viernes, 7 de mayo de 2021

LA ORÓSPEDA - LOS GODOS, VISIGODOS Y BIZANTINOS EN HISPANIA - LA INVASIÓN ÁRABE DEL AÑO 711

 

Monteagudo Murcia


  BIBLIOGRAFIA CONSULTADA.-Crónica de España -Diario 16-Plaza Janes  1991- De José Orlandis.-  Historia del Reino Visigodo-La Vida en España en tiempos de los Godos y Semblanzas Visigodas-De Santiago Castellanos- Los Godos y la Cruz-De Javier Arce- Esperando a los Árabes.

                      


                                                                                 

                                    MONTE DE LA OROSPEDA EL QUE PONE FIN A LOS LLANOS    

La Oróspeda de los Bizantinos  era la parte de la antigua provincia de aquella Hispania Cartaginense y visigoda que comenzaba en Calpe (Alicante), bajaba  hacía La Ariola del Ravenate Orcelitana y Cartago Nova, proseguía hacía  Ilorci- y Begastri- subiendo  hacía Eliocroca , Chinchilla y  Almansa (Albacete), llegaba a Fuente de la Higuera (Játiva) e  Iniesta (Cuenca), seguía y  sigue hacía la  Sierra de Alcaraz  (Albacete) y las de Cazorla, Segura y Las Villas, provincias  desde donde  baja en busca de la antigua región  hispano romana Baetica a través del Saltus Castulonensis, habitaban sobre la Oróspeda los Deitanos, los Bastetanos y los Oretanos.

       
                        
                                                           
      

          
      

                            

                                                       
                      
                                               

                
                          




Para darme entretenimiento en este año 2021 estoy consultando las acciones más significativas de los  reyes  Godos y Visigodos en esta  Hispania  nuestra  de los siglos III, IV y V - a veces sus farragosas  contradicciones llegan a producir dudas de interpretación, al menos para los  muy  profanos en esta materia, tal como es mi caso, no obstante  recordar aquellos extraños nombres godos y como se desarrolló  la vida durante una época llena inestabilidad de unos monarcas  que  tuvieron  la responsabilidad de gobernar el reino hispano Visigodo viviendo  en perpetuas guerras hasta dar lugar a  su extinción con la invasión del lar ibérico por los árabes en el año 711. 

1. El reino visigodo tolosano (Tolous), Ataúlfo (410-415). Sigérico (415). Walia (415-418). Teodorico I (418-451). Turismundo (451-453). Teodorico II (453-466). Eurico (466-484) Alarico II (484-507). 

2. El reino visigodo de Toledo arriano Gesaleico (507-510). Amalarico, en la regencia de Teodorico (510-526). Amalarico, rey independiente (526-534). Theudis (534-548). Theudiselo (548-549). Agila (549-555). Atanagildo (555-567). Liuva I (567-568). Liuva I y Leovigildo (568-571/72). Leovigildo (571/72-586).

3. El reino visigodo de Toledo católico Recaredo (586-601). Liuva II (601-603). Witérico (603-610). Gundemaro (610-612). Sisebuto (612-621). Recaredo II (621). Suínthila (621-631). Sisenando (631-636). Chíntila (636-639). Tulga (639-642). Chindasvinto, rey único (642-649). Chindasvinto y Recesvinto (649-653). Recesvinto, rey único (653-672). Wamba (672-680). Ervigio (680-687). Égica, rey único (687-698/700), Égica y Witiza (698/700-702), Witiza, rey único (702-710), Rodrigo (710-711).

Don Francisco Franco Bahamonde-El Ferrol 04 de diciembre de 1892-Madrid 20 de noviembre de 1975.  

Comentario .- En aquella lejana y difícil época de los años cuarenta y tantos y  en pleno florecimiento de la posguerra, no había otro remedio  que aprender memorialmene el nombre  de estos  reyes godos como el "Padre Nuestro", ahora ya son muchos los  años  transcurridos  y solo recuerdo de carrerilla   los de   Ataulfo, Recaredo, Don Rodrigo y Wamba, o de Alarico, Amalirico, Teodorico, Teudis y Teudiselo, posiblemente por ser los más pegadizos, de los demás ya no los acuerdo. 

A través de las lecturas de textos que más arriba he indicado   y múltiples notas  Internet correspondiente a Wiquipedia -   he podido cumplir mi deseo de recopilar estos datos de época visigoda en mi BLOG, cuyo nombre atiende  al de Recortes y Rebuscos, a estas alturas de la vida al menos me han servido de recordatorio y entretenimiento cultural, asimismo he  consultado la página de Internet de María del Pilar Gonzalez López. IES VALLE INCLAN 2009/2010. 

 

Los Bárbaros.

Los godos fue  un pueblo germánico que  aprovechando la pasividad de los emperadores romanos con respecto a Germania, se establecieron a principios del siglo III e instalaron a orillas del mar Negro, en la zona de Crimea, de donde fueron expulsados por los hunos en 376, para entonces los godos se habían dividido en dos grupos, llamados  visigodos «godos del oeste», y ostrogodos, «godos del este,  invadiendo países centroeuropeos. 

El reino visigodo de Toledo fue fundado tras la derrota de los visigodos en la batalla de Vouillé en 507  a manos de los francos, que los obligó a desplazarse con su población a Hispania, de la Galia sólo conservaron el extremo occidental de la Narbonense, conocido como Septimania, poniendo fin así al Reino Visigodo de Tolosa (Toulouse). La nueva capital la situaron en Toledo,  aunque no se tiene constancia del momento exacto, se cree que fue durante el reinado de Atanagildo (555-567). 

La  conversión del rey Recaredo en el 589 al catolicismo, abandonando la fe cristiana arriana, que divide su historia en dos grandes períodos, con el reinado de Recaredo (586-601) como nexo: el reino visigodo arriano (507-589) y el reino visigodo católico (589-711). La invasión musulmana de la península ibérica en 711 puso fin al reino visigodo de Toledo.


Circo Romano

En el año 325 en Roma  bajo la presidencia del obispo  cordobés Osio, que actuaba como enviado del emperador, tuvo lugar en Nicea (Turquía), el primer concilio ecuménico, participando 2.500 0bispos, congregados para analizar el arrianismo, una doctrina formulada por el patriarca de Alejandría llamado  Arrio, que en poco tiempo se expandió por toda la cristiandad.

Pese a haber sido condenado en el concilio particular de Alejandría, el arrianismo continuó alterando la tranquilidad de la Iglesia, rompiendo su unidad y dividiendo a los fieles.

Arrio.

El propio Arrio, presente en la asamblea, defendió su tesis según las cuales Jesús es el mejor de todos los hombres, y como tal, el supremo ejemplo ético religioso para los creyentes; sin embargo Jesucristo ni es igual a Dios ni es Dios; es simplemente una criatura excelsa y predilecta del Altísimo pero criatura al fin.

San Atanasio

Atanasio de Alejandría  y  Marcelo de Ancira defendieron la doctrina contraria; la divinidad de Cristo y su igualdad sustancial con el Padre.

Credo de Nicea.

Finalmente triunfó  esta postura, y en el   concilio se aprueba el llamado símbolo Niceno, una profesión de fe mediante la cual se condena indirectamente el arrianismo, al afirmar el dogma de la Trinidad. La mayoría de los congregados firmaron el Símbolo y los que se negaron a hacer el acto de fe trinitaria exigido fueron excomulgados y desterrados del imperio.   

Ulfilas 


 En el año 332 celebraron un tratado con los romanos que perduró unos 35 años, fecha en que el obispo y jefe godo Ulfilas tradujo la Biblia al gótico y promovió la conversión de los godos al arrianismo, una secta oriental del cristianismo que en Occidente fue declarada herejía.                  

 

Muralla de Zaragoza.

Año 380 en Zaragoza se celebró el primer concilio particular  de aquella ciudad convocado a causa de la preocupante difusión que ha alcanzado en Hispania  el priscilianismo. Este movimiento pone en duda en algunos aspectos la supremacía del episcopado urbano y hace hincapié en la necesidad de observar con sumo rigor ciertas prácticas ascéticas. 


Prisciliano

A mediados de siglo la dirección espiritual recayó en manos de Prisciliano. Su gran actividad proselitista hizo que las creencias profesadas por la secta se difundiesen por Hispania y Portugal, ganando muchos adeptos, entre los que se encontraban los obispos Inocencio  y Salvanio, mezcla de maniqueísmo y cristianismo y una doctrina y creencia a la manera del futuro Francisco de Asís, el priscilianismo era antitrinitario. 



Para ellos el demonio  especialmente  malo, no ha sido creado por Dios, y el alma humana forma parte de la sustancia divina, mientras el cuerpo como toda la materia es creación demoniaca . 

Jesucristo

Atribuían a Jesucristo una personalidad fantástica que poco tenían que ver con la real; negaban la resurrección de los cuerpos y rechazaban el Antiguo Testamento, sobre el que hacían originales interpretaciones metafóricas, aceptaban a legos  y mujeres en la jerarquía eclesiástica. 


En el sínodo de Zaragoza (380) fueron condenados Prisciliano, Instancio y Salvanto, así como anatemizadas muchas de las prácticas místicas a las que se entregaban. 


Los hermanos respondieron nombrando a Prisciliano Obispo de Ávila e intensificando la propaganda. El obispo Idacio de Mérida obtuvo del emperador Graciano la orden de destierro de Hispania, para  Prisciliano y sus obispos. Prisciliano fue rechazado por el obispo de Burgos y por San Ambrosio de Milán, mientras que el Papa Dámaso se negó a recibirle en Roma. Idacio logró que se le procesara en el concilio de Burgos (384), pero  apeló recurriendo a la justicia civil. Ese fue su error; trasladado a Tréveris, fue condenado a muerte acusado de prácticas mágicas. Su doctrina siguió extendiéndose por Hispnia hasta el concilio de Braga (363).      


 A principios del siglo IV se formó una  secta religiosa que propugnaba la pobreza y la continencia. Sus miembros clérigos solteros y casados se llamaban mutuamente <<hermanos>> y sus prácticas piadosas intentaban recuperar la ingenuidad feliz cristiana de los primitivos catecúmenos. 

Tréveris

Tréveris año 385.- Prisciliano es ajusticiado en esta ciudad y condenado a muerte por el emperador Máximo y con el se inicia la larga lista de la victimas de la intolerancia religiosa en la historia del cristianismo como religión en el poder, es la primera condena a muerte por motivos religiosos.



Ataulfo.- Del 410 al 412 son escasas  las fuentes,  lo único que se sabe es que Ataulfo fue coronado cuando ya se planeaba hundir definitivamente  Roma, a la que saqueó haciendo una verdadera masacre, tomando como rehén a la hija del emperador Teodosio El Grande y hermana del emperador Honorio.  

A principios de 415 Ataulfo  abandona la Galia en dirección a Hispania, cinco años después que lo hicieran los suevos, vándalos y alanos. 


Instala su corte en Barcino (Barcelona) y allí nacerá los hijos  que tuvo con Gala Placidia, entre ellos  al que pusieron por nombre Teodosio, con el que pretendía unir a los godos con los romanos, a causa de las apetencias nacionalistas  de los visigodos, impulsadas  por Alarico y por él mismo. A pesar de los recientes deseos de romanismo ya que podían llegar a enfrentarse dos ambiciosos  de poder imperial, y  poner en peligro la corona del emperador  Honorio. 



El emperador con tal de conseguir la dominación total de los visigodos, que no desean verse reducidos a unas tierras determinadas por Honorio, se dirige a las Galias y allí establece su residencia  en la población de Arlés y sin entablar batalla ocupa los puertos con su flota. 

Burdeos.

Con esta política de acoso, Honorio puede cortar los suministros a las fuerzas de Ataulfo y obligarle abandonar aquellos feudos. Pronto se dejarían   sentir los efectos de esta hábil medida por orden de su caudillo, los visigodos abandonan progresivamente las ciudades ocupadas en el pais de los galos  sobre todo Burdeos, tras incendiarla. 

Puerta de Narbona.

A inicios del 415, el mismo Ataulfo se ve obligado de abandonar su residencia en la ciudad de Narbona y completar el paso de los Pirineos, iniciados por sus fuerzas unos meses antes.

Llegados a la península ibérica los visigodos se distribuyen por la Tarraconense, ocupando  entre otras la ciudad de  Barcelona, en donde tiene lugar el nacimiento de un hijo de Ataulfo y de Gala Placidia.





Ataulfo se ratifica, hasta el último momento, en la  idea y la conveniencia de una política romana y  encarga a su hermano, al que considera como su sucesor, que entregue Gala Placidia al emperador y que trate hasta el último extremo de lograr una estrecha alianza con el soberano de Roma, estas  últimas orientaciones políticas de Ataulfo no prosperan, ante los deseos del propio pueblo godo que quiere continuar  la  antigua política nacionalista de Alarico y de los primeros años de Ataulfo, sus tropas y  su gente se consideraron   engañadas con este tipo de política.     

El 14 de agosto del 415, mientras revisaba sus caballos en las caballerizas de Barcino, Ataúlfo fue asesinado. No se conoce con certeza la identidad del culpable, pero se piensa que el rey cayó víctima de una conspiración encabezada por su sucesor Sigerico.

Abadía de Santa María de Roses.


Sin embargo, Ataúlfo no murió instantáneamente, viviendo el tiempo suficiente para designar sucesor a su hermano menor. De todos modos fue Sigerico quien ascendió al trono, matando a los seis hijos que Ataúlfo tuvo con su primera esposa, y violando a Gala Placidia. 

El reinado de Sigerico no duró más que una semana, fue sucedido por Walia.

           

                                                                            


 WALIA.- 415-418.- Rey de los visigodos hermano de Ataulfo fue el primer rey que se ocupó del protocolo comenzando  utilizar manto, corona y trono, firmó un tratado con el emperador romano Honorio representado por el general Constancio, con la obligación por parte del pueblo visigodo de prestar auxilio militar del Imperio a cambio  concesión de territorios a donde establecerse según el sistema romano de los hospitalitas o  acantonamiento militar.

Al aplicarse este sistema a los pueblos bárbaros que no solo era un ejército sino que iban con sus familias, el POSSESOP, no solo debía prestar un tercio de su casa sino que ceder asimismo al HOSPES,  una parte de sus tierras para sostenimiento de los acantonados,  llevando a cabo un reparto a las partes cedidas  a los ocupantes  de aquellas tierras divididas. 

De este modo se insertaba una población extraña entre las provincias romanas. Este reparto tanto a los latifundios como a los pequeños minifundios en la proporción de dos tercios para los godos y un tercio para los provinciales romanos.



En España el reparto ha dejado huellas en la toponimia como es el caso del pueblo llamado Sort (Suertes), Villarcayo (Villa Romana  llamada Arcadio), Villafafila (Villa del Godo Fafila), y en la Tierra  de Campos que en un tiempo se llamó CAMEI GOTHORUM, Campo de los Godos.

La unidad del reparto fue el campo  del cultivo necesario para sostener a una familia (fundus)  y las tierras se cedieron en propiedad con aprovechamiento de montes, prados y bosques, utensilios agrícolas y esclavos.

A mediados del siglo V volvieron, los suevos siendo desplazados  a la zona de Galicia e incorporando Hispania a su reino de Tolosa (Toulouse) en Francia.

