Cádiz, 20 de junio de 1.596. Una flota inglesa capitaneada por lord Charles Howard y el conde de Esses, desembarca en el puerto y saquea la ciudad sin que los barcos españoles que intentan cerrar la entrada en la bahía puedan hacer nada por impedirlo.
La enemistad
entre el gobierno inglés y Felipe II seguía
todavía en pie y en el año 1596 se produjo la principal invasión y saqueo de Cádiz, destruyendo la armada española e incendió la ciudad y tomando rehenes, volviendo a incidir en el año 1625, pero esta vez la armada angloholandesa fue derrotada y se retiró.
Ya en
1.591 el conde de Cumberland había intentado el ataque contra las Azores,
objetivo que fracasó gracias a la intervención de don Alfonso de Bazán, que con
su flota había salido al encuentro del inglés y logrado dispersar sus navíos.
El desencadenante
del desastre gaditano había sido sin duda el proyecto del monarca español de enviar socorro a los católicos
irlandeses bajo el yugo inglés.
Enterada
Isabel la reina de Inglaterra del plan que abrigaba Felipe II, toma la
iniciativa y ordena que se armen 150 naves con ocho mil soldados y siete mil
marineros bajo el mando del general Howard y del conde de Esses.
Se suman
además veinticuatro naves holandesas, a cuyo frente se encuentran el
vicealmirante Warmond y el conde Luis de Nassau primo del príncipe Mauricio.
Una vez
organizada la escuadra inglesa parte del puerto de Plymouch rumbo a Cádiz. En
el puerto hay 30 barcos de guerra y y 30 de transporte, sin embargo, los jefes
de la expedición inglesa consiguen sorprender a los españoles, quienes apenas
cuentan con tiempo para defenderse.
Tras desembarcar el conde de Esses en la plaza, se deshace fácilmente de un pequeño cuerpo de soldados que le salieron al encuentro y, pese a que no permitió que se cometieran atropellos con la población, si autorizó que la ciudad fuese saqueada.
Los
ingleses se llevaron hasta las campanas de las iglesias y se calcula que se hicieron
con un botín de 20 millones de ducados.

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