miércoles, 9 de septiembre de 2026

EL MONARCA EXORCITADO

 

                           

Madrid, enero de 1.698.-Carlos II confía al inquisidor Recabarte sus sospechas de estar hechizado, tal como afirma el vulgo al ver su falta de descendencia, sus continuos problemas físicos y sus ataques epilépticos.

El Inquisidor Recabarte ordena el inmediato relevo del confesor real otorgando el cargo a fray Froilán Díaz. Junto con esta medida acude también a ver a fray Antonio Álvarez de Arguelles, gran exorcista y vicario de un convento dominico de Cangas de Tineo. Algunas monjas del convento a las que previamente había exorcizado revelan que el rey se halla hechizado por orden de su madre y del valido Valenzuela.

A partir de este momento Carlos II sufre una serie de complicados exorcismos y conjuros, la aplicación de horribles pócimas que agravan aún más sus enfermedades, y todo lo que se les ocurre para luchar contra las fuerzas del demonio.

A tal extremo llega el asunto que la misma corte de Viena envía a su propio exorcista para auxiliar al monarca. La reina Mariana de Neoburgo ve en tales maniobras el reflejo de la lucha en la que ella misma está también implicada.

Los personajes que se muestran a favor o en contra del exorcismo del rey son partidarios de Austria o de Francia, con posibles sucesores de la corona.

Finalmente, gracias a la intervención de la reina, se logra que el inquisidor ponga fin a tales locuras.























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