domingo, 12 de abril de 2026

TABERNAS, MESONES Y POSADAS

 

                  

España 1608.-En la vida cotidiana del siglo XVII tienen gran importancia las tabernas, mesones y posadas. Unas y otras se encuentran reguladas por diversas normativas que en la práctica rara vez se cumplen.

Tal es el caso de la ley que, prohíbe servir vino en las tabernas si no es de buena calidad, medida poco económica. Muchas y diversas son las características de estos establecimientos, a los que los viajeros especialmente extranjeros, y la literatura picaresca española, se han encargado de dotar con  tan mala  fama que las más de las veces son siniestras.

Así ocurre, sin razones de cuando se habla de estos lugares como centro de reunión de bandidos y bandoleros, o como centro ocasional o fijo de prostitución que amén de transmitir enfermedades podían aligerar los bolsillos de los viajeros de todo su capital y sus bienes.

Las casas de huéspedes, sean fondas, posadas o mesones, en las ciudades o ventas, en los caminos solo están obligados hasta el año 1560 a proporcionar cama sal, aceite y vinagre y asiento en la lumbre, ya que el resto  había que preocupárselo el viajero por su cuenta, al establecerlo así las ordenanzas de los pueblos.

Este año, Felipe II dispone que en ellas pueda tener lo preciso para satisfacer las necesidades de los huéspedes, que así pueden reposar en vez de tener que buscarse  los alimentos fuera de los mesones.

Su principal inconveniente radica no  en ya las posibles incomodidades (muchas ventas tienen fama horrible por sucias,  pero en otras, como la de Arganda hay  camas con mil flores y  con rica ropa de Holanda, según asegura Moreto), pero de dudosa  catadura moral de sus amos.

Por lo  general los venteros no son más que ladrones encubiertos bajo la capa de cuadrilleros de la Santa Hermandad, y su palabra es la única que vale, por el sólo hecho de descansar un momento, sin tan siquiera comer o beber nada. El posadero ya cobra seis maravedíes, además de la comida que él proporciona las más de las veces, todo menos lo que se pregona.

Se vende gato por liebre según la etimología popular española,  este es el origen de la palabra venta, oveja por cordero o muleto mortecino (mulo joven sacrificado especialmente) por ternera, y si llegan a servir huevos empollaos-

Muchos ejemplos de este tipo se encuentran en la literatura picaresca, como puede verse en el Guzmán de Alfarache.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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