A principios del siglo VI, los visigodos son  derrotados por los francos en la batalla de Vouillé en  el año 507 tras la derrota fundaron el reino de Toledo que los obligó a desplazarse con su población a Hispanía, de la Galia solo conservaron el extremo occidental de la Narbonense, conocido como Septimania, para poner fin al Reino Visigodo de Tolosa (Tolous), no existen antecedentes del año exacto de su establecimiento en Toledo, si existe la inclinación que pudo haber sido durante el reinado de Atanagildo  (555-567).  

En  Hispania, el rey que más tiempo  gobernó fue Recesvinto - (desde 649 al 672), y Leovigildo (desde 568 hasta el 586),  algunos estuvieron en el trono apenas un año (Rodrigo, 710-711) o menos, (Recaredo II, unos meses del año 621), también indican las fuentes literarias   que se conoce esta lista  de reyes a través de las antiguas  Crónicas, sobre todo  la de Juan de Bíclaro y otros - así como  la Historia Gohhorum de San Isidoro, 



Año 551.- ATANAGILDO.- Rey de los visigodos en principio como rebelde y en guerra contra Agila I y los bizantinos después, quedando como rey único entre 555 y 567. 

   

AÑO 568.- LEOVIGILDO, gobernó desde el  568-586, fue el único rey godo cuyo reinado aparece recogido en las dos crónicas hispano-godas más importantes: la Historia de los Godos de San Isidoro, y la Crónica de Juan de Bíclaro, que trata del periodo comprendido entre los años 567 y 591, abunda la información sobre  algunos textos  en las crónicas  que dan fe de la importancia que la historia  ha dado a este monarca, habiendo sido el autor del Codex Revisus, leyes igualitarias equiparando los derechos de  los godos e hispanorromanos en su reino.

Gracias al considerable aumento del tesoro y patrimonio de la Corona, pudo sostener una creciente suntuosidad de gran rey, según las crónicas  apreciaba por igual tanto a sus súbditos visigodos como a los hispanos ganados para la causa., 



Sólo quedaba la difícil  cuestión religiosa del reino visigodo pero  se mostró en principio  muy tolerante con los católicos y como cabeza de la iglesia arriana, ordenó eliminar las trabas de procedimiento hacía las exigencias rituales impuestas a los que abandonaban el catolicismo para hacerse arrianos.

En el año 580 Leovigildo había derrotado a sus enemigos en todos los frentes y la autoridad real era incuestionable, hasta se adivinaba el nacimiento de una dinastía basada en su linaje y en aquel  año promulgó  un concilio arriano, el más importante de los celebrados en Hispania, para tratar de limar las diferencias religiosas entre los dos pueblos y buscar la unidad espiritual sobre una base común cercana al arrianismo, pero a pesar de la buena voluntad todo quedó en un fracaso. 




El arrianismo era una religión con implicaciones étnicas, tradicionalmente vinculadas al pueblo godo, mientras que el catolicismo era el credo de las masas populares, pero también de grandes intelectuales como San Isidoro, San Leandro y Santa Florentina,  además que la nobleza hispana no veía ventaja alguna  en convertirse como los godos querían. 

Leovigildo no forzó la situación ni prestó demasiada atención a los rumores que hablaban de un acercamiento de su hijo Hermenegildo a la Iglesia católica. El primogénito se había casado el año anterior con Ingunda, hija del rey Sigiberto de Austrasia y nieta de Atanagildo, de religión católica.

 

Entre los 14 años que estuvo de reinado Leovigildo, solamente en uno —el 588— estuvo en paz dedicándose a la construcción de la ciudad de Recópolis ( cerca de la actual Zorita de los Canes Guadalajara), en honor de su hijo Recaredo, 

Castillo de Zorita de los Canes. 

En el 576 intentó conquistar el Reino Suevo y los combatió  en la antigua Gallaecia (Galicia) y Lusitania (aprox. mitad norte), e hizo la paz con el rey Mirom, suponiendo  la conquista definitiva del Reino Suevo, tras 174 años de independencia desde el año 411, posteriormente, derrotó las sublevaciones del sur y el norte del país, conquistando la ciudad de Amaia donde los nobles cántabros se habían refugiado, emitiendo moneda con la leyenda «Leovigildus Rex Saldania Justus».

El matrimonio residía en Sevilla como duques de la Bética, una posición que les confería una consideración casi regia para los habitantes de la ciudad. El Concilio de Toledo marca perfectamente dos partes bien diferenciadas en el reinado de Leovigildo, el inteligente monarca que supo adaptarse a la situación política pero no fue capaz de asimilar el catolicismo que ya se estaba gestando y convirtiendo en una fuerza de primer orden que heredaba al menos simbólicamente el poder de los césares romanos. 

Los años posteriores al concilio representan la lucha del rey, a veces como si no quisiera prestarle demasiada atención, por mantener el antiguo dogma arriano como ideología religiosa de la nación visigoda.    

De esta época data el nuevo ordenamiento legal conocido como Codex Revisus, un código que suprimía la antigua prohibición de matrimonios mixtos, entre godos e hispanos provinciales pretendiendo  la integración de los habitantes del reino.

La segunda parte del reinado comienza cuando los problemas con su hijo mayor se recrudecen. No se sabe la fecha exacta de la conversión de Hermenegildo, pero lo cierto es que ya a finales del 580 Hermenegildo acuñaba moneda en Sevilla en su nombre y no en el de su padre, lo que aun estando dentro de su potestad como duque de la Bética significaba una clara demostración de falta de respeto y   de independencia.

 

                                                                    

En el 581 vuelven a aparecer monedas de Hermenegildo con leyendas que hacen fácil suponer que ya es católico y que usa su catolicismo para afirmar su voluntad de emanciparse del trono toledano. La influencia de San Isidoro, San Leandro y la mujer de Hermenegildo, no debió ser menor, además, era más que probable que el hijo de la pareja fuera educado en el catolicismo, lo que le descartaría a ojos de los visigodos como sucesor al trono. 

                                

El rey Leovigildo no debió ver peligro inminente o prefirió dejar que su hijo recapacitara, el caso es que en el 581, en vez de combatirle organizó una campaña contra los vascones, que fue un gran éxito, e igual que había hecho con suevos y cántabros, fundó una ciudadela como cabeza del territorio fronterizo: Victoriacum, la actual Vitoria.

Tras esta corta guerra llamó a Toledo a su hijo, para discutir con él las diferencias y llegar a un acuerdo, pero Hermenegildo se negó a ir y organizó sediciones de hispanorromanos en varias ciudades que se rebelaron contra su padre Leovigildo. No se trataba de ciudades sin importancia: Talavera, Mérida, Córdoba y la propia Sevilla estaban con él 

 Hermenegildo controlaba la Bética, el valle del Guadiana y amenazaba Toledo.

En el 582 Leovigildo reconquistó Mérida. Al año siguiente reunió más tropas procedentes del norte y se lanzó al ataque de Sevilla, que fue tomada. Poco después caería Córdoba. Allí estaba refugiado su hijo, que fue capturado. 

La guerra acabó a principios del 584 con la victoria total de Leovigildo. Tanto francos como bizantinos, a quienes Hermenegildo había pedido ayuda sin conseguirlo, vieron en la victoria del padre una prueba de su poder y no hicieron nada por rescatar a su aliado católico.

Hermenegildo pasó varios meses en prisión, primero en Toledo, luego en Valencia y Tarragona durante todo este tiempo su padre intentó convencerle para que abjurara del catolicismo, a lo que él se negó tajante. Convencido de que no tenía otra salida, Leovigildo ordenó decapitar  al heredero su hijo  en abril del 585.

 

Entre las interpretaciones que se han hecho de esta guerra civil la más común es que se trató de una pugna de religión entre arrianos y católicos, sin embargo la versión que en su día recogió San Isidoro, que es la fuente más cercana a los hechos, parece la más probable: Hermenegildo era un rebelde que quería usurpar el trono a su padre y usó para ello su condición de católico (de cuya conversión sincera ni San Leandro, ni San Isidoro dudaban), intentando ganarse el apoyo de los suevos, bizantinos y francos, por un lado, y a la población hispanorromana, por otro.  

El hecho de convertirse al catolicismo no era por sí solo suficiente para ganarse la enemistad de Leovigildo o para quedar excluido de la sucesión al trono, (aunque sin duda el partido “nacionalista” de los godos lo hubiera tenido muy presente), y desde luego no era razón suficiente  para que su padre le declarara la guerra. Pero la rebeldía y la sedición,  era muy evidente.  

La ejecución fue por traición política, no religiosa. Finalizada la guerra, Leovigildo siguió firme en su política de amistad con los católicos y no les persiguió. Pero aunque hubiera triunfado la ortodoxia arriana, quedaba patente su debilidad pues sólo se sostenía como religión de una minoría de los godos, frente a la inmensa mayoría de hispanos y frente a los vecinos suevos, bizantinos y francos, todos ellos católicos.  Factores combinados que debieron pesar en el ánimo de su otro hijo llamado  Recaredo, que  ahora se convertía en el único heredero de Leovigildo.




Tras acabar con la rebelión su primogénito, Recaredo se casó con Rigunda, hija del rey Chilperico de Neustria, (Reino franco época merovingia) consolidando así su posición internacional. Un nuevo éxito, la anexión del reino suevo, vendría a completar su largo reinado. Sucedió que tras la muerte del Rey  Miro en el 583, la sucesión se complicó. Primero el trono pasó a su hijo Eborico, pero al año siguiente el cuñado del joven rey, Audeca, se rebeló y consiguió hacerse con el reino, lo que permitió a Leovigildo intervenir militarmente, derrotar al usurpador y anexionarse todo el reino suevo en el 585.

 

Para dejar sujeto el territorio, colocó importantes guarniciones militares y creó nuevos obispados arrianos que aseguraran el dominio religioso. En lo sucesivo, los reyes visigodos se titularían reyes de Hispania y de Gallaecia. Poco después, en la primavera de 586, murió pacíficamente el rey Leovigildo, padre de la Spania  medio unificada.


                                                                               

RECAREDO.-  Reino Católico de Toledo. (586-601) sucedió a su padre sin oposición y continuó su política de fortalecimiento de la monarquía buscando la integración de todos los poderes del reino, para lo que tuvo que tomar decisiones importantes, ya que la unidad religiosa no había podido realizarse desde el arrianismo, el rey la impulsó desde el catolicismo. 

Conversión de Recaredo

Una vez que tuvo lugar su conversión personal (enero-marzo del 587), Recaredo convocó un concilio conjunto de obispos arrianos y católicos en el que comenzó una campaña de proselitismo entre la jerarquía arriana y los nobles visigodos.  

El acercamiento doctrinal entre los dos credos resultaba imposible dado que el lado católico se mantenía inquebrantablemente fiel a la ortodoxia papal, por otra parte, Recaredo sabía que el apoyo del papa resultaría muy eficaz para las alianzas con los vecinos y la difícil convivencia con los bizantinos. 


Durante los dos primeros años de su gobierno, el monarca dejó pasar el tiempo para que la nueva mentalidad se consolidara, mientras tanto sellaba nuevos acuerdos con los reyes francos y lograba el apoyo de los fieles a Gosvinta, el núcleo de linajes godos más reacios a los cambios, y así, con todo a su favor, convocó en el 589 el III Concilio de Toledo, durante el cual tanto el monarca como su familia anunciaban su conversión y tras ellos el grueso de los nobles visigodos y la inmensa mayoría de los obispos arrianos. Todos ellos abjuraron de su antigua fe y firmaron un documento en el que declaraban profesar la religión  católica. 

 

No hubo cesión doctrinal o teológica: la Iglesia católica se mantuvo firme en todos sus dogmas y su unidad doctrinal con Roma prosiguió intacta. Es importante resaltar que no se trató de una unión de las dos iglesias, sino de la incorporación de los fieles arrianos a las filas católicas, aunque de forma pactada y tutelada desde el trono para evitar humillaciones o jactancias que hubieran dado al traste con la unidad religiosa.  


La Jerarquía católica entró en el gobierno del reino colaborando activamente en la política del monarca, cuya figura fue sacralizada y ungida. A partir de entonces, los concilios que el rey convocaba y presidía a imitación de lo que ocurría en el Imperio Bizantino, llegaron a convertirse  grandes asambleas político-religiosas, donde además de las cuestiones religiosas se discutía la jerarquía eclesiástica, allí  había cabida para que los magnates laicos tanto godos como hispanorromanos expresaran su opinión y aprobaran o desaprobaran medidas para el gobierno general del reino. 

Minerva

Recaredo siguió intentando controlar los núcleos de resistencia bizantino y vascón, pero sobre todo tuvo que enfrentarse en Septimania contra Gutram de Borgoña, a quien derrotó en varias ocasiones, creando una red de fortificaciones para poder resistir las incursiones francas.  

El monarca murió pacíficamente en diciembre del 601, legando a su hijo Liuva un reino en que las aristocracias godas e hispanorromana debían colaborar por fin en plano de igualdad. 

LIUVA

LIUVA (601-603) A  pesar de que los cimientos de la monarquía quedaban reforzados, no resistió los ataques de los magnates que pretendían volver a la monarquía electiva. 

 


Dos cuestiones impidieron al joven monarca ejercer su condición de soberano: era bastardo y sólo contaba 16 años. Su escasa autoridad provocó que los antiguos linajes aprovecharan para recuperar el poder perdido. Dos años después de ser coronado, fue depuesto fácilmente en un golpe de estado de los “nacionalistas” dirigido por el lusitano Witerico. Terminaba así el intento de crear una auténtica dinastía real de sucesión hereditaria sobre la sangre de Leovigildo.  

WITERICO.- Gobernó entre 603 y 610 y desde entonces, la Corona quedó a merced de los intereses de los poderosos clanes nobiliarios que la tomarían mediante consenso (elección), asesinato del monarca de turno o golpe de estado militar, su gobierno  sufrió una inestabilidad constante, tanto en el exterior, donde proliferaron las escaramuzas de escaso valor contra francos y bizantinos, como en el interior, con los sucesivos enfrentamientos contra los magnates.  

En política internacional, lo más señalado fue el intento de pactar con los Burgundios en el Valle del Ródano para que sirvieran de contrapeso a la amenaza de los francos, alianza que no llegó a concluirse. Contrariado, Witerico trató de empujar a los lombardos que ocupaban el norte de Italia a una guerra contra los burgundios, pero este plan tampoco resultó, así como el intento de mezclar en estas conjuras a los reyes francos. 



Su falta de capacidad en los asuntos diplomáticos le fue restando credibilidad. Al descrédito se unió la constante sangría de caudales que exigían sus planes políticos por los pagos a los aliados que rápidamente dejaban de serlo. Witerico, inevitablemente, pasó a ser un obstáculo por su desgobierno. Los mismos clanes que propiciaron su encumbramiento planeaban ya su liquidación. 

Ánfora Romana

El morbo godo hizo de nuevo su aparición y el rey fue asesinado durante un banquete en abril del 610. Fue el último rey godo que pereció a manos de sus enemigos por medio de un crimen y el último de los diez que fueran depuestos por regicidio. 

Los conjurados llevaron al trono a otro de los suyos, Gundemaro (610-612), quien en su corto reinado tomó la importante decisión de convertir Toledo en sede eclesiástica de toda la provincia Cartaginense (octubre del 610). El nuevo rey inició dos campañas, una contra los vascones, a los que derrotó y sometió, y otra contra los bizantinos con éxito escaso.



