AL PACIFICO UN VIAJE SIN RETORNO
A la
vuelta de Elcano y los supervivientes como Saavedra y otros de la expedición de Magallanes a Las Molucas, el emperador Carlos
I decide mantener sus derechos sobre dichas
islas.
Portugal
forma una armada de siete buques dirigida por Jofre de Loaisa a quien acompaña
Juan Sebastián Elcano entre otros marinos, el 24 de julio de 1525 la flota
parte de la Coruña entra en el estrecho de Magallanes el 14 de enero de 1526 después
de perderse un buque en la costa patagónica.
Soporta
una tempestad que provoca muy seria averías en la nao capitana y hunde otro
barco, obliga a Loaysa a dar marcha atrás y refugiarse en el Rio de Santa Cruz.
Con las
cuatro naves que le quedan, la flota penetra de nuevo en el estrecho el 5 de
marzo pero el 1 de junio una tempestad separa definitivamente a los buques.
Sólo
llega a Molucas veinte días más tarde, Carlos V promulga una real célula encomendando
a Hernán Cortés el envío de dos naves que éste había construido en la costa del
Pacifico para buscar la isla de la Especería y en rescate de la escuadra de Loaysa.
Cortés
organiza la expedición y pone en mando de ella a Álvaro Saavedra Cerón que
zarpa de Zihuatanejo (Zacatula) el 31 de octubre de 1527 se separan dos naves y
nunca más se sabe.
A principios de febrero de 1528 llega Saavedra a
Mindanao y el 30 de marzo de 1528 entran en Tildare (Molucas), donde encuentran
a Hernando de la Torre el último capitán de la flota, tras la muerte de Loaysa
30-7-1526, el Cano 4-8-1426y otros dos capitanes.
En junio
de 1528, Saavedra zarpa rumbo a la especería con sus 30 hombres supervivientes,
intenta en tres ocasiones llegar a México, pero los vientos contrarios selo
impiden, Saavedra, muere en el transcurso del tercer viaje y la tripulación
regresa a las Molucas, a donde llegan el 8 de diciembre de 1529 los veintidós
supervivientes de su primitiva expedición.
En las
Molucas se unen a los hombres de la Torre para compartir de la desgraciada
suerte de los últimos miembros de la flota de Loaysa. Sobrevivieron durante seis
años, como mercenarios.
Tras la
firma del tratado de Zaragoza, estos últimos consiguieron volver a España en
naves portuguesas.

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