Roma. 25
de mayo de 1.571.- Los comisarios de la Santa Sede, Venecia y España se reúnen para
firmar las condiciones de una alianza entre las tres potencias que permita
acabar con el temible predominio naval de los turcos.
La alianza
era consecuencia inmediata a los deseos de conquista de Selim II, quien pretendía
tomar la isla de Chipre, entonces bajo el dominio de una Venecia demasiado
débil y que para hacer frente a la amenaza turca hubo que solicitar la ayuda
del papa Pio V, a su vez envió a España el clérigo de cámara Luis Torres con el
fin de convencer al monarca español, y gran defensor del cristianismo, de que
participara en la campaña.
Pese a la
desconfianza de Felipe II los venecianos que parecían formar la liga mirando a
su único provecho accedieron con el motivo de frenar la expansión turca y de
convertirse en campeón de la cristiandad.
En la
reunión tripartita se explicita, que el tratado debe tener una duración
indefinida e incluir asimismo, una expedición Túnel, Trípoli y Argel, y allí
mismo se dividen los gastos de guerra de forma que España sufraga las tres
xestas partes, Venecia dos, y la Santa
Sede, de la xesta parte restante.
Juan de
Austria nombrado generalísima por su hermano Felipe II parte de Vinaroz rumbo a
Génova para recibir en Nápoles de manos de Granvela, el estandarte de la Santa
Liga.
Poco
después se dirige a Mesina donde debe reunirse con las escuadras de Roma y Venecia,
formada la llama Santa Liga al frente de la cual se hallan capitanes notables
como Bazán, Requesens, Barbarigo Veniero,
los navíos parten hacía Cefalonia, donde les llega la noticia de la toma de
Famagusta y del suplicio de sus defensor el noble veneciano Bragadino.
A partir de
entonces, la enorme flota aliada (con más de 230 navíos y unos 90.000 hombres incluidos
los remeros, marinos y soldados) emprende el camino hacia Levante donde refugiado
la armada en el Golfo de Lepanto, le espera el enemigo turco
LA BATALLA DE LEPANTO
La flota
cristiana de la Santa Liga, comandada por don Juan de Austria, vence en el
golfo de Lepanto a la turca otomana de Alí Bajá. Como consecuencia de la
invasión de 1570 turca de la isla de Chipre, perteneciente a Venecia, España,
los estados Pontificios y la República serenísima firman las capitulaciones de
formación de la Santa Liga anteislámica, (mayo de 1571).
Se forma
entonces una gran escuadra, cuyo mando entrega a don Juan de Austria hermanastro
de Felipe II, que cuenta con un consejo técnico asesor formado entre otros por
Gian Andrea Doria, Luis de Requesens, el
marqués de Santa Cruz. La flota española zarpa de Barcelona el 29 de julio de
1571 rumbo a Mesina (Sicilia), donde debe encontrarse con la veneciana y la de
la santa Sede.
Los
coligados logran reunir una escuadra de unas 200 naves, entre las que
predominan las galeras, unos 50.000 remeros y marineros de ellos 31,000 son
españoles, soldados de infantería.
El 15 de
septiembre de 1571 la flota cristiana parte de Mesina y se dirige hacia el este en busca de la escuadra otomana anclada
en el golfo de Lepanto. Después de tres semanas de viaje, el 7 de octubre de
1571 los coligados divisan la armada turca formada por más de 300 buques y
mandada por el Almirante Alí Bajá.
Los puntos
de vista de los jefes cristianos son divergentes, pero el marqués de Santa Cruz
Álvaro de Bazán y Alejandro Farnesio convence al de Austria sobre la
oportunidad de atacar inmediatamente.
Cuando se
inicia el ataque, la escuadra otomana está desplegada en forma de media luna. Mohammed
Siroco tiene el mando de 55 galeras; 96 navegan en el centro a las órdenes de
Alí Pachá y Aluch Alí, se responsabiliza de otras 77. En la retaguardia, otro escuadrón
permanente en reserva.
La flota
cristiana se sitúa enfrente, adoptando un sistema de ataque en forma de cruz;
en el centro 63 galeras al mando de Don Juan de Austria, en las alas 64 y 60
buques, dirigidos por el veneciano Barbarigo y el genovés Andrea Doria,
respectivamente y detrás el marqués de San Cruz tiene otros 35 barcos más, para
reforzar a quien lo necesite.
La más
alta ocasión que vieron los siglos, no es propiamente una batalla naval, esto
se debe a que la concurrencia de más de 700 barcos, contando auxiliares transportes,
en el estrecho del golfo de Lepanto, produce una mezcolanza de naves, en las
que principalmente lucha la infantería cuerpo a cuerpo.
Las naves
cristianas cierran la boca al golfo de Lepanto formando una muralla que Alí
Bajá trata inútilmente de romper,
La
victoria de los coligaos, decidida tras la muerte del jefe turco es aplastante 25.000 hombres
son muertos o hechos prisioneros, 90 naves otomanas son hundidas y 130 capturadas.
Por la
parte cristiana se pierden no más de 8000 hombres y 15 naves.

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