                                                             SISEBUTO

Gobernó Hispania desde el 612 al 621 durante su reinado se produjo el florecimiento cultural de las letras y las ciencias pero pasó a la historia como el instigador de la primera persecución contra los judíos, el monarca del siglo VII fue un hombre refinado y con curiosidad por lo que le rodeaba, cualidades que le permitieron mantener una cordial relación con el gran sabio natural  de Cartagena San Isidoro pero  que las crónicas le llaman de Sevilla, Sisebuto se ignora la fecha y lugar de nacimiento, posiblemente fuera en Toledo la gran capital visigoda, sucedió al trono al fallecido rey Gundemaro  por elección de la aristocracia siguiendo la costumbre germánica, esta forma  impedía el establecimiento de dinastías familiares, pronto se tendría que enfrentar a los diversos problemas internos que le rodeaban, uno de ellos produjo la primera persecución oficial contra los judíos en Hispania. 

De este rey  se sabe que promulgó el 1 de julio de 612 la polémica ley anti hebrea lo que supuso un problema para la sociedad del momento ya que muchos ocupaban puestos de relevancia en oficios fundamentales  para su buena estructuración del estado, llegó a ser un buen escritor como demostró en su hagiografía dedicada a la vida de San Desiderio, asunto que acercó su personalidad  a la de Isidoro de Sevilla el que no se mostraba conforme con el edicto contra los judios, limitándose a aceptar la política de hechos consumados del gobierno. A pesar de esta desaprobación, Isidoro y Sisebuto congeniaron tanto que el obispo de las etimologías le dedicó uno de sus libros llamado "De Rerun Natura", obra que trataba de aspectos físicos y cosmógrafos.

 

A este rey Sisebuto debió interesarle mucho la ciencia pues en una expedición contra los astures y vascones escribió un poema que envió a Isidoro con una cariñosa y afectiva dedicatoria, titulada Astronómico, constaba de 55 versos hexámetros latinos, el texto se basaba en los eclipses que entre el 611 y 612, se pudieron ver en la península ibérica, estos fenómenos del cielo atrajeron a las gentes poco romanizadas hacía el paganismo  con la consiguiente preocupación de  la iglesia y del gobierno.


Este soberano ha pasado a la historia como uno de los exponentes más radicales de la intransigencia católica frente al judaísmo, intentando que toda la población de su reino practicara la fe de Cristo y no otras que fueron consideradas como herejías pecaminosas. 

La arquitectura  de este periodo es bastante pobre pero cabe atribuirle la inauguración el 26 de octubre de 618 de la basílica a Santa Leocadia, futura sede de cuatro concilios toledanos. 



Su  muerte, como la de la casi todos los reyes visigodos, es objeto de polémica, unos cronistas defienden la causa natural, pero la opinión más extendida es que fue por regicidio. Tuvo lugar en Toledo, en febrero de 621, siendo enterrado con honor y dejando a los nobles la difícil tarea de elegir al rey más conveniente para todos. El designado fue Suintila, quien se encargó de perseguir  obstinadamente al sufrido pueblo judío, una costumbre que no cesaría hasta 1492, cuando más de 150.000 hebreos se vieron obligados a abandonar para siempre su patria Sefarad. 

                                                                                             
                                       
                              

                                 
                    

Año 621 RECAREDO II.-Contaba sólo unos pocos años cuando sucedió a su padre el rey Sisebuto pero su muerte sucedió a los pocos días o semanas de reinado, en el año 621, posiblemente por regicidio, accediendo al trono Suintila vencedor de los roncones en el 612 y en la guerra contra los bizantinos 614-615.  

                                                           

Año 621.-  SUINTILA.     Fue rey de los Visigodos entre los años 621 y 631, falleció en Toledo en 634, combatió contra los bizantinos establecidos en la Península Ibérica en el 620,  estando a las órdenes del rey Sisebuto, al año siguiente fue elegido rey después de la muerte de Recaredo II, en ese mismo año murió Sisebuto, y empezó a reinar Suintila que  derrotó a los vascones  consiguiendo una rendición incondicional, nunca antes lograda, los prisioneros fueron obligados a construir la población de Oligicus u Ologite, hoy Olite, .../...

             

                                                                                                           Castillo de Olite (Navarra)
  

.../... que junto con Vitoria formaría una línea defensiva contras futuras incursiones, estas fueron las únicas ciudades fundadas por los visigodos en la Península, luchó contra los bizantinos  que ocupaban desde el siglo VI algunas zonas de las costas mediterráneas  en la franja costera que va desde Valencia hasta Cádiz y de esta manera completó la unificación territorial de la península, que había sido el sueño de muchos  monarcas anteriores, las campañas del monarca visigodo contra los bizantinos encuentra un buen reflejo en los escritos de San Isidoro de Sevilla, primer geógrafo hispano que se conoce a través de la correspondencia de Suintila con el patricio cesáreo, gobernador de las provincias bizantinas. 

 

                                                                              Ciudad de Vitoria 

Gracias a esta documentación es posible conocer cómo Cesáreo  pide la paz después de diversas conversaciones y se repliega al Algarve portugués.



Otro empeño del monarca fue el reforzar la autoridad del rey frente a la nobleza y la iglesia, que estaban logrando acumular progresivamente más poder, también pretendió hacer hereditaria la monarquía  y asoció a su hijo Ricimiro a la corona, intentos estos que provocaron una reacción contraria de algunos magnates y de la iglesia siendo el principio y fin para el rey Suintila, este  rey es derrocado por Sisenando en 631, fue excomulgado y despojado de sus bienes por el IV Concilio de Toledo, siendo expulsado de la Península salvando la vida gracias a la confesión completa de sus pecados y a la renuncia a la dignidad real. El monarca visigodo Sisenando es el primero que logra la      unificación política de toda la Península, gracias a sus campañas militares, con las que logra controlar a los vascones, en el norte y expulsar a los bizantinos de la región del Algarve.

ORIGEN REGIO DE LA POBLACIÓN GODA

Al establecerse en Hispania, la población goda tenía una estructura social    formada por hombres libres entre los que  destacaba los descendientes de los linajes más antiguos, que recibieron los nombres germánicos o romanos. 


Al comienzo se elegía de entre ellos al rey, que procedía de la dinastía de los Baltos. Con independencia de esta nobleza de los  linajes existía otra de origen burocrático y palatino a la que el rey había encumbrado a ese rango por sus servicios, y poseía un origen regio. Tenían además a su cargo los servicios palatinos como comines o compañeros del monarca, regían los distritos administrativos del reinos en calidad de duques o condes. Tanto los nobles de linaje como los palatinos formaban parte del Aula Regia, o Asamblea política elegían a los reyes y gozaban de privilegios penales familiares y procesales . Esta capa social resultó inaccesible  a los hispanorromanos. La nobleza formaba una trama de relaciones de dependencia personal (garlingos, séniores fieles, sayones) que constituye el fundamento de institución del feudalismo.        

En orden a la gobernación del estado Suintila incorpora al trono a su hijo Ricimiro, en un claro intento de convertir la monarquía visigoda de carácter electiva, en una monarquía hereditaria. Esta circunstancia aparece precisamente  como la causa principal de la oposición de la nobleza y el clero.  

Para Isidoro de Sevilla, el rey no sólo se distingue en el orden militar, dejando de lado estas alabanzas de la gloria militar de Suintila, tenía este rey otras virtudes propias de la majestad real, fidelidad, prudencia, habilidad, examen extremado de los juicios, atención primordial al gobierno del reino, munificencia  para con todos, generosidad para los pobres y necesitados, pronto al perdón; así mereció llamarse príncipe de los pueblos, sino también de los pobres.

 

A pesar de todo lo que diga San Isidoro, este juicio no es compartido, en absoluto, por el alto clero y la alta nobleza, Suintila perdió el trono en virtud de una conspiración  encabezada por Sisenando, Conde o Duque de Septimania, con el auxilio de Dagoberto de Neustria, Sisenando entra en la Península  con un fuerte ejército, se dirige hasta  Zaragoza sin oposición, y aunque Sunitilla quiere presentarle batalla, no llega a hacerlo. El rey comprende en seguida lo inútil de la lucha; sus tropas son más reducidas que las de Septimimania y, lo más importante, incluso estas le traicionan

Abandonados de todos, Sunitilla se ve obligado a huir, y no se vuelven a tener noticias de su persona, ni de su hijo, más  que por el Canon 75 del IV Concilio de Toledo, que permite saber que aún vive, desprovisto de toda dignidad  y de patrimonio, salvo lo que Sisenando quisiera o quiso concederle.


El canon 75 del IV Concilio de Toledo habla de crímenes cometidos por el rey, a causa de los cuales pierde el trono. el propio canon da noticias de bienes adquiridos injustamente por el monarca . He aquí quizá, la causa verdadera, y primordial, del derrocamiento de Suintila.

Mosaico 

Todo esto permite conjeturar que el monarca llevó a cabo una ambiciosa política de confiscaciones que naturalmente afectó a grandes propietarios, a los miembros de la clase dirigente visigoda y el alto clero y la nobleza.

Por supuesto el IV Concilio de Toledo es convocado por Sisenando, el cabecilla de la sublevación que derroca a Suintila y que le sustituye en el trono, decididamente apoyado por el clero.        

                                                                                                      SISENANDO.- 
                                             
                                                                                .
Sisenando

Año 631.-  Fue el vigésimo rey visigodo que gobernó Hispania entre los años 631 y 636. Convocó el IV Concilio de Toledo bajo la  dirección de Isidoro de Sevilla, en el que se formularon colecciones de Leyes, tanto civiles como eclesiásticas, citando entre las primeras el famoso Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo), y en cuanto a las segundas, veintinueve cánones relativos a la disciplina y administración de la Iglesia. 

Su propósito era dar mayor fuerza al rey y estabilidad a la raza goda, en el que se confirmó la elección de Sisenando, declarando tirano a Suintila por sus crímenes, su iniquidad y su acumulación de riquezas a expensas de los pobres. 

Se condenó a los clérigos que tomasen las armas contra el rey, a los cuales debería internarse en un monasterio para hacer penitencia. Se prohibió que los clérigos recibieran o enviasen mensajes secretos fuera de Hispania

Seguramente el clero había negociado una alianza de los rebeldes con algún poder extranjero. Cualquiera que se rebelara, fuera clérigo o noble, sufriría la pena de la excomunión y el destierro.

Se declaró libres de todo impuesto y cargas a los clérigos, se promulgaron penas contra los que faltaran a los juramentos de fidelidad hechos a su rey, o se rebelaran contra él, tratando con esto de evitar que se siguiera el ejemplo del propio Sisenando. Además Geila fue desterrado y sus bienes confiscados. Sisenando se comprometió a ser un monarca moderado, benevolente, justo y piadoso.

En lo relativo a la sucesión al trono no hizo ninguna concesión al principio de sucesión hereditaria. Así, los reyes serían en lo sucesivo elegidos únicamente por los magnates y los obispos. La actitud de los obispos parece indicar que, más que anatemizar lo que hizo Sisenando con Siuntila originó una crisis en el 632 que hizo retrasar el Concilio hasta finales del 633 por la rebelión de Iudila.

Aunque no se menciona en ninguna fuente literaria, existen dos monedas acuñadas en Mérida y en (Iliberris- Granada), que tienen la inscripción Iudila Rex, suponiendo que fueron acuñadas en el reinado de Sisenando. 

Por otra parte, el canon setenta y cinco y el retraso en la celebración del concilio podría explicar que Iudila hubiera intentado usurpar el trono.

Sisenando murió en Toledo en el año 636, a los cinco años de su reinado, y le sucedió Chintila.

                                      


Política con respecto a los judíos



En  el IV Concilio de Toledo se volvió a analizar el problema de los judíos, reafirmándose las políticas establecidas en el tercero, pero también haciendo más duras las penas y más extensivas las prohibiciones.

Se estableció que los hijos de judíos debían ser separados de sus padres. 

Según historiadores modernos una ley tan drástica no podría ser implantada, y se refería sólo a los hijos bautizados. Se estableció también que los judíos convertidos no podrían tener relación con judíos no convertidos. La pena para este delito era dura: el no convertido sería entregado como esclavo a un cristiano y el converso sería azotado públicamente.


Como se consideraba que los judíos sobornaban a los cristianos para evitar la aplicación de estas leyes, se estableció la pena de  excomunión y anatematezación. 


 

Año 636.- CHINTILA,. Fue rey de los Visigodos entre 636 y 640, aunque se sabe muy poco de su reinado al ser escasas las crónicas  sirviendo de base las actas del V y VI Concilio de Toledo.    

Cuando el rey anterior Sisenando murió dejando  una monarquía muy debilitada e inestable. Chintila fue nombrado rey por la nobleza y los obispos en el año 636. Era así como se hacía la ceremonia y la elección, siguiendo una costumbre establecida desde tiempo atrás y según el canon n.º 75 del IV Concilio de Toledo.

TULGA

                                            .

Año 639.-Tulga .- Fue rey de los visigodos entre 639/640 y 642. Sucedió a su padre Chintila fue electo rey a la muerte de su padre por una asamblea de nobles y obispos, sin embargo dado el carácter hereditario de la sucesión, su reinado produjo inconformidad en la nobleza visigoda.

Mosaico

Se atribuye a Tulga cierta candidez y debilidad de carácter. Parece ser que los aliados pudieron lanzar algún ataque, aunque la principal actividad bélica debió correr a cargo de los vascones. No obstante, no hubo  ninguna rebelión importante parece muy probable que antes de la de Chindasvinto,  pues la facilidad con que cayó hacen poco probable que hubiera resistido a una rebelión anterior.


Convocó el V Concilio de Toledo en el mes de junio de 636, donde básicamente se amenazó con duras penas a los usurpadores y a aquellos que atentaran contra el rey. Más aún, anatemizaba a todos aquellos que no respetaran la herencia del rey a sus hijos y familiares. De aquí deducen algunos autores que ya desde el comienzo de su reinado, Chintila se sentía amenazado.

Después convocó el VI Concilio de Toledo en junio del año 638, se legisló sobre muchos asuntos; entre otros se determinó que la persona elegida como rey procediera de la nobleza y en ningún caso de los tonsurados, ni de los de origen servil, ni de entre los extranjeros. Se dictaron penas canónicas contra las conjuras en contra de la corona y se acordó que las propiedades adquiridas con justicia y ley por el rey, no podrían ser confiscadas por el sucesor en el trono. También se dictó una ley en que se prohibía a los no católicos residir dentro de las fronteras del reino. Por esta razón hubo muchas conversiones forzadas de judíos.







-                                                         CHINDASVINTO

Año 642.- CHINDASVINTO - Reinó 642-653.-Sucedió a Tulga , a quien consiguió usurpar el trono mediante una conjura. Posteriormente se hizo elegir por los nobles y ungir por los obispos el 30 de abril del 642. En su reinado el Estado fue saneado, se eliminaron corrupciones, se sofocaron revueltas y se impulsaron nuevas leyes. Es el padre de quien luego fue su sucesor, Recesvinto.  

A pesar de que ya era un anciano de 79 años, su gran energía y fuerza de carácter hicieron someter a su autoridad al clero y a la nobleza.

