jueves, 5 de febrero de 2026

GARCILASO, LA PLUMA Y LAESPADA

 

                  


España 1535.- Garcilaso de la Vega compone su Égloga I. De ambiente pastoril, en ella se describen las desdichas del Salicio, cuyo amor es desdeñado,  y los lamentos  de Nemoroso que llora la muerte de su amada.

Las otras dos églogas que seguirán a esta primera son, la segunda un elogio de la casa de Alba acompañado de la historia de amor de dos pastores y la tercera, la recreación de los mitos de Orfeo y Erudice y de Venus y Adonis procedentes de la tradición clásica

Garcilaso, nacido en Toledo en 1501 descendía de una familia noble. En la Corte del emperador Carlos V participó al lado del monarca en numerosas campañas y expediciones, se enfrentó a los comuneros en la batalla de Olías y luchó contra los franceses n la campaña de Navarra.

Herido de muerte en la fortaleza de Muy, en Provenza, sería trasladado a Niza donde fallecería en 1536. Representante de la lírica renacentista, cuyos temas principales serian el amor, sublimado según él, modelo de Petrarca, la naturaleza presentada como mundo armónico y el desarrollo de los mitos grecolatinos, Garcilaso de la Vega utilizó en sus composiciones un lenguaje que combina los cultismos y los latinismos como expresiones coloquiales, incluso arcaizantes.

Su amistad con Juan Boscán lo llevó al conocimiento y adopción de los metros italianos en especial del endecasílabo y la del heptasílabo.

Su obra en la que inmortalizó a su amada portuguesa Isabel Freyre con el nombre de Elisa, alcanzó una sorprendente perfección formal pese a su brevedad.

Entre su producción se cuenta una epístola en verso libre dirigida a Boscán; dos elegías, una dedicada al duque de Alba y la otra de nuevo a Boscán, cinco canciones; una serie de sonetos en su mayoría de tema amoroso, y las tres églogas que formarían la parte más relevante de sus escritos.

Si por una parte la influencia de Petrarca es visible en las composiciones de Garcilaso, este célebre en vida mereció la admiración de Lope de Vega y de Cervantes, y su obra sería anotada por el Brocense y Herrera para los siglos después, servir de inspiración a generaciones de poetas la del 27 y la del 36 con autores como Alberti, Salinas o Hernández.



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