Tomar
abril de 1581.-El rey Felipe II de España es reconocido rey de Portugal en las
cortes portuguesas reunidas en Tomar.
Por la
muerte prematura del rey Sebastián de Portugal (agosto de 1.578), la corona
pasa al anciano cardenal infante Enrique I de Avis. Su fallecimiento 31-1-1580 sin
descendencia directa abre una crisis sucesoria.
Entonces
se presentan cuatro candidatos al trono portugués: Felipe II, Antonio prior de Crato,
la duquesa de Braganza y Catalina de Médicas, pero pronto se centra la pugna
entre los primeros.
Felipe II
y Antonio son nietos del rey Manuel I el Afortunado de Portugal, aunque el
prior por línea bastarda. El español tiene a su favor la nobleza del alto clero
y la burguesía comercial, que ven en Felipe II la persona adecuada para sacar a
Portugal de su maltrecha situación económica y para imponer el orden público.
Tiene en
su contra el fuerte sentimiento anti castellano del pueblo lusitano. El monarca
español inicia contactos diplomáticos con el país vecino, desde la muerte del
rey Sebastián. Como su consejero más allegado destaca el cardenal Granvela;
además cuenta con Cristóbal de Moura que es un hábil negociador.
Los
esfuerzos de los filipinistas se centran en atraerse al rey Enrique. Pero al morir
el cardenal Infante no deja despejada la incógnita de la sucesión y un consejo
de regencia asume el gobierno, mientras que las cortes expresan su apoyo a
Antonio.
Estas
circunstancias obligan a Felipe II a recurrir a las armas, en junio, un
ejército español se dirige a Lisboa, mientras la armada bloquea la desembocadura
del Tajo.
La
capital se rinde en agosto, el prior de Crato huye y, cuatro meses después la
anexión está completamente consumada.

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