Con el fin de asegurarse su posición frente a cualquier revuelta, una de sus primeras medidas fue ejecutar a 200 godos de las familias más nobles y a 500 de las familias de rango inferior, además de ordenar muchos destierros  y confiscaciones de bienes. Los que huyeron se marcharon a la provincia Narbonense, donde recibían apoyo de los reyes francos, o a territorio vascón.

                                     

El VII Concilio de Toledo celebrado en 646 consintió y respaldó sus actos, endureciendo las penas a aplicar a cualquiera que se alzase contra el rey e incluso contra los clérigos que le prestasen apoyo. A este concilio no acudieron muchos obispos por la injerencia del monarca  en asuntos eclesiásticos: el rey había limitado la potestad del clero  para dar refugio a delincuentes en las iglesias, había acabado con algunos de sus privilegios legales  (llegó a imponer sanciones pecuniarias a los clérigos que no se presentasen a juicios civiles) y nombraba personalmente a obispos.

Sofocada toda oposición, dio al reino un estado de orden y tranquilidad, para después instaurar la monarquía hereditaria, asociando al trono a su hijo Recesvinto, a petición de los obispos debido a su avanzada edad y en contra de lo dispuesto en el IV Concilio de Toledo, mediante una proclamación realizada el 20 de enero del 648. Desde esa fecha y hasta la muerte del anciano el 30 de septiembre del 653.

En los últimos años de su mandato el resentimiento de parte de la nobleza (a la que había confiscado tierras) y el clero (al que había desposeído de privilegios), llevaron al país a una situación conflictiva, con diversas rebeliones de las que desconocen los detalles exactos.

Parece que los últimos años de su vida, Chindasvinto, los ocupó en actos de piedad y beneficencia. 

 Su epitafio, escrito por Eugenio de Toledo, le define como «autor de crímenes, impío, obsceno, infame, torpe e inicuo». para que a su muerte, a los 90 años, reposasen sus restos en un sepulcro junto a los de su esposa Riciberga, con la que tuvo tres hijos.  Tras estos hechos difieren los historiadores en lo sucedido, pues se hace preciso apoyarse en fuentes poco                  seguras:  apoyándose en San Ildefonso, la situación es distinta. La rebelión de Chindasvinto obtuvo cierto apoyo entre la nobleza, pero al no contar con la adhesión del clero no triunfó. Tulga conservó el trono y Chindasvinto fue considerado un rebelde, hasta que la oportuna muerte del rey, a causa de una enfermedad, permitió el reconocimiento del aspirante por los magnates y el clero.                                        

 
                                        

                          

        

Año 653.- Recesvinto.- Fue rey de los visigodos (653-672), creó junto a su antecesor Chindasvinto  un cuerpo de leyes común para los dos pueblos del reino hispanorromano y visigodos: el Líber Iudiciorum  o código de Recesvinto, aunque gobernó con su padre Chindasvinto desde el 649, llevó a cabo una política distinta de la de su padre, más dura con los judíos, pero más conciliadora con la iglesia y con la nobleza, solucionando los problemas  causados por la feroz represión de su antecesor, en particular  tras la rebelión de Froya, pidió a los obispos autorización para perdonar a los antiguos rebeldes, lo cual le estaba prohibido por las resoluciones de anteriores concilios  

Consiguió la unificación política y social para el reino cuando promulgó en el año 654 el Liber Iudiciorum  o código de Recesvinto, en el que se abolía la personalidad del derecho, estableciendo un derecho igual y unitario para todos los súbditos del reino, según la teoría tradicional, hasta entonces empleada con los godos el derecho consuetudinario del pueblo visigodo  (recopilado en el año 475 por el rey Eurico en el Codex Euricianus (Código de Eurico y con los hispanorromanos el viejo derecho romano (recopilado en el año 506 por el rey Alarico II en el Breviario Alaricium o Breviario de Alarico.  

                                                            

                                        



Dictó asimismo medidas para impedir que el tesoro particular de los reyes se aumentase a costa de todos los ciudadanos en el VIII concilio de Toledo (año 653) se estableció, bajo su tutela y autoridad lo siguiente:

Necesidad de diferenciar los bienes que el rey adquiría del  patrimonio de sus padres  o parientes.

Necesidad de diferenciar lo que el rey adquiría por su cargo, estos bienes solo podrían pasar a su sucesor  en el trono y no a su descendencia familiar.

Por otro lado, en este mismo Concilio, se apropió de muchas de las propiedades que sus antecesores habían obtenido de forma ilegal, pero no hizo caso de la sugerencia de los obispos, que querían que estas propiedades fueran propiedad de la corona y no del rey (se habían referido, además y específicamente al padre del rey Chindasvinto, en este asunto.

Provocó una fuerte controversia y los obispos que no podían hacer mucho ante el poder real, dejaron constancia de su desagrado en las actas del concilio, ahí incluyeron tanto la ley promulgada como la sugerencia eclesiástica  para marcar claramente la diferencia.

Mosaico las tres gracias

En el comienzo de su reinado hubo una revuelta protagonizada por Froya, godo exiliado, que huyendo de las persecuciones del monarca, se había establecido, como otros muchos en territorio vascón, Froya y los vascones asolaron las tierras del Valle del Ebro, saquearon iglesias, asesinaron clérigos y sitiaron la ciudad de Zaragoza, Recesvinto reaccionó, rompió el asedio y dio muerte a Froya.

Recesvinto fue además el supremo magistrado y encargado de hacer cumplir las leyes, y desde entonces la monarquía se rigió por normas legislativas y toda cuestión política   se solucionó por ley.   

Recesvinto reinició la política antijudía de varios de sus antecesores, que había sido suspendida por su padre.

Decretó que todos los herejes, entre los cuales se encontraban los judíos, serían desterrados del reino. Decretó que ningún judío bautizado podría abandonar la fe cristiana ni celebrar las festividades de la Pascua ni respetar el Sábado. No podían tampoco respetar sus restricciones alimenticias ni testificar contra un cristiano, aunque este fuera un esclavo. 

La pena por el incumplimiento de estas leyes era la hoguera o la lapidación.

Dándose cuenta que estas drásticas leyes podían generar el incumplimiento entre sus súbditos, decretó la excomunión y confiscación de un cuarto de la propiedad de todo aquel que ayudara a un judío a continuar en sus creencias, o a un judío converso a recaer.

En general, se trató del primer intento sistemático de utilizar toda la fuerza del Estado para eliminar el judaísmo de España. Si bien no se practicaron las conversiones forzadas, se convirtió en un delito capital cualquier práctica religiosa judía.

                     LAS INTRANSIGENTES LEYES CONTRA LOS JUDIOS.

                                                                  

En del XII Concilio de Toledo convocado por Ervigio fue decretado que todos los herejes, entre los cuales se encontraban los judíos, serían desterrados del reino, que ningún judío bautizado podría abandonar la fe cristiana ni celebrar las festividades de la Pascua ni respetar el Sábado.

No podían tampoco respetar sus restricciones alimenticias ni testificar contra un cristiano, aunque este fuera esclavo, la pena por incumplimiento de estas leyes era la hoguera o la lapidación.



Dándose cuenta que estas drásticas leyes podían generar el incumplimiento entre sus súbditos,  se decretó la excomunión y confiscación de un cuarto de la propiedad de todo aquel que ayudara a un judío a continuar en sus creencias, o a un judío converso a recaer.

En general, se trató del primer intento sistemático de utilizar toda la fuerza del Estado para eliminar el judaísmo de España. Si bien no se practicaron las conversiones forzadas, se convirtió en un delito capital cualquier práctica religiosa judía.

Si el III Concilio establecía  el bautismo obligatorio para todos los hijos nacidos del matrimonio entre judíos y cristianos, con el rey Sisebuto se les presenta una opción determinante; o los judíos salían del país  o aceptaban recibir el bautismo.

El IV concilio en el que se analizó la situación de los conversos judaizantes, suavizó la legislación anterior y solo impuso la práctica el cristianismo a los judíos  ya bautizados.

Transigencia e intransigencia religiosa se combinaron a partir del VI concilio y hasta el advenimiento al trono de Recesvinto, quien  en contra del VIII concilio inició una etapa represiva, si bien eximia de comer carne de cerdo a los judíos, declaró que solo los conversos avalados por un clérigo gozarían de la condición  jurídica de los cristianos  (medida esta que no hacía más que propiciar los habituales sobornos  de los miembros del clero.

La prohibición de las prácticas judías   incluso entre los no bautizados , la confiscación  de la cuarta parte de su fortuna a los infractores y la excomunión de los cristianos  que asistieran en los oficios religiosos  a los judíos , hicieron más virulenta la tendencia   adoptada por  este monarca  que llegó a su punto culminante con el XVII concilio durante el reinado de Égica  que presionado por las intrigas  judías para derribar el gobierno con ayuda africana, dispuso la esclavitud de todos los judíos y la cristianización forzosa de sus hijos menores de siete años.

 

 

                                    

                                

En el año 661 mandó edificar la iglesia dedicada a San Juan, en Baños de Cerrato, en la actualidad en la provincia de Palencia, monumento visigodo. La historia mezclada con la leyenda cuenta que el rey, después de una dura batalla para sofocar la rebelión de los vascones, vino a un lugar llamado Baños de Cerrato para curar sus dolencias de riñón en las aguas termales de esta localidad, que tenían fama de ser medicinales y casi milagrosas y que estaban bajo la advocación de San Juan Bautista. Parece ser que el rey se curó y en agradecimiento mandó levantar dicha iglesia. Así lo acredita la lápida de mármol que se conserva en el interior de la iglesia, sobre el arco triunfal.

Precursor del señor, Mártir, Bautista Juan, posee el eterno don esta basílica para ti construida; la cual devoto yo, Recesvinto Rey, yo mismo amador de tu nombre, te he dedicado, erigiéndola y dotándola a expensas mías y dentro del territorio de mi propia heredad en la era 699, año décimo tercero de mi glorioso correinado.

Regresaba el rey godo Recesvinto, de haber derrotado al caudillo de los vascones, llamado Fruela, y en este pueblecillo se detuvo a descansar, pues se sentía enfermo de una afección renal. Durante este reposo bebió el agua de un manantial existente en el mismo lugar donde anteriormente existieron unas termas romanas y el recuperar rápidamente su salud se lo atribuyó a un hecho milagroso. Como gratitud decidió erigir en aquel lugar el templo que hoy vemos dedicado a San Juan Bautista.

Corona de Recesvinto

La imagen que se presenta en esta página pertenece a la corona votiva del tesoro de Guarrazar  hallado en él  paraje del municipio de Guadamur, en la provincia de Toledo

La corona consta de dos medias circunferencias de doble capa d oro unidas entre sí por una charnela y un pasador. En ella hay incrustaciones de piedras preciosas (zafiros, granates, almandinas que son los granates de color rojo intenso y perlas. Está colgando de unas cadenas con eslabones en forma de corazón. De la corona cuelgan unas letras que forman el nombre del donante RECCESVINTHS REX OFFERET. A su vez, estas letras terminan en unos colgantes adornados de esmeraldas, zafiros y perlas. 

LAS LEYES ANTIJUDIAS

En el XII Concilio de Toledo convocado por Ervigio avala la legislación antijudía del rey. Esta política iniciada por Recaredo, se confirma, agrava o suaviza en los concilios sucesivos, de modo que las medidas legislativas más tolerantes se alternan con normativas en claro perjuicio de este grupo social. Si el III Concilio establece el bautismo obligatorio para todos los hijos nacidos de matrimonio entre judios y cristianos, con el  rey Sisebuto se les presenta una opción determinante, o los judios salían del país o aceptaban recibir el bautismo. El Concilio IV  en el que se analizó la situación de los conversos judaizantes, suavizó la legislación anterior y solo impuso la práctica del cristianismo a los judios ya bautizados. Transigencias e intransigencias religiosas se combinaron a partir del VI Concilio y hasta el advenimiento al trono de Recesvinto quien en contra del VIII  concilio y del  Liber inició una etapa represiva, si bien eximió de comer carne de cerdo a los judios, declaró que solo los conversos avalados por un clérigo gozarían de la condición jurídica de los cristianos, medida esta que no hacía más que propiciar los habituales sobornos de los miembros del clero.                          

Gerticós   

El rey Recesvinto falleció en el año 672 en la población llamada Gértigos (Salamanca) donde fue sepultado,  aunque en el siglo XII el rey Alfonso X el Sabio, ordenó trasladar sus restos a la iglesia de Santa Leocadia existente en Toledo junto al Alcázar, durante la Guerra de la Independencia el sepulcro donde descansaban sus restos fueron profanados por las tropas francesas.  

A rey muerto, rey puesto dicen el refrán  y el  Aula Regia  nombró como sucesor de Recesvinto a  Wamba el 21 de septiembre de 672, en contra de la voluntad del mismo.

En 1845, los restos de ambos monarcas, introducidos en una arqueta de madera forrada de terciopelo carmesí, fueron trasladados a la catedral de Toledo, donde fueron depositados en el salón principal de la sacristía de la catedral, lugar en el que supuestamente  permanecen en la actualidad .



WAMBA

AÑO 672.- Wamba 672.-Fue rey de los visigodos entre los años 672 y 680, sucesor del rey Recesvinto.

Pese a rechazar inicialmente el nombramiento debido a su avanzada edad, Wamba fue forzado por la nobleza a aceptar el trono el 1 de septiembre  del año 672. 

 Por iniciativa propia, a fin de que su elección no fuera considerada una usurpación, exigió ser coronado en Toledo, donde fue ungido  el 20 de septiembre por el obispo Quirico  en la iglesia pretoriense de San Pedro y San Pablo.



Wamba fue el último rey que dio esplendor a los visigodos, con su muerte comenzó la decadencia y su  reinado no fue fácil, lo pasó casi enteramente sofocando las luchas internas de la nobleza contra la monarquía, los nobles entre sí, los católicos contra   los arrianos  y la población hispanorromana  contra los visigodos.



Además tuvo que erradicar una rebelión de los vascones  y en el 672  hubo  de enfrentarse a un nuevo y desconocido peligro: la invasión  de los árabes del norte de  África que intentaron pasar a la Península por Algeciras, intento que fue rechazado por visigodos e hispanorromanos.

En la región de Septimania  en la Galia  (al sureste de la actual Francia) en el año 672 tuvo que dirigir una campaña militar contra los vascones, cuya revuelta aplastó en una semana. Al mismo tiempo estalló un levantamiento, dirigido por el conde de Nimes,  Hilderico, entre los nobles de la Galia Narbonense,  Wamba envió al conde de Septimania llamado  Paulo  para someterles, era de procedencia griega y pariente o allegado de otro griego llamado Ardabasto, casado con una prima de Chindasvinto, siendo padre del conde Ervigio. 


Desde los comienzos del reinado de Wamba, Paulo encarnó la hostilidad hacía los descendentes   de Chindasvinto, que acabaría por poner fin a su gobierno, Paulo partió hacía la Galia Narbonense acompañado por el duque de la Tarraconense  llamado Rasosindo y de un gardingo llamado Hildiguiso. Una vez  que logró apoderarse en nombre del rey de Narbona de la capital de Septimania, declaró nula la elección de Wamba como  rey,  a pesar de la oposición del obispo de la ciudad llamado Argebaudo.  



