lunes, 2 de febrero de 2026

NAVEGAR POR EL PÁCIFICO EN UN VIAJE SIN RETORNO-

 

                     AL PACIFICO UN VIAJE SIN RETORNO


A la vuelta de Elcano y los supervivientes como Saavedra y otros  de la expedición de  Magallanes a Las Molucas, el emperador Carlos I decide mantener sus derechos sobre  dichas islas.

Portugal forma una armada de siete buques dirigida por Jofre de Loaisa a quien acompaña Juan Sebastián Elcano entre otros marinos, el 24 de julio de 1525 la flota parte de la Coruña entra en el estrecho de Magallanes el 14 de enero de 1526 después de perderse un buque en la costa patagónica.

Soporta una tempestad que provoca muy seria averías en la nao capitana y hunde otro barco, obliga a Loaysa a dar marcha atrás y refugiarse en el Rio de Santa Cruz.

Con las cuatro naves que le quedan, la flota penetra de nuevo en el estrecho el 5 de marzo pero el 1 de junio una tempestad separa definitivamente a los buques.

Sólo llega a Molucas veinte días más tarde,  Carlos V promulga una real célula encomendando a Hernán Cortés el envío de dos naves que éste había construido en la costa del Pacifico para buscar la isla de la Especería y en rescate de la escuadra de Loaysa.



Cortés organiza la expedición y pone en mando de ella a Álvaro Saavedra Cerón que zarpa de Zihuatanejo (Zacatula) el 31 de octubre de 1527 se separan dos naves y nunca más se sabe.

A  principios de febrero de 1528 llega Saavedra a Mindanao y el 30 de marzo de 1528 entran en Tildare (Molucas), donde encuentran a Hernando de la Torre el último capitán de la flota, tras la muerte de Loaysa 30-7-1526, el Cano 4-8-1426y otros dos capitanes.

En junio de 1528, Saavedra zarpa rumbo a la especería con sus 30 hombres supervivientes, intenta en tres ocasiones llegar a México, pero los vientos contrarios selo impiden, Saavedra, muere en el transcurso del tercer viaje y la tripulación regresa a las Molucas, a donde llegan el 8 de diciembre de 1529 los veintidós supervivientes de su primitiva expedición.

En las Molucas se unen a los hombres de la Torre para compartir de la desgraciada suerte de los últimos miembros de la flota de Loaysa. Sobrevivieron durante seis años, como mercenarios.

Tras la firma del tratado de Zaragoza, estos últimos consiguieron volver a España en naves portuguesas.