jueves, 2 de julio de 2026

EL REY FELIPE IV NO LE BASTARON EN SU VIDA LAS BUENAS INTENCIONES PARA CON LA CALDERONA

   


Madrid 17 de septiembre de 1665.- Fallece el rey Felipe IV  en Valladolid  el 8-4-1605, dejando un heredero débil, física  y mentalmente, Carlos II, y una regenta Mariana de       Austria inexperta que odia a la figura más fuerte de la                           dinastía. Juan José de Austria.



Siendo  aconsejada solo por su confesor, un jesuita alemán. Hijo de Felipe III y de Margarita de Austria, se le casa muy prematuramente el 18-10-1615 con Isabel de Borbón y se le instala en Burgos donde tiene en su servidumbre al Conde de Olivares que tanto le influirá.

Fruto de este matrimonio nacen seis hijas y un hijo, de los que solo alcanza la mayoría de edad María Teresa que nació el 20-9-1638, quien se casa el en el año 1660 con el rey francés Luis XIV.

Al morir Isabel el 4-10-1644, Felipe vuelve a casar el 4-19-1649, esta vez con su sobrina, la archiduquesa Mariana de Austria. Esta le da tres hijos y dos hijas, entre ellos el que ha de ser su sucesor Carlos. Extramatrimonialmente, Felipe IV lleva desde muy joven muy desordenada.

Como fruto de sus aventuras tiene numerosos hijos de los que solo reconoce a Juan José de Austria. Que le da la comedianta María Calderón, conocida por la Calderona.

Felipe IV tiene grandes problemas en conseguir un heredero, en los asuntos políticos tampoco le faltan dificultades.

Su reinado iniciado el 31-3-1621 puede decirse en dos claros periodos. El primero concluye con l caída en desgracia del conde duque de Olivares el 17-1-1643, teniendo a este como principal artífice de la política.

En el segundo desaparecen los validos de antaño pero cuenta con el apoyo de Luis de Haro, valido también en cierta forma y que fallece también en 1661, y con el consejo de sor María de Ágreda.

Aunque en el segundo periodo está el rey más atento a la política interior y exterior, en realidad nunca tuvo un dominio completo del poder. Durante la privanza de Olivares, se impone proseguir la política emprendida por Carlos V y Felipe II, restaurar el antiguo poderío español. Para lograr este objetivo entra en conflicto con los diversos países que desean imponerse como nuevas potencias en Europa, o buscan desligarse definitivamente de la soberanía española.

Olvidando el pacifismo del reinado anterior que considera causante del descrédito de la Corona, promete una serie de guerras que van a desangrar a España. Primero entra en combate con Inglaterra (tras fracasar las negociaciones para casar al príncipe de Gales con la infanta María que ataca Cádiz en 1625 y luego prosigue una insistente guerra de corso durante algunos años.

Los mayores problemas provienen sin embargo de Francia, deseosa de suceder a España como primera potencia europea.

Parte del enfrentamiento franco-español se realiza en Italia, donde los franceses buscan quebrar la hegemonía es
pañola. A pesar de la intervención papal Francia se impone a Valtelina (1625) y logra grandes ventajas en el tratado de Ratisbona, tras disputarse la sucesión del ducado de Mantua. También participa Francia en la guerra de Flandes, que se reactiva en 1621, al finalizar la tregua de doce años, en apoyo de los protestantes.

En la reanudación de la guerra cuenta tanto los deseos protestantes por el bando belicista como los españoles. Olivares recoge entre otras las demandas del Consejo de Indias y de Portugal, que ven dañados sus intereses coloniales. Tanto por tierra como por mar, España lleva las de perder Flandes.

Para culminar con los males Portugal y Cataluña deciden levantarse contra la Corona, consiguiendo la primera restablecer su independencia en 1640.

Todos estos conflictos llevan a la ruina del estado enfrentado a guerras exteriores e interiores que no parece tener solución.

Su sucesor inmediato, Luis de Haro tiene que dedicar todas sus energías para concluir las diferentes guerras.

En lo que se refiere a la figura humana del rey, se ha hecho hincapié en muchos aspectos. Subió al trono a los dieciséis años  duró cuarenta y cuatro por lo que pese  su temprana muerte ocupa por si solo parte del siglo XVII español. Era indolente de naturaleza, durante sus primeros tiempos, en que pareció que se ocuparía más de lo asuntos de estado a los que no dio lugar su temprana entrega a la personalidad de su valido Olivares.

Los espectáculos y las fiestas bulliciosas le sacaban de su abulia. Y su sexualidad enfermiza le llevaba a buscar constantemente el amor en mujeres de la corte, desde comediantas a nobles, y con las que tuvo al parecer más de treinta hijos bastardos el más famoso y único reconocido don Juan José de Austria con la cómica La Calderona,

Sin embargo sus esposas no se vieron por ello despreciadas bajo el poder de las favoritas como ocurría n Versalles, ni tampoco el rey se ligó demasiado a ninguna de ellas.

También conocemos rasgos de su carácter a través de la correspondencia de su consejera, la monja de Ágreda, Sor María Jesús.

Su inteligencia era aguda y en sus meditaciones se percibe también que conoce las congojas de la España de su época que el no supo remediar pese a sus buenas condiciones en varios momentos de su vida. El rey viajó poco y fueron Madrid con sus palacios, Plaza Mayor, calles, la Casa de Campo, la Zarzuela y Aranjuez y el escenario de sus correrías y momentos de ocio. También son muestra de su forma de ser el mundo de bufones de los que se rodeó en sus estancias del Alcázar, y que considerara a sus servidores todos miembros de una misma familia.  







 





























 

También son muestras de su forma de ser el mundo de bufones de los que se rodeó n sus estancias del Alcázar, y que considera a sus servidores todos miembros de una misma familia.