lunes, 23 de febrero de 2026

LA EMIGRACIÓN UNA VÁLVULA DE ESCAPE

                       

España año 1553.- La  emigración hacía las Indias se convierte en un recurso muy extendido, sobre todo para tratar de encontrar solución a los problemas de subsistencia en la Península.


Esto queda bien patente, si comprobamos la procedencia de los emigrantes. El 42,5% procede del sur peninsular, el 41,7% del centro, el 6,7% de Cáceres, Murcia, Albacete  y Alicante y el 9% de Portugal y Galicia.

Estos porcentajes se mantienen tanto en la emigración legalmente registrados, como en la emigración ilegal,

Según los registros oficiales, las licencias para emigrar a las Indias, concedidas entre 1509-59 por la Casa de la Contratación de Sevilla, ascienden a 15.480, 2.775 entre 1509-19, 1.127, entre 1.520-29, 8.048, entre 1530-39-766, entre 1.540-49, 2.764 hasta 1.559. Sin embargo, junto a esto existe un intenso comercio y tráfico ilegal hacia las Indias que eleva presumiblemente la cifra de personas emigradas hasta las 100.000.


El elevado número de emigrantes responde a la grave situación económica existente en la península Ibérica; la mayor parte de esta emigración procede en su casi totalidad de Castilla, ya que es el reino español más poblado y está prohibido ir a América a lo naturales de los otros reinos, aunque estas empleen medios ilegales para emigrar.

La situación económica de España en la primera mitad del XVI, es de franca prosperidad ante el estímulo de los metales preciosos procedentes de América.

Se caracteriza por el aumento de la población, el desarrollo de la Mesta y la industria, la solidez de la moneda y un abastecimiento cerealístico.

No obstante en dicho periodo pueden verse ya signos claros de la recesión de los años siguientes, sobre todo de 1557, cuando se declara la primera  quiebra del Estado.

La agricultura y las clases campesinas dan señal de la crisis. La población peninsular en el siglo XVI alcanza los 9.485.000 habitantes, 8.235. 000 si descontamos Portugal. De estos, un 75%, unos 6 millones constituye la población productiva, de la cual un 75% unos 4,5 millones son campesinos. Sin embargo en el rendimiento general del suelo es pequeño y no cubre las necesidades.

A pesar de cierta reactivación de la agricultura, dos aspectos frenan una evolución racional; el fuerte impulso otorgado a la Mesta, lo que resta tierras a la agricultura, y a la pujanza de la aristocracia y, en consecuencia, del latifundismo señorial.

Esto provoca que cultivos tan importantes como el del trigo, sufra irregularidades en sus cosechas y frecuentes oscilaciones de precios.


Al complicarse con periódicas manifestaciones, del terrible trinomio, sequía, hambre, peste, la emigración aparece como solución ideal, restando importantes brazos al campo que repercuten aún más negativamente en su desarrollo.







No hay comentarios:

Publicar un comentario