Poco después    y a propuesta de Rasosindo, Wamba fue elegido monarca, lanzó su ejercito contra los rebeldes, pasando por Calahorra y Huesca, ocupó Barcelona y Gerona y antes de penetrar en la Septimania, Wamba dividió sus tropa en tres partes a fin que se aproximaran a su objetivo por tres caminos distintos, de esa manera el ejercito real quebró la resistencia de Rasosindo  y  de Hilderico, que siendo apresados   cuando intentaban detener su avance en los Pirineos.

Arco de Medinaceli Soria

Tras apoderarse de Puigcerdá (Julia Livia), la capital de la Cerdaña, se reunieron los tres ejércitos frente a las puertas de Narbona defendida por Vitemiro en nombre de Paulo, sus fuerzas fueron incapaces de salvar la ciudad, después de solo tres horas de enfrentamiento teniendo que ceder la plaza, siendo Vitemiro hecho prisionero,  las tropas de Wamba llegaron a Agde y Beziers. Tras tomar  el sitio y el  de Nimes, Paulo fue apresado el día 02 de octubre de 673 siendo condenado a prisión y decalvación.  

Estos sucesos dieron lugar a que Wamba reorganizara su ejército proclamando una ley que obligaba a los nobles y eclesiásticos bajo pena de muerte y la  confiscación de sus bienes y exilio, así como  la obligación   a acudir con las tropas en caso de invasión o rebelión, incluyendo a los eclesiásticos, tradicionalmente exentos del servicio de armas. 

La ley fue redactada dos meses después de haber reprimido la rebelión del duque Paulo, poniendo fin al absentismo de los grandes terratenientes y propietarios. 



La ley militar de Wamba establece que en caso de ataque contra el reino, deben acudir todas aquellas fuerzas que se hallen a menos de cien millas de distancia del enemigo  a la hueste, sin esperar la llamada del rey,  la falta de asistencia militar se penaba con la pérdida de los bienes y de todos los cargos ya sean eclesiásticos o laicos, el descontento se hizo patente conllevando a una conjura  dirigida por Ervigio y por el judío converso llamado Julián arzobispo de Toledo que nada más hacerse con el poder se encargó de anular  la ley militar de Wamba, siendo sustituida  por otra que suavizaba sustancialmente las penas impuestas a los que se abstenían de acudir al ejército.            


Según la tradición, el rey Wamba, tras  derrotar  a la rebelión de Narbona, trajo desde allí las reliquias del mártir San Antolín,  príncipe visigodo ejecutado en Toulouse a fines del siglo V,  después su restos se depositaron en lo que fue la  cripta de San Antolín  de la catedral de Palencia. 

Wamba convocó asimismo el XI Concilio de Toledo  del año 675, en el cual se dictaron medidas para corregir los abusos y vicios eclesiásticos. 



Se cree que el metropolitano arzobispo  de Toledo Julián II,  intervino en la conjura que acabó con el poder del rey Wamba. El rey fue engañado y narcotizado, y  una vez en ese estado, le tonsuraron, le vistieron con hábito de monje y le obligaron a renunciar a la corona.



 En el XII Concilio de Toledo los obispos certificaron la autenticidad de los documentos que acreditaban la toma de hábitos religiosos por parte de Wamba, lo que le impedía reinar, le sucedió el conde  Ervigio. 

En la intriga participó el azobispo  metropolitano de Toledo Julián II, quien ya estaba en amistad con Ervigio, siendo  contrario a las medidas de Wamba para debilitar la sede toledana. Sin embargo, existe la hipótesis que Ervigio no formara parte de la conjura: ante el desvanecimiento de Wamba, el entorno palatino aprovechó para destronarle mediante el sacramento de la penitencia y la tonsura eclesiástica, cuando Wamba se recobró renunció al trono y designó como sucesor a Ervigio, para desbaratar los planes de los conjurados, algo que la Iglesia aceptó, pero Ervigio se ganó así la animadversión de los conjurados que habrían tenido otro candidato, lo cual se explica la debilidad del monarca en su reinado al designar a Égica como su propio sucesor. 



Wamba se retiró al monasterio de Monjes Negros de San Vicente en Pampliega, (Burgos), actualmente desaparecido,  allí murió en el año 688. 

Durante la Guerra de la Independencia Española los sepulcros donde descansaban los restos de ambos monarcas fueron profanados por las tropas francesas.

En el año 679 el interés de los árabes por la península ibérica se patentiza en un intento de desembarco en Algeciras, difícil fechar con exactitud. Las diferentes fuentes existentes parecen certificar la realidad del suceso pero pero no clarifican el año que ocurrió.   

Según la Crónica de Alfonso III una flota árabe compuesta por unas 290 naves, intenta desembarcar en la península sin éxito. Para otras fuentes en tiempos de Wamba se realizó el intento de invasión. Tras tomar Tánger tratan de apoderarse de Julia Traducta  (Algeciras) pero son rechazados perdiendo 272 hombres así como la mayor parte de desembarco. Este suceso suele fecharse entre 672 y 675. El único interés es que los musulmanes sienten por la península, paso obligado hacía el resto de Europa y que esta actitud provoca una rápida reacción entre los visigodos.



Wamba promulga la ley militar 1 de noviembre de 673 movido en gran medida por la expansión árabe en el norte de África y ante el temor de que pueda pasar el estrecho.



Simultáneamente existe un creciente resquemor de la población judía que la moverá a iniciar negociaciones con los árabes.

Durante el reinado de Égica (687-702), se producen conversaciones entre los judios asentados en la península y los del norte de África  que provocan a una resolución del XVII Concilio de Toledo por el que Égica recrudece las medidas contra los judios. Un circulo vicioso de sospechadas consecuencias.              






 AÑO 680.- Ervigio fue rey de los visigodos entre los años 680 y 687, sucediendo en el trono al rey Wamba.

ORÍGENES FAMILIARES

Según la Crónica de Alfonso III, Ervigio era hijo de Ardabasto , quien fue  expulsado de Constantinopla, se había casado con una sobrina de Chindasvinto, de modo que Ervigio era primo de Recesvinto.


Alguien que pudiera casar con un familiar del rey debía ser de alto rango, pero  no existen menciones algunas en el Imperio Bizantino de alguien llamado Ardabastro, en cuyo caso  hubiera sufrido el castigo de destierro  al menos,  ya que  un siglo después  de los  sucesos que el autor de la Crónica de Alfonso III que pudo haber conocido y haberlo incluido para deslustrar el ascendiente del rey W
itiza de ascendencia bizantina. 

Por otro lado, dado que el nombre de Ardabastro procede de Artavazd, que es de origen armenio, y dado que en la época en que este personaje vino a la península ibérica se estaban llevando a cabo las  expulsiones de los rebeldes armenios, es  muy factible que  esta hipótesis del origen armenio fuera el origen  del padre de Ervigio.

Las termas de Alange

No formaba parte de la elección del nuevo monarca, y dado que el 14 de octubre Wamba recibió la penitencia y horas después, el 15 de octubre, Ervigio fue proclamado rey, esta rapidez induce a pensar en una intriga palaciega, a lo que se añade que fue el propio Ervigio el mismo que instaba a los obispos del XII Concilio a publicar los hechos

Ervigio fue consagrado el 21 de octubre, pero las circunstancias de su ascenso al trono hicieron que se produjera una política de grandes concesiones y sometimiento a la nobleza y a los obispos.


En primer lugar buscó asegurarse la posición en el trono, y en el XII Concilio de enero de 681 se declaró la legitimidad, lo que fue confirmado en el  XIII Concilio
 de noviembre de 683. A pesar de esto, la familia del rey veía su futuro situación desesperada, por ello el rey obtuvo en el XIII Concilio la protección de su familia a su muerte con la amenaza de anatema.
Ervigio fue consagrado el 21 de octubre, pero las circunstancias de su ascenso al trono provocaron que hiciera una política de grandes concesiones y sometimiento a la nobleza y a los obispos.


              
                                                                                             
                                                              
                                                                    La Dama de Baza

En el XII Concilio, el rey tenía preparadas veintiocho leyes antijudías, como las referidas a la obligatoriedad del bautismo, la prohibición de la circuncisión, no poder tener esclavos cristianos, prohibición de celebrar fiestas judías, o el seguimiento de los desplazamientos, aunque se derogó la pena de muerte indiscriminada presente en la legislación de Sisebuto. Esta rapidez da a entender que algunas leyes ya estaban preparadas por Julián de Toledo antes de la abdicación de Wamba. Además de la legislación antijudía, Ervigio logró reafirmar la ley militar de Wamba pero se perdonó con derecho retroactivo a los que habían perdido derechos civiles a causa de la aplicación de la ley en época de Wamba. 

                                                              

 
                         

Leyes nuevas del propio Ervigio que se sumaban a la legislación antijudía aprobada recientemente.

Ante el empeoramiento de la problemática situación socioeconómica el rey convocó el XIII Concilio para asegurarse el apoyo de la nobleza, con medidas como la amnistía de los condenados por rebeliones no solo la del usurpador griego  conde Paulo sino que se abarcaba a la época de Chintila, la condonación de todos los impuestos pendientes hasta el inicio de su reinado, y la exclusión de libertos y esclavos de los cargos palatinos; y además estos cargos palatinos obtuvieron el ser juzgados por sus iguales, el denominado Habeas corpus de los godos.


SUCESIÓN]

Ante la debilidad del monarca, los conflictos con la nobleza y evitar represalias para con su familia casó a su hija Cixilo con Égica, un magnate pariente de Wamba y que encabezaba un clan nobiliario hostil, en algún momento de su reinado, puesto que Ervigio no podía esperar que un hijo suyo pudiera mantenerse en el trono el matrimonio de Cixilo con Égica era una forma de compatibilizar ambas familias. Para evitar que sus hijos quedaran desamparados cuando él desapareciera hizo jurar a Égica que garantizara la protección de la reina y de sus hijos —juramento que trató de desligarse en XV Concilio de Toledo

En 687 sintiéndose mortalmente enfermo, Ervigio proclamó a Égica como su sucesor el 14 de noviembre y el 15 recibió la penitencia, y desligó de su obediencia a los magnates para que fueran a acompañar al nuevo rey a Toledo. No se tiene constancia de la fecha de su muerte.



AÑO 703.- Égica o Egica (? – 702/703  fue rey de los visigodos, era  Pariente del rey Wamba, Égica estuvo casado con Cixilo, hija de su antecesor, Ervigio.

El nuevo rey trató de debilitar la posición de su familia política para impedir que se presentaran como sus rivales. Pero además quería atraerse al sector de la nobleza que había sido combatido por Ervigio y para ello debía devolverles las propiedades que les había confiscado Ervigio y repartido a sus hijos. El 11 de mayo de 688 el rey inauguró el XV  Concilio de Toledo para liberarse .../...


.../...del juramento que había hecho a Ervigio de proteger a la familia real. El rey presentó a los obispos la disyuntiva entre el juramento prestado a Ervigio de proteger a su familia  y el juramento que había tenido que hacer antes de ser rey relativo a prestar justicia al pueblo. 

Égica planteaba que ambos juramentos eran incompatibles, y esto suponía que Ervigio había condenado injustamente a personas y les había arrebatado bienes para otorgárselos a su propia familia, pero revertir tales injusticias suponía perjudicar a la familia de Ervigio, por ello planteaba ser liberado de alguno. Además les planteó revocar las medidas acordadas en el XIII Concilio de Toledo acerca de la protección de la familia de Ervigio.

 

El rey Ervigio, con el fin de evitar represalias para con su familia, casó a su hija Cixilo con Égica, un magnate pariente de Wamba y que encabezaba un clan nobiliario hostil. En 687 Ervigio, sintiéndose mortalmente enfermo, proclamó a Égica como su sucesor el 14 de noviembre y el 15 recibió la penitencia, y desligó de su obediencia a los magnates para que fueran a acompañar al nuevo rey a Toledo. El 24 de noviembre fue ungido en la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en Toledo.

En el XV Concilio Égica no tuvo el éxito esperado para perjudicar a la familia de su mujer, pues aunque los obispos juzgaron que el interés público estaba por encima del de una familia, esto no implicaba que la familia del rey precedente debía quedar desprotegida.

Respecto de la revocación de la protección de la familia de Ervigio aprobada en el XIII Concilio, los obispos indicaron que tal protección no podía impedir que se hiciera justicia si hubiera culpabilidad en delitos. En relación con esto, la versión Rotense de la Crónica de Alfonso III indica que Égica, a instancias del antiguo rey Wamba, pariente suyo, repudió a su esposa Cixilo, sin embargo, esto habría significado que era adúltera, una acusación que se consideraba tan grave que no tiene sentido que en el XVII Concilio de Toledo de 694 hiciera mención a la reina de una forma tan honrosa, con lo que tal afirmación debe ser considerado como una forma de vincular a su hijo Witiza con la familia Ervigio y así con el declive del reino.

Égica esperó la muerte del metropolitano de Toledo Julian II  para continuar perjudicando a la familia de Ervigio, y en el III Concilio provincial de la Tarraconense celebrado en Zaragoza en noviembre de 691, la viuda de Ervigio fue recluida en un convento, lo que revocaba parcialmente lo acordado en el XIII Concilio, en el que se prohibía a la reina viuda el casarse en segundas nupcias pero le garantizaba no ser obligada a ingresar en la vida monástica. De este modo el monarca reinante se aseguraba la estabilidad del poder al impedir el engrandecimiento de otra facción nobiliaria en caso que la reina viuda pudiera casarse de nuevo.


Las medidas contra la familia de Ervigio le pudo acarrear el enfrentamiento con un sector poderoso de la nobleza y el clero. Fue en este contexto cuando Égica tuvo que enfrentarse a una conspiración para reemplazarle en el trono y asesinarle. 

Se ha conservado una moneda a nombre de Suniefredo que muestra que los conspiradores tuvieron el control de Toledo durante un tiempo. En mayo de 693 el rey convocó el XVI Concilio de Toledo para sancionar las medidas contra el metropolitano de Toledo, Sisberto, —que habría ungido rey a Suniefredo en Toledo—, puesto que su destitución debía ser sancionada por un procedimiento canónico. Por las actas de los firmantes al Concilio se pone de manifiesto la renovación del personal palatino a raíz de la conspiración. 

Entre los conspiradores aparecieron parientes del rey Ervigio como la reina Liuvigoto, pero parece que esto fue una artimaña de Égica para liquidar a la familia de Ervigio; aunque por otro lado el historiador E. A. Thompson indica todo lo contrario, que la conspiración iba encaminada también contra la reina Liuvigoto.

LEGISLACIÓN

Debido a la coyuntura inestable, el rey intervino políticamente para ubicar a leales en los obispados de Toledo, Sevilla y Braga, lo que fue aprobado en el XVI Concilio. Debido a la conjuración, el rey enfocó el refuerzo de su autoridad con la represión a la nobleza hostil, el favorecer a sus aliados y el refuerzo del carácter teocrático del monarca. En este sentido pidió la confirmación de medidas a adoptar contra cualquiera que conspirase contra el rey: a los futuros conspiradores se les prohibiría el desempeño de cargo palatino, lo que se aplicaba también a su descendencia, se convertiría en esclavo del fisco y sus bienes serían confiscados y a disposición del rey, y los anatemizaron quien conspirare contra el rey. Además el rey dictó una ley para reforzar su poder real por la que se prohibía cualquier juramento que no fuera al rey o a los tribunales de justicia, con  lo que se trataba de impedir que los vínculos entre los nobles estuvieran al mismo nivel que con el rey. Añadido a estas medidas, Égica obtuvo la protección de su descendencia —pero no se hizo mención a la reina Cixilo— lo que muestra que el reino aún no estaba pacificado.

