Madrid 1683.-
Cuentan antiguas crónicas que alrededor de un millar de propietarios de la
capital del foro, poseen de un carruaje para pasear.
En los
últimos tiempos ha calado hondamente la costumbre de pasear en coche, como un
cómodo medio de ostentación, a la que tan dado somos los españoles, de todas
las clases sociales.
Es tal el
número de carruajes que pronto se ha de dictar normas para regular el tráfico
por la capital, ya que causan frecuentes
accidentes y múltiples incidencias.
También se
fija el número de caballos y de carruajes que puede tener una persona, porque
otro problema consiguiente, es el séquito de criados que en ocasiones acompañan
al carruaje y las peleas por la prioridad para su circulación.
La situación es tan caótica
que se está estudiando prohibir la circulación de coches privados, de cualquier
modo hay que pensar que ésta situación se impone entre los ricos, y sobre todo entre los que sin remedio alguno quieren parecerlo.

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