sábado, 11 de julio de 2026

LA PLAGA DEL BANDOLERISMO

 

              


España 1685.- El bandolerismo rural surge en la segunda mitad del siglo XVI en Cataluña y Aragón y continua en la centuria siguiente, variando de intensidad y escenario principal. Continuamente el bandolerismo aristocrático se cruza con el popular, fruto de la miseria existente en el país. En Cataluña esta actividad se ve favorecida por la frontera pirenaica que es zona de refugio de contrabandistas.

Durante la primera mitad del siglo XVII se hacen famosos los bandoleros llamados Perot, Roca Guinarda, Joan Serrallonga y Barbeta. Aunque persisten en la segunda mitad de siglo animados por las guerras y la crisis carecen de las dimensiones épicas de las figuras anteriores.

En el reino de Valencia, la belicosidad mobiliaria se canaliza a través de los bandos, apoyados por las grandes familias. Estas facciones tienen cómplices incluso entre las primeras autoridades.

En la segunda mitad del siglo XVII Valencia sustituye a Cataluña como zona más afectada por el bandolerismo. Entre los principales cabecillas se encuentran Josep Artás, Josep Cases, Senent y Manel Oltra, los hermanos Palacios, etc.

En el reino murciano el bandolerismo florece al mismo tiempo que en Valencia, Jumilla y Yecla siendo el epicentro de la actividad de diversas bandas.

Del bandolerismo andaluz destaca el de Jaén y el de Sierra Morena, que tiene un marcado carácter nobiliario, ya que sus dos cabecillas, Pedro de Escobado y Juan de Frías, estos dos pertenecen a la clase noble.

El problema del bandolerismo pasa por el Consejo de Guerra de la monarquía, el cual lo trata en una de sus sesiones y se acuerda intensificar hasta donde sea posible la persecución.

Ante la inminente llegada a Barcelona, el 1 de abril de 1620 del rey Felipe IV para celebrar las Cortes, el señor Marión propone medidas de gran radicalismo a fin de acabar con el bandidaje.

Estas medidas  son: encarcelar a todos los habitantes de los pueblos de Manlleu y Roda, acusándoles de encubridores, de quemar los bosques  y derribar las casas de Querós para castigo de sus vecinos y moradores, ya que se considera el lugar como inexpugnable para Serrallonga y sus secuaces, pero el problema del bandolerismo pasa por el Consejo de Guerra, ante estas medidas Serrallonga decide retirarse a Francia.



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