EL NUEVO
PACTO DE CATALUÑA.- El rey Carlos II de España vuelve a conceder a los
consejeros catalanes el privilegio de cobertura, por el que pueden permanecer cubiertos
y sentarse en su presencia. El rey había suspendido este privilegio, cuando
Juan José de Austria se refugió en Barcelona (1675).
A causa
de la política centralizadora del conde
duque de Olivares la monarquía española intenta un neoforalismo para adaptarse
a la realidad a un centro arruinado y una periferia que presenta claros síntomas
de reactivación.
Efectivamente,
a pesar de las guerras con Francia, que invade constantemente Cataluña, a
finales del siglo XVII comienza una importante aunque lenta recuperación económica
en el principado.
El dominio
económico se desplaza lentamente del centro a las costas de la península, donde
la postración en ese terreno había sido menos profunda.
Esta reactivación
económica provoca también transformaciones demográficas, y el centro pierde la hegemonía.
El crecimiento a todos los sectores de
la economía: la industria textil, renovada por nuevas por muevas tecnologías;
el comercio al por menor y al por mayor, que repercute en el aumento del
tráfico en el puerto de Barcelona; la agricultura con la extensión del viñedo
etc.
Los
catalanes comienzan también a participar en el comercio con América, del que
hasta ahora habían quedado excluidos.
El nuevo
planteamiento de neoforalismo se manifiesta claramente en la composición de la Junta
de Gobierno creada por Felipe IV durante la minoría de Carlos II. Además de
castellanos, en esta hay catalanes, valencianos y andaluces. Carlos II ofrece a
los catalanes la posibilidad de intervenir en los asuntos de estado.
El máximo
ejemplo es la tentativa planteada por Juan José de
Austria, desde Barcelona. La actitud abierta de Carlos II lleva a Narcis Feliu
de la Peña a afirmar que es el mejor rey que ha tenido nunca Cataluña.

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