Ante la situación de debilidad regia, surgió  la revisión del Derecho vigente excepción de las leyes de Recesvinto y Wamba, por lo que fueron suprimidas algunas leyes de Ervigio y reintroducidas otras leyes suprimidas,  pero no fue una revisión sistemática como la que había hecho Ervigio.

 Martirio de San Cucufate.

Por último se endureció la política   anti judaica  prohibiendo a los judios el comercio exterior y  con cristianos, aquellos que se convirtieron serían eximidos de sus impuestos y esa cantidad tendría que ser  asumida por los judios que no se convirtieran.   

En el XVII Concilio de Toledo año 694, el rey denunció  una conspiración de los judios españoles con los del norte de África para destruir el reino cristiano visigodo. Por ello  los obispos decretaron la disgregación de las aljamas judías, la esclavitud de todos los judios y la prohibición de ejercer su religión, y la obligación de entregar sus hijos para ser educados con cristianos, si bien estas medidas no se aplicaron en la Narbonense, dada su precaria situación demográfica, aunque no obstante  debían entregar sus propiedades.  Estas medidas no llegaron a tener ninguna eficacia  ya que las aljamas seguían existiendo cuando los musulmanes  invadieron la península  en el año 711, sobre todo porque estas medidas habían sido inspiradas por una supuesta conspiración judía, pues a cambio de haber salvado a la iglesia de  la conspiración  judía el rey recibió de los obispos  la declaración de anatema contra aquellos que una vez muerto el rey, hicieran ofensa a sus hijos o a la reina Cixilo medida que  se había manifestado ineficaz como había sido el caso de Égica con la familia de Ervigio.  

                                      


Égica casó con Cixilo, hija del rey Ervigio como una parte del compromiso para compatibilizar los intereses de la familia de Ervigio y la de Égica. Pero tal compromiso solo tendría validez si existía descendencia del matrimonio. 

Por otra parte Witiza fue hijo de Égica, y el hecho que fuera ungido a finales del año 700 pudo ser debido a que debía tener en torno a los catorce años de edad, y entonces puede ser factible que Witiza fuera hijo del matrimonio de Égica con Cixilo.



Sin embargo, a tenor de la descripción literal establecida en el canon 7 del XVII Concilio, por el que se protegía a la descendencia de Égica, parece deducirse que la reina Cixilo aún no tenía hijos en el año 694, por lo que Witiza no era hijo de Égica, sino de un matrimonio anterior. El hecho que aparezca un conde Égica firmando como asistente al XIII Concilio en 683, generalmente aceptado que fuera el posterior rey, muestra que podría tener entonces al menos treinta años y por tanto, al acceder al trono en la década de 680, pudiera tener hijos de un matrimonio anterior al de Cixilo. 

Esta postura ha sido puesta en duda puesto que en XVI Concilio —no se menciona a la reina— estando bajo la protección de sus cónyuges, hay estudiosos que han deducido que la ausencia de mención de Cixilo en el XVI Concilio ha sido una omisión. 

La Cruz en el cielo que vio Constantino.

Siguiendo esta hipótesis, la vuelta a planteamiento de la protección de la descendencia de Égica al año siguiente en el XVII Concilio no sería del mismo tipo, pues en este caso se refiere a la reina Cixilo,  por tanto, si Witiza no hubiera sido hijo de Cixilo, las medidas tomadas por Égica siguen una lógica. 

En el III Concilio de Zaragoza (691) hizo que la reina viuda ingresara en un monasterio para que una vez fallecido Égica su viuda Cixilio ingresara en su momento al objeto de impedir que usara su poder e influencia contra los hijos habidos del  primer matrimonio, ya en el XVI Concilio (693) Égica puso bajo protección a los hijos del primer matrimonio, y en el XVII Concilio (694) hizo proteger a los hijos habidos con Cixilo —ante la situación futura que se quedaría viuda. en cuyo caso  tendría que ingresar en un monasterio.

Casados no podrían por edad ser hijos de Égica con Cixilo, no existe constancia de tal matrimonio anterior ni que tuviera hijos ya casados en el momento del Concilio XVI, por lo que entonces hay historiadores que deducen que los cánones conciliares que protegían a la familia de Égica eran varios, habidos del hipotético primer matrimonio de Égica.

La Crónica de 754 indica que Égica tuvo un  hijo llamado Oppas, que había huido de Toledo cuando se produjo la invasión árabe, lo que puede deducirse que podría haber sido un rival de Rodrigo. Pero por otro lado, aparece el nombre de Oppas como obispo de Tuy y Sevilla, ello ha supuesto ser  como un obispo de la familia real al que se ubicaba según los intereses del rey, sin embargo, esos traslados de diócesis iban contra el derecho canónico y solo se conocen los aplicados a la rebelión de Suniefredo en el XVI Concilio.





        




La versión ovetense de la Crónica de Alfonso III indica que Égica dejó a cargo de Witiza el gobierno del antiguo reino nuevo estableciendo su residencia real en Tuy. La Crónica regum Visigothorum establece que Witiza fue ungido el 15 de noviembre del año 700, de lo que parece derivarse que fue en ese año cuando alcanzó la edad para no estar sometido a una tutela, esto es, en torno a los catorce años de edad, aunque por otra parte hay autores como Julia Montenegro y Arcadio del Castillo que establecen que Witiza tendría los 14 años al inicio de la corregencia hacia 694, de esta forma la unción habría generado un verdadero cogobierno.

La corregencia fue un periodo turbulento, así pues, la Crónica de 754 indica que el reino visigodo sufrió una epidemia de peste, por la que los reyes tuvieron que abandonar Toledo hacia 701. Y alrededor del año 700 hubo campañas de los aquitanos sobre la Narbonense que posiblemente capturaron. No se tiene constancia de la muerte de Égica, la última mención figura en una ley promulgada a finales de 702, pero quizás podía haberse del   Cronicón Pacense establece que en los reinados de Égica y Witiza hubo confrontaciones bélicas entre visigodos y bizantinos, que estuvieron enmarcadas en la debilidad de los emperadores Leoncio y Tiberio III en la defensa de África..

Monumento funerario de Fabara.

En este reinado conjunto se conoce que una flota bizantina atacó las costas del sur de Hispania y fue rechazada por un noble llamado Teodomiro, que se puede deducir que es el mismo que pactó en 713 con los musulmanes en el pacto de  (Tudmir) Teodomiro.

  La fecha de este evento es dudosa: Roger Collins indica que pudo haber sucedido durante la expedición mandada por el emperador Leoncio entre 697-698 para recuperar Cartago a los árabes; o quizás al finalizar el reinado de Witiza, tal  y como establece E.A. Thomson,  no se conoce el contexto de este suceso, aunque puede estar ligado con acciones de vigilancia en los enclaves bizantinos de Tánger y Ceuta,  o incluso, como establece Palao Vicente, que Cartagena seguía en manos bizantinas y que la posición de Teodomiro, antes de la invasión árabe estaba enfocada a cercar una Cartagena todavía bizantina.

 


                                      

AÑO 702.-Wuitiza fue rey de los visigodos, asociado por su padre al trono hacia 694 y reinó conjuntamente  desde su unción el 15 de noviembre de 700, hasta finales de 702 o 703, en que falleció su padre. Égica reinó en solitario hasta su muerte ocurrida en el 710 o 711.


 Sin embargo, a tenor de la descripción literal establecida en el canon del XVII Concilio, por el que se protegía a la descendencia de Égica, parece deducirse que la reina Cixilo aún no tenía hijos en el año 694, por lo que Witiza no era hijo de Égica sino de un matrimonio anterior.
El hecho que aparezca un conde Égica firmando como asistente al XIII Concilio en 683, generalmente aceptado que fuera el posterior rey, muestra que podría tener entonces al menos treinta años y por tanto, al acceder al trono en la década de 680, y tener hijos de un matrimonio anterior al de Cixilo. 

Esta  postura ha sido puesta en duda puesto que en XVI Conciliodonde no se menciona a la reina— se puso bajo protección a los hijos del rey con sus cónyuges una vez muerto el rey, y a pesar que esos hijos casados no podrían por edad ser hijos de Égica con Cixilo, no existe constancia de tal matrimonio anterior ni que tuviera hijos ya casados en el momento del Concilio XVI, por lo que entonces hay historiadores que deducen que los cánones conciliares que protegían a la familia de Égica eran genéricos.  

Ninfeo de Santa Eulalia  e Lugo

El equilibrio entre las familias de Ervigio y Égica no se habría alcanzado aún, por lo que los hijos de este procederían de un matrimonio anterior, para los que Égica buscaba protección incluso frente a los hijos de Ervigio. Siguiendo esta hipótesis, la vuelta a planteamiento de la protección de la descendencia de Égica al año siguiente en el XVII Concilio no sería del mismo tipo, pues en este caso se refiere a la reina Cixilo y a la futura descendencia con ella, una protección necesaria frente a sus hermanastros habidos del hipotético primer matrimonio de Égica. Por tanto, si Witiza no hubiera sido hijo de Cixilo, las medidas tomadas por Égica siguen una lógica: en el III Concilio de Zaragoza (691) hizo que la reina viuda ingresara en un monasterio para que una vez fallecido Égica su viuda Cixilio ingresara en su momento para evitar que usara su poder e influencia contra los hijos habidos en el primer matrimonio, y en el XVI Concilio (693) Égica puso bajo protección a los hijos del primer matrimonio, pero en el XVII Concilio (694) hizo proteger a los hijos habidos con Cixilo —ante la situación futura que se quedaría viuda y tendría que ingresar en un monasterio— de sus hermanastros una vez muerto el rey.

 

                                                                      

Su padre, el rey Égica, casó con Cixilo, hija del rey Ervigio como una parte del compromiso para compatibilizar los intereses de la familia de Ervigio y la de Égica. Pero tal compromiso solo tendría validez si existía descendencia del matrimonio. Witiza fue hijo de Égica, y el hecho que fuera ungido a finales del año 700 pudo ser debido a que debía tener en torno a los catorce años de edad, y entonces puede ser factible que Witiza fuera hijo del matrimonio de Égica con Cixilo.

CORREGENCIA DE ÉGICA Y WITIZA

La Crónica de 754 fue el relato más cercana a los hechos, establece que Witiza fue asociado al trono en el año 698, sin embargo, existe un documento contemporáneo por el que se indica que Witiza fue asociado al trono a finales de 693 o en 694, lo que viene corroborado por el número total de moneda acuñada en relación con otros reinados del siglo VII. De este modo, ello vendría a ser consecuencia de la rebelión de Suniefredo para asegurar y monopolizar el trono para su familia frente a otros candidatos.



No se tiene constancia de la muerte de Égica, la última mención, figura en una ley promulgada a finales de 702, pero quizás podía haberse producido en 703. Su hijo Witiza quedó como rey único.

REINADO EN SOLITARIO



AÑO 702 .-PENINSULA IBERICA LEY CONTRA LOS ESCLAVOS FUGITIVOS.- Con el propósito de atajar las fugas de esclavos que se  han  convertido en una verdadera plaga, el rey Égica promulga una ley muy minuciosa y complicada. El monarca afirma en el texto del decreto que no hay ninguna ciudad , aldea o finca señorial en todo el reino donde no haya algún esclavo fugitivo oculto. Habida cuenta de que la complicidad de la población es uno de los factores que más contribuyen al incremento y éxito de las fugas, la ley de Égica establece las responsabilidades colectivas de los habitantes de cualquier núcleo de población que esconda esclavos fugitivos, asimismo dicta medidas para obstaculizar la fugas y descubrir con rapidez a los huidos. El decreto achaca a la ineficacia de la leyes anteriores y a la negligencia de las autoridades y al compadreo de la población.

Existe una moneda Tremissis de oro acuñado en Braga durante el reinado de Witiza.

La documentación del reinado de Witiza ha quedado plasmada en dos tendencias opuestas que responsabilizaban de la caída del reino visigodo o a Witiza o a su sucesor Rodrigo.  Por un lado, las crónicas asturianas redactadas en torno al año 900 son de carácter antiwitizano ya que responsabilizan a este rey de la decadencia política y moral que produjo la ruina del reino de manos de los árabes. Por otro lado, para los mozárabes del siglo VIII el reinado de Witiza fue caracterizado como buenos tiempos.

Tras la muerte se Égica, se convocó el XVIII Concilio de Toledo en una fecha comprendida entre los años 702-703, pero sus actas no se han conservado. Desde San Isidoro de Sevilla, los cánones conciliares se habían incluido en la Collectio canonum Ecclesiae Hispania, denominada simplemente como Hispania. La última actualización de esta compilación de actas conciliares españolas se produjo tras el XVII Concilio de Toledo. Y la conquista árabe dio fin a proseguir con la compilación, con lo que las actas del XVIII Concilio no llegaron a tiempo a ser incluidas. Se tiene constancia de la existencia de este concilio por el manuscrito de Celanova, que recogía una Recensión Vulgata de la colección Hispania; manuscrito que desapareció durante la guerra civil española y reapareció en la década de 1980. Sin embargo, dado que se ha conservado el Concilio de Córdoba de 839, la ausencia de las actas pudiera deberse a una acción deliberada. Puesto que la Crónica de Alfonso III Concilio Quinisexto  de Constantinopla,  rechazado por la Iglesia de Roma, cánones en los que se aceptaba un clero casado. Este hecho hubiese seguido un proceso similar con respecto del Concilio de Constantinopla III (680-691) 81), que fue aprobado en el XIV Concilio de Toledo (684).De este modo cuando la Crónica mozárabe indica que el metropolitano de Toledo, Sinderedo  ofendió a los hombres de la Iglesia a instigación del rey, puede entenderse aparte que ejerciera presiones sobre la jerarquía de la Iglesia hispana por orden del rey, el que Witiza puso bajo su patrocinio las decisiones del Concilio Quinisexto a través Sinderedo. Dado que con la invasión árabe no hubo más Concilio de Toledo para repudiar esa actas, su no inclusión en la compilación canónica Hispania sirvió para tal efecto, no obstante, la versión rotense de la Crónica de Alfonso III indica que la derogación de los cánones del XVIII Concilio se llevó a cabo por Fruela I de Asturias Sin embargo, puede entenderse que la postura de Witiza fue la de reformar la corrupción de la Iglesia.

             AÑO 710 LA LEGENDARIA CABA Y EL CONDE DON JULIÁN



Muchas son las interpretaciones que se han querido dar a las facilidades que encuentran en la invasión musulmana en la Península Ibérica. Una de ellas tiene como protagonista al conde Don Julián, señor de la plaza de Ceuta, que ayuda a los invasores musulmanas en venganza por haber deshonrando  el rey Rodrigo a su hija.. Conocer la realidad es difícil, todo depende de la fuente que se consulte bien cristiana o musulmana, la mayor o menor imaginación  de los diferentes cronistas, y de la credibilidad que se le quiera dar a cada uno,

La versión cristiana más antigua, se encuentra reflejada en la Crónica   redactada en el siglo XI.

Esta crónica presenta al rey Witiza como culpable del suceso. Según esto, Witiza encendido por los comentarios de sus cortesanos, hace venir a Sevilla al conde Julián con su familia. Mientras mantiene al conde entretenido con festines, Witiza aprovecha el tiempo seduciendo y deshonrando a su hija, conocida luego  con el apodo de la Caba.



