FLANDES
SE ALZA EN GUERRA
Flandes, 2
de abril de 1572.-La conquista de la ciudad de Brielle situada en la desembocadura
del río Mosa por los wassegeussen (mendigos del mar), al mando de Guillermo de
Orange, es el signo de la insurrección general de Holanda, Zelanda, Güeldres, Utrecht y Frisia. Pocas semanas después los
sublevados dominan casi la totalidad de Holanda y Zelanda.
El
gobernador general el duque de Alba, intenta aplastar la rebelión con sus métodos
sanguinarios. En octubre de 1572 permite a sus tropas saquear la ciudad de
Mechelen que se rinde sin condiciones.
Al mes
siguiente aplica la misma conducta en Zutphen,
que capitula con todas las fortalezas del noreste. En diciembre ordena al
ejército acuchillar a toda la población de Naarden, ni un hijo de madre escapó,
escribe el duque de Alba, en su informe al rey del 19 de diciembre de 1572 (Epistolario
del III duque de Alba, pero esta matanza no tiene los efectos deseados, ya que
horroriza tanto a calvinista como a católicos y ahonda odio contra los
españoles.
En julio
de 1573, Haarlen se rinde con la condición de que se respete la vida de sus
ciudadanos, pero el duque de Alba ordena la ejecución de unas veinte personas,
además de casi toda la guarnición.
Harrlem
es la última ciudad holandesa que negocia su rendición; las demás prefieren luchar
hasta el agotamiento. Además del valor desesperado de los habitantes de las
Provincias, que están dispuestos a resistir por todos los medios, contribuye al
fracaso de los españoles la geografía.
Los Países
Bajos del noroeste constituyen una gran ciénaga, cruzada por numerosos ríos,
lagos y diques que dificulta enormemente el paso de un ejército cuya principal
fuerza la constituye la infantería

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