Julio de
1,607. El marqués de Montesclaros cesa como virrey, a él y a alguno de sus
antecesores se le deben importantes obras urbanísticas y de asentamiento de la
iglesia en el nuevo mundo.
A Claudio
de Arciniega se le encargó la construcción de la catedral de México, en
cumplimiento de la orden dictada por Felipe II, y según el proyecto de Alonso
Pérez de Castañeda.
Será el
mayor edificio mexicano de la época
colonial, y cuando al cabo de un siglo y medio hayan concluido las obras,
revelará en su variado estilo la revolución estética de la capital mexicana.
Cuando se
empieza a construir la catedral, han pasado ya cuatro décadas desde la
fundación de la ciudad, apenas consumada la conquista del imperio azteca.
Cortés dispuso que se iniciaran las obras.
Trazó los
planos por encargo suyo el agrimensor Alonso García Bravo, que había trabajado
ya para Pedrarias Ávida en el proyecto de la ciudad americana, se ajustaba ya a
un modelo empleado en España en la edad media tardía.
Iniciada
la colonización, la corona no tardó en disponer que el plano de las nuevas ciudades
se ajustara a ese modelo; el plano ajedrezado: que se cortan calles perpendicularmente y delimitan cuadros (manzanas).
El
desarrollo de la ciudad tenía como punto de referencia inicial la plaza Mayor,
sede del obispado desde 1.530, fue elevada a arzobispado en 1.546.
En 1.535
era ya capital del virreinato de Nueva España, y el mismo año se creaba la Casa
de la Moneda. En 1553 se fundó la ciudad, y en 1.571 se estableció el Tribunal
de la Inquisición. Tal como sucedió en el Imperio Azteca, la nueva capital se
anexó Tlatelolco.
La
población indígena, se redujo drásticamente a causa de las epidemias, la guerra
y las calamidades que acarreó la conquista. Pese a todo a mediados del siglo
XVI México era ya uno de los principales centros de población de América.

No hay comentarios:
Publicar un comentario