Cuando don Julián descubre la traición regresa rápidamente   a Ceuta y entra en conversaciones con Tarik.

La crónica entre los mozárabes, y la crónica del  Silense, entre los cristianos del norte, son los primeros textos que hablan de la conquista de la península por los musulmanes.



Para los islámicos la historia se desarrolla: don Julián tiene una hija que conforme a la costumbre de la época, es enviada a la corte para recibir la educación adecuada a su rango. Allí el rey don Rodrigo la seduce.

Advertido don Julián,  marcha personalmente a Toledo, recoge a su hija y vuelve a África, jurando vengar la afrenta. Don Julián que es reflejado  como uno de los familiares más fieles del antecesor de Rodrigo, Witiza recibe en la provincia africana de Tingitana a los hijos de este, cuando se enfrentan a Rodrigo. Algo lógico que explica en buena parte  la leyenda de la afrenta a la Caba.



Otra fuente musulmana narra más extensamente el suceso. Según ésta, el rey Rodrigo, se encaprichó de la hija de Don Julián  al verla bañarse en el Tajo a su paso por Toledo.

La hija de don Julián es bautizada caprichosamente con el nombre de Florinda y apodada infamantemente como  LA CABA, derivación de una palabra árabe que significa prostituta.

Apenas vuelto a Ceuta don Julián emprende el camino a Ifriqiya para visitar al gobernador Muza, al que informa de las facilidades  de una eventual conquista de la Península,  contándole las riquezas que puede encontrar en ella, Muza acepta la oferta  de colaboración  con el conde don Julián y le ordena que proceda por sí mismo a un reconocimiento previo del litoral español.

De nuevo en Ceuta, el exarca organiza un pequeño cuerpo expedicionario y realiza con él una audaz incursión a la bahía de Algeciras, entre octubre y noviembre de 709, haciéndose con botín y cautivos y regresando luego a Ceuta.



Los historiadores árabes dan a entender que tras esta expedición  Muza pide la aprobación del califa  al-Walid. Este tarda un poco en responder,  limita de momento su autorización a simples reconocimientos de caballería  para enterarse de la capacidad  de resistencia de los visigodos y de la verdadera situación política en la península. Más tarde la literatura hispano-cristiana  reelaborará todas las narraciones anteriores  subrayando todavía más su carácter legendario.

La identificación exacta de don Julián sigue siendo complicada. Unas fuentes identifican a don Julián con el Urbanus del Pacense  nacido en África en la religión católica y que acompaña a los árabes en la conquista. También se le cree bereber, godo o bizantino y que su nombre es el de Olbán Urbán o algo similar.

Para otros cronistas don Julián que tiene el mando en Ceuta se somete a como vasallo a Ukba ben Nafi, desde  que esta inicia sus correrías. También se identifica con el exarca de la plaza bizantina de Septem  (Ceuta) que tras la caída definitiva de Cartago (698) sigue durante algunos años como la última posesión en el norte de África, de emperador  de Constantinopla.

El exarca parece íntimamente relacionado con los visigodos y los bereberes por motivos de vecindad  y de negocios.



Cuando es despejado de sus dominios por Rodrigo, apoya la causa de los hijos de Witiza. Para los cronistas musulmanes la figura de Olbán tiene mucho relieve desde su inexpugnable refugio del norte de África, contiene la invasión musulmana apoyado por tropas y víveres por los visigodos. Un día se entrega a sus enemigos, acuerda con ellos la paz y se ofrece para conducirles a la península. La historia de la CABA puede no ser real. Tal vez sea una mera recreación fantástica para explicar la actitud de don Julián.  Hasta es posible que este no haya existido, almenas en los términos que narran las crónicas.

Lo único seguro es que las luchas sucesivas entre los hijos de Witiza y Rodrigo, se producen en un momento crucial. En plena expansión musulmana y en plena crisis del estado visigodo. Ambas circunstancias sí que inciden en la rápida victoria musulmana en  la península ibérica.        

            

La Crónica mozárabe de 754  muestra un carácter más conciliador de Witiza en contraste con el autoritarismo de Égica. En este sentido la Crónica indica que concedió una amplia amnistía a los que habían sido condenados por su padre, restauró el Oficio Palatino, que había sufrido una gran merma a causa de las conjuras como la de Suniefredo y Sisberto, restituyendo el cargo y las propiedades confiscadas a los que había sido despojados, también compensó a los desterrados, y quemó públicamente las declaraciones sobre deudas al Tesoro que habían firmadas a la fuerza.38 39 18 Además devolvió al Tesoro público las propiedades que Égica había tomado como posesión personal, diferenciando entre el patrimonio personal del rey, y el del cargo.35 40 Puede suponerse que estas medidas en favor de la nobleza perseguida por Égica pudieran haber sido adoptadas en el XVIII Concilio.

Se sabe también que durante el reinado de Witiza se produjeron hambrunas por las malas cosechas en los años 707 y 709, y una gran epidemia de peste. Y que el Código de leyes se amplió, lo que puede entenderse como muestra de debilidad política.

SUCESIÓN

No se tiene constancia de su muerte ni de las circunstancias de su sucesión, aunque se puede deducir que no fue pacífica. Según la Chronica Regum Visigothorum el reinado de Witiza terminó en 710, mientras que la Crónica mozárabe lo sitúa en 711. De forma general se acepta que el reinado de Witiza terminó cuando murió, cuando aún no habría cumplido los treinta años de edad, alrededor de sus veinticinco años de edad, de acuerdo a si se considera que fue hijo de la reina Cixilo; aunque si se considera que Witiza no fue hijo de Cixilo sino de un matrimonio anterior de Égica, entonces tendría una edad avanzada relativamente.

 


DESCENDENCIA.- La crónica del siglo X de Abu Bakar Ibn Umar Ibn al Quitiya, que declaraba  ser descendiente de Witiza a través de una nieta llamada Sara, establece que Wuitiza tuvo tres hijos llamados, Olmundo, Artobás  y Romulus, no obstante la veracidad de esta descendencia no es unánime entre los especialistas.    

Algunas crónicas afirman la existencia de un Flavio Sisebuto, juez de los cristianos de Coimbra, como hijo de Witiza. Algunos genealogistas modernos han llegado a identificar a este Sisebuto con el Artobás registrado en las crónicas árabes. Pero si este conde realmente existió, por cronología sería más probable que fuese hermano y no hijo de Witiza.

También se ha especulado con que el rey Agila II, rival de Rodrigo, fuese uno de los hijos de Witiza, pero esto es un error consecuencia de datos contradictorios y legendarios de la historiografía hispanoárabe.

Año 707 Muza contra Tánger y Ceuta.-

                                                                     AÑO 710 DON RODRIGO   

                                                          
Batalla de Guadalete.

                                           

Roderico o Rodrigo —nombrado en numerosas fuentes clásicas como don Rodrigo— fue rey visigodo entre los años 710 y 711. Llegó al trono de forma violenta, lo que produjo la secesión de parte del reino. Fue derrotado por los musulmanes en la batalla de Guadalete, debido a una traición entre oponentes visigodos del propio rey.




   



La Crónica Mozárabe de 754 ofrece pocos datos sobre los hechos acaecidos inmediatamente después del reinado de Wuitiza, indica que Roderico invadió el trono y que reinó un año, que había una guerra civil antes de la invasión de los árabes que, fue traicionado por algunas de sus tropas, sin embargo, no menciona ni a Agila, ni que los partidarios de Witiza llevaran a cabo la traición, ni que se llevara en ningún caso una petición de ayuda para destronar a Rodrigo.


                                                

La Continuatio codicis  Parisini que consta en un manuscrito del siglo XII no menciona a Rodrigo e indica que a Witiza le sucedió Agila y después de tres años le sucedió Ardo. Pero la Continuatio Legionensis que aparece en un manuscrito del siglo XI, indica que a Witiza le sucedió Rodrigo, el cual reinó durante siete años y seis meses. Sin embargo, no se sabe cuando fueron recopiladas por primera vez y dado que asignan duraciones de reinados diferentes a los sucesores de Ervigio es posible que pudiera haber habido errores de transcripción. Pero en definitiva se da a entender que a Witiza le sucedieron dos reyes que controlaron distintas partes del reino

 


En cuanto a las crónicas árabes, la primera versión de la conquista de Hispania procede de alrededor de 860. En la obra de Ibn Abd al Hakam-se relata que el señor de Ceuta, deseoso de vengarse de Rodrigo, se ofreció a transportar a Táriq ibn Ziyad a la península Ibérica. El rey visigodo fue a detener su avance, pero fue derrotado y Rodrigo resultó muerto. El resto de crónicas árabes comparten esta visión: el papel del señor de Ceuta y la derrota de Rodrigo en una batalla.  Por su parte, las Crónicas asturianas —y la Crónica La Continuatio codicis Parisini que consta en un manuscrito del siglo XII no menciona a Rodrigo e indica que a Witiza le sucedió Agila y después de tres años le sucedió Ardo. Pero la Continuatio Legionensis que aparece en un manuscrito del siglo XI, indica que a Witiza le sucedió Rodrigo, el cual reinó durante siete años y seis meses. Sin embargo, no se sabe cuando fueron recopiladas por primera vez y dado que asignan duraciones de reinados diferentes a los sucesores de Ervigio es posible que pudiera haber habido errores de transcripción. Pero en definitiva se da a entender que a Witiza le sucedieron dos reyes que controlaron distintas partes del reino.


 Las Crónicas asturianas — la crónica albeldense y la Crónica de Alfonso III presentaban al reino de Asturias como continuador del reino visigodo de Rodrigo y culpaban de la conquista árabe a los witizianos, a lo que asigna la conjura por la que llamaron a los árabes.

 La Crónica de Alfonso III data del siglo IX. La versión rotense indica que Rodrigo fue nieto de Chindavinto e hijo d Teodofredo, que había sido asesinado por Égica para impedir que pudiera ser un rival al trono. Además, indica sin más detalles que Rodrigo sucedió a Witiza y al tercer año de su reinado fue derrotado por los árabes y la traición de los hijos de Witiza. 

La versión Sebastianense añade que los hijos de Witiza solicitaron ayuda a los árabes para expulsar a Rodrigo del trono pero que perecieron con Rodrigo. Sin embargo, dado que la Crónica de Alfonso III indica que Witiza era hijo de Egica y de Cixilo, en el momento que el que dejó de reinar tendría unos veinticinco años y por tanto su descendencia no tendría en esa época la edad suficiente para traicionar a nadie, con lo que la crónica se contradice consigo misma.

Ni en la Crónica mozárabe ni en las posteriores se hace mención a Agila II, tampoco en las crónicas árabes. Se da la situación que las crónicas escritas en la zona de influencia de Agila II desconocieron la existencia de Rodrigo, hasta pasada la mitad del siglo XIII cuando se tradujo la obra del obispo Rodrigo Jimenez de Rada;  ha existido una derivación metodológica errónea de intentar ajustar el nombre de Agila con alguno de los personajes de las Crónicas cuyo nombre no se da, como hacerle el hijo de Witiza, nombre este  que no aparece en la crónicas asturianas, incluso acomodarlo como hijo o pariente de Witiza que fue asociado al trono en el noreste de la península Ibérica.


 

Las crónicas asturianas, dadas su concepción de que Rodrigo había sido el último rey visigodo y que el reino de Asturias se identificaba como su sucesor, eliminaron a Agila este reinó dos años más, y sumaron esos años al reinado de Rodrigo de modo que, este último habría reinado tres años

  Las Crónicas de Alfonso III presentaban al reino de Asturias como continuador del reino visigodo de Rodrigo y culpaban de la conquista árabe a los witizianos, a lo que asigna la conjura por la que llamaron a los árabes. La Crónica de Alfonso III data del siglo IX. La versión Rotense indica que Rodrigo fue nieto de Chindasvinto e hijo de Teodofredo, que había sido asesinado por Égica para impedir que pudiera ser un rival al trono. Además, sin más detalles dice que Rodrigo sucedió a Witiza y al tercer año de estar reinando fue derrotado por los árabes y la traición de los hijos de Witiza.

Puente de los Sacos en Córdoba


La versión Sebastianense añade que los hijos de Witiza solicitaron ayuda a los árabes para expulsar a Rodrigo del trono pero que perecieron con Rodrigo. Sin embargo, dado que la Crónica de Alfonso III indica que Witiza era hijo de Egica y de Cixilo, en el momento que el que dejó de reinar tendría unos veinticinco años y por tanto su descendencia no tendría en esa época la edad suficiente para traicionar a nadie, con lo que la crónica se contradice consigo misma.


                                         



                                                                             

Este golpe de Estado no produjo un consenso entre la aristocracia y la subida al trono de Rodrigo que produjo conflictos internos ocurridos en el momento en el que los árabes habían comenzado a atacar poblaciones al sur de la península Ibérica. La élite nobiliaria se habría dividido y como ya ocurriera con la sucesión de Chindasvinto en 653 y de Recesvinto en 672, hubo una rebelión regional de territorios que no reconocieron la autoridad de Rodrigo,  por lo que es posible que este hubiera tenido que afrontar la división del reino con Agila II en el norestepuesto que las monedas acuñadas a nombre Agila proceden del noreste del reino —de la Narbonense y Tarraconense— sin que haya superposición geográfica con las monedas acuñadas a nombre de Rodrigo.

I


INVASIÓN MUSULMANA

 

Existen fuentes árabes que indican que Rodrigo estaba de campaña contra los vascones en el momento del desembarco árabe. Es factible si se considera una expedición de prestigio para afianzar su poder en un reinado recién comenzado. Sin embargo, la Crónica de 754 no indica que hubiera habido ninguna expedición militar, y por tanto, el ejército fue convocado para enfrentarse a los árabes. Las fuentes árabes crean cifras exageradas para engrandecer la victoria árabe, pero un dato aproximado puede ser una cifra algo más grande que el ejército convocado por Wamba para someter al conde Paulo, de 12 000 a 14 000 visigodos frente a 10 000 árabes.

Puente del Cañito de María Ruiz en Córdoba

Mientras las crónicas árabes informan de la existencia de una única incursión árabe, la Crónica mozárabe de 754 dice que los árabes estaban realizando una serie de incursiones cuando Rodrigo emprendió la ofensiva para hacerles frente. La situación de la batalla no está clara, Isla Frez indica que el ejército visigodo siguió la ruta de Córdoba a la bahía de Algeciras, lo que marginaba a Sevilla, donde la Crónica de Abu Bakr Ibn Umar Al-Qutiyya, dice que había familiares de Witiza, y que Don Rodrigo no esperaría encontrar apoyos.

 

El resultado fue la completa debacle del ejército visigodo y la muerte del propio monarca. Se puede entrever que el resultado de esa batalla fue decidido por una traición, de la que no da nombre alguno, que produjo una deserción en las filas visigodas. La traición al rey no solo aparece en la Crónica mozárabe sino también en las árabes, lo que puede corroborarse en el sentido que Rodrigo no se habría decidido a dar batalla a los árabes si no hubiera tenido ventaja numérica y logística, de ahí que el resultado final hubiera sido fruto de una traición.

