria política que el anterior.
Los dos habían realizado un papel importante en la batalla de San Quintín y obrado en favor de la monarquía.
La
condena de ambos nobles respondía a las severas medidas adoptadas por Femando Álvarez
de Toledo y el III Ducado de Alba, enviado por Felipe II para acabar de forma
militar con el alzamiento de la situación política, religiosa y económica que
se había desencadenado en los Países Bajos.
El Duque
de Alba había arrestado poco después de su llegada a los dos consejeros
católicos e instaurado el denominado tribunal de Tumultos dirigido contra la herejía
y la posición política.
En este caso se acusó a los duques de cometer crimen de lesa majestad, proteger a los
conjurados y colaborar con el príncipe de Orange, así como de ultrajar el
catolicismo, fomentar la sublevación del pueblo, y de practicar y divulgar la
religión protestante.