Sin embargo, dado que Rodrigo había accedido al trono de forma conflictiva contra los intereses witizanos y aún no habría afirmado su autoridad, y que en el ejército visigodo habría clientelas nobiliarias afectas a la familia de Witiza, estos habrían abandonado al rey en el mismo momento de la batalla lo que habría sentenciado el desastre final.

    

                               

La intención de los traidores sería que el rey fuera eliminado o muy debilitado de modo que pudieran hacerse con el poder y por tanto no era entregar el reino a los invasores sino conseguir el cambio del rey. Pero su plan no fue como esperaban y perecieron en la misma batalla, o poco después, en otros episodios como la toma de Toledo; o que vendría a desmentir las acusaciones de las crónicas asturianas que establecieron que los árabes fueron reclamados por los witizanos. Acusaciones que habrían venido por el acercamiento entre los árabes y witizanos después de la conquista, en los que estos últimos se habrían querido asegurar el mantenimiento de posición política y económica. Además, la eliminación de una parte significativa de la aristocracia visigoda facilitó los matrimonios mixtos con los invasores, como el de la reina viuda Egilona con  Abd al-Aziz ibn Musa, valí de Al-Andalus.

 Un segundo intento del ejército visigodo para frenar a los musulmanes se produjo en Écija poco después, con una nueva derrota, lo que anuló toda resistencia visigoda.

 La Crónica mozárabe puede dar a entender que la derrota del rey Rodrigo provocó una guerra civil en los visigodos, y que Rodrigo habría perdido el control de Toledo por
Oppas , el hijo de Egica, que, según Collins, podría haber sido coronado rey en el momento en el que Rodrigo fue a detener a los árabes o después de haber sido derrotado por ellos, sin embargo, la expulsión de Oppas de Toledo por la alta aristocracia que allí quedaba haría constar la falta de apoyos que tendría la facción witizana para tal intento. 

La muerte del rey y de la élite cortesana tanto partidaria como adversaria de Rodrigo, así como de la capital paralizó el sistema político, y la nobleza regional se sometió a los invasores negociando la conservación de su estatus político y económico.



NARRATIVAS Y LEYENDAS 

 

Portada de La crónica del rey don Rodrigo, que recoge las tradiciones sobre el último rey visigodo y la pérdida de España.

Existen narraciones muy posteriores originadas en Egipto de una tradición oral no fiable  que enlazan a Don Rodrigo con el conde Ceuta Don Julián quien envió a su hija Florinda la Cava a la Corte de Toledo para ser educada  y también con la idea  de que era un buen lugar para encontrar marido entre los hijos de los nobles.     


Por aquella época, del rey visigodo Rodrigo padecía la enfermedad de la sarna siendo Florinda  la persona elegida para cuidarle de su enfermedad con un delicado alfiler de oro así se fue fijando Don Rodrigo  en ella  queriendo Rodrigo poseerla  pero no en matrimonio, con el tiempo y guiado por la lascivia  forzó a la joven, ella tras la consumación  del acto envía a su padre una serie de regalos  entre los que pone un huevo podrido.


Don Julián al recibirlo comprendió lo que había pasado y se fue para Toledo  a reclamar a su hija, aunque para no levantar sospecha, dijo que debía llevarse a su hija Florinda con él, ya que su mejer estaba terriblemente enferma  y sólo la visión de su hija podía hace que recobrase la salud, Don Rodrigo no desconfía y entrega la chica a su padre  y Don Julián con su hija regresa a Ceuta y más enfadado que nunca  entabla conversaciones  con Musa Ibn Nusair para desembarcar en la península ibérica para destronar a Rodrigo.       

  



OTRA leyenda, que transmite Ibn al-Qutiyya en su Historia de la Conquista de al-Ándalus cuenta que un rey de España construyó una torre en Toledo en la que encerró un secreto con un candado e impuso a sus sucesores la obligación de que añadieran un candado más. El rey Rodrigo decidido a averiguar el secreto hizo abrir la cámara y en ella había pintadas en las paredes figuras de caballeros árabes, en el medio de la sala había una mesa ricamente labrada en la que aparecía grabado que era la mesa del rey Salomón, y encima de la mesa se hallaba un arca con un pergamino que decía: «Si se viola esta cámara y se rompe el encantamiento contenido en este arca, las gentes pintadas en estas paredes invadirán España, derrocarán a sus reyes y someterán a todo el país»

 

                                           

Agila II

Agila II (también escrito como AquilaAchila o Akhila) fue un rey de los visigodos entre 710 y 713.  El acceso al trono de Rodrigo fue llevado a cabo de forma violenta que produjo la secesión de la parte nororiental del reino donde reinó Agila II. Aunque apenas existen testimonios de su existencia, se han encontrado monedas acuñadas en su nombre y fue sucedido por Ardo.

 


LAS FUENTES



Agila II
 (también escrito como AquilaAchila o Akhila) fue un rey de los visigodos entre 710 y 713. El acceso al trono de Rodrigo fue llevado a cabo de forma violenta que produjo la secesión de la parte nororiental del reino donde reinó Agila II. Aunque apenas existen testimonios de su existencia, se han encontrado monedas acuñadas en su nombre y fue sucedido por Ardón.

 


LAS FUENTES

La Crónica Mozárabe de 754 ofrece pocos datos sobre los hechos acaecidos inmediatamente después del reinado de Witiza. Indica que Rodrigo invadió el trono y que reinó un año. Indica que había una guerra civil antes de la invasión de los árabes y añade que fue traicionado por algunas de sus tropas. Sin embargo, no menciona ni a Agila II, ni que los partidarios de Witiza llevaran a cabo la traición, ni que se llevara en ningún caso una petición de ayuda para destronar a Rodrigo.

La Chronica regum Visigothorum.- Registra los nombres de los reyes visigodos y los años de sus reinados. Después de la entronización de Ervigio los manuscritos difieren en la continuación de los siguientes reyes.6 La Continuatio codicis C Parisini que consta en un manuscrito del siglo XII no menciona a Rodrigo e indica que a Witiza le sucedió Agila y después de tres años le sucedió Ardo. Pero la Continuatio Legionensis que aparece en un manuscrito del siglo XI, indica que a Witiza le sucedió Rodrigo, el cual reinó durante siete años y seis meses. Sin embargo, no se sabe cuando fueron recopiladas por primera vez y dado que asignan duraciones de reinados diferentes a los sucesores de Ervigio es posible que pudiera haber habido errores de transcripción. Pero en definitiva se da a entender que a Witiza le sucedieron dos reyes que controlaron distintas partes del reino.

 


SUCESIÓN DE WITIZA

No se tiene constancia de su muerte ni de las circunstancias de la sucesión de rey , aunque se puede deducir que no fue pacífica. Según la Chronica  mozárabe lo sitúa en 711. De forma general se acepta que el reinado de Witiza terminó  cuando aún no habría cumplido los treinta años de edad, alrededor de sus veinticinco años de edad, de acuerdo a si se considera fue hijo de la reina Cixilo; aunque si se considera que Witiza no fue hijo de Cixilo sino de un matrimonio anterior de Égica, entonces tendría una edad avanzada relativamente.

 



Después de la debacle del ejército visigodo del rey Rodrigo, y muerte del propio monarca en la batalla de Guadalete  los árabes emprendieron la conquista del reino visigodo. Aunque inicialmente esta debacle había sido propiciada por los rivales de Rodrigo, que lo habrían traicionado para que fuera eliminado o muy debilitado y así poder hacerse con el poder, no para entregar el reino a los invasores; en ningún momento se produjo un acercamiento a Agila II para frenar los avances de los conquistadores musulmanes.


El final del reinado de Agila II puede datarse con las victorias árabes en el valle del Ebro y en Zaragoza, de modo que puede deducirse que murió luchando. Tras su muerte fue sucedido elegido Ardón como rey.


Después de la debacle del ejército visigodo comandado por el Rey Don Rodrigo  y muerte del propio monarca  en la batalla de Guadalete, los árabes emprendieron la conquista del  reino visigodo.











                             El Guadalquivir.- Este es un cuento mu largo de contar compare de mi arma, te diré que en Ceuta había   un Conde godo o visigodo llamado Julián, el hombre estaba jodio y cabreao porque a su hija llamada Florinda que vivía en Toledo  la habían deshonrao, tu ya me entiendes  lo que te digo, es decir la había fornicao un gachón de la alta nobleza, me parece que fue el mismísimo rey D. Rodrigo el que la dejó preñá, este estaba casado con una tal Egilona de modo que el tío dio un martillazo forastero y se la coló hasta las trancas, olvidando de escupir juera del agujero,  en aquella época esto  suponía grave insulto y gran agravio para la familia perjudicada, a estas personas encima las solían encerrar de por vida en un convento para evitar murmuraciones de la plebe callejera.  

Cuando el Conde  Julián se enteró de la charraná buscó la venganza, estaba con su tropa  en Ceuta destacado aguantando al avance de la morisma de los fatimíes y bereberes, estos daban cumplimiento a una política de expansión intentando la invasión de la Península y su extensión hacia Occidente, eran  estas gentes  muy acérrimas a la religión hasta el extremo de tomar el nombre de fatimíes, basándose en Fátima hija del Profeta Mahoma y esposa de Alí cuarto Califa de Bagdad, todo el norte de Ifriqiya estaba en movimiento guerrero, por otro lado los omeya de Damasco perseguidos y a la gresca, querían eliminar esta dinastía por intereses políticos y  huían de la quema, de modo que los muslimes y toda la gente del Islam estaba bastante deseosa de cruzar el charco para ir a la busca y captura de tierras cristianas para  su acomodo y de paso extender su religión.


 

El conde Don Julián entregó las ciudad a la morisma sin resistencia alguna, mucho se alegraba por el agravio producido a su hija,  pactando con ellos la entrada e invasión con mucha alegría.

       


Los árabes con la ayuda de D. Julián  saquearon todas las poblaciones del litoral gaditano bastante antes de la gran invasión del año 711 por tierras sureñas donde guerreaban los últimos baluartes de aquellos   bizantinos extendidos por toda la faja costera desde Cádiz hasta Valencia,  mientras tanto los godos hispanos estaban liados en una guerra civil por el norte peninsular contra las tropas de los hijos  de Witiza y los vascones que, esto no es cosa nueva, toda la puñetera vida igual a garrotazo limpio, como valor añadido estaban soportando la peste negra además de una gran sequía y hambruna que azotaba esta Hispania nuestra.

 

Los nobles o feudalistas actuaban como señores libres e independientes y Witiza el rey godo trató de asegurar la tradición dinástica asociando al trono a su hijo Agila, pero a su muerte se formó el desbarajuste por el poder  representados por las familias de Chindasvinto, Wamba y D. Rodrigo, ya en aquella época la monarquía goda no era hereditaria sino electiva,  de modo que tenían montado un cacao que nadie de los mandones sabían a quién mandar, vamos lo de siempre, por aquellas fechas no había radio, televisión, ni periódicos donde poder informar al personal de lo que estaba sucediendo.

 

Se  decantaron por Rodrigo (710-711) pero los descendientes de Witiza proclamaron rey a Agila II y en este clima de auténtica guerra civil y confusión se produjo la invasión musulmana.


 

Esta Hispania de aquellos años estaba sumida en un auténtico desastre que bien aprovecharon los del turbante.

 


La situación animó a los de Alá deseosos de entrar en nuestra tierra, pusieron al gran Tarik y al Muza como cabezas pensantes de  la contienda y  no dudaron en preparar un gran ejército bereber y cruzar el charco entrando en Gibraltar para ir apoderándose sin grandes esfuerzos de todo aquello que aparecía al paso, no hubo resistencia al no haber fuerzas represoras,  les fue fácil la paulatina y lenta  invasión.

 


Hubo quien dio la  alerta de lo que estaba pasando y salieron los ejércitos godos al encuentro con su rey  D. Rodrigo a la cabeza para  dirigir las operaciones militares y guerreras,  el hombre  no conocía bien el terreno, total que se quedó  atrancado en un enorme charcón  de tierras movedizas cerca  de Cádiz proximidades río Guadalete, lugar este  donde tuvo lugar la refriega, lo cierto que solo apareció su caballo atrancado en el barrizal hasta las mismísimas trancas y una botita,  según cuentan algunas crónicas,  otras dicen que traspuso a Portugal quedando a salvo,   cualquiera sabe ahora la verdad, los pobres godos con el tiempo tuvieron que refugiarse en las altas montañas asturianas, otros trasponer a la vecina Francia de lo contrario tenían que pasarse a la  religión de Mahoma y cambiarse la chaqueta por la chilaba


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Aquella batalla supuso la invasión árabe y su extensión por toda la península Ibérica y  aquí estuvo viviendo esa raza imponiendo  sus costumbres  más de ochocientos años.


 

También tendrían que ajustarse las cuentas entre ellos mismos, abundaban gentes de Mauritania, Berbería y Tunicia, tenían un cacao que no se aclaraban entre las dinastías abasíes y yemeníes  por un lado, los Omeya perseguidos para su extinción por otro, todo era una verdadera lucha entre clanes.

 

                                       

A los cristianos que se quedaron en sus pueblos les llamaban muzárabes teniendo que pagar un impuesto para conservar su religión y sus iglesias, a los que se cambiaron la chaqueta y cambiaron su religión cristiana por la musulmana se les conocían como muladíes.

 


Muchos cristianos no estaban conformes con la forma de gobernar de los invasores y sus costumbres, pero no había más remedio que aguantar o entregar la cuchara, el cinto, las cartucheras y el correaje.


 

De los enfrentamientos habidos entre  qaysies y yemeníes, árabes y bereberes se benefició la dinastía Omeya la cual pudo salvar el pellejo a pesar que a toda costa pretendían su exterminación.

 



Los musulmanes dominaron en poco tiempo casi  toda aquella Hispania visigoda, después se llamaría Al-Ándalus, algunos se dieron una vueltecita por esta tierra cordobesa, cuando vieron que  había riqueza buenas minas, mejores tierras de labor, buen clima y mucha agua,  dijeron ya está, aquí montamos nosotros el chiringuito y formamos una gran ciudad, dicho y hecho,  el poderío y dominio musulmán se extendió pronto por toda la península, prácticamente  dependiendo  de Damasco eso fue  en el año 714, con el transcurrir de los años se independizaron en el año 756 concretamente. De modo que a estos  también les pasó lo de siempre, les entró la pereza, la indolencia  y el buen vivir, se echaran a la buena vida, perdiendo fuerzas hasta el extremo de tener que formar  un reinado en cada pueblo, esto la historia lo conoce con el nombre de reinos de taifas, de modo que los cristianos no cesaban de guerrear  en sus ánimos de  reconquista tratando de re recuperar progresivamente el terreno perdido, el Califato Independiente que estuvo mandando  hasta el año 1031 fue abolido para constituirse en una Taifa, todavía quedaba pendiente de recuperar el reino Nazarita Granadino.


 


Ahora y en otro capítulo que no será aquí  te contaré con  esa insoportable paliza al  aventar e insertar esa larga lista  de acontecimientos con sus fechas, no pudiendo faltar emires y califas así como hechos significativos que van desde el siglo VI al XII, pero eso queda como elemento contada para niños de primaria,  ahora esto ya se da por finalizado. 

                                                                   LA ALHAMBRA 
                                                 
                                                             Córdoba, Las Ermitas de Nuestra Señora de Belén.

                                  

           
                                                    Córdoba, 17 de mayo de 2021

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