Lima
1541. Ya está prácticamente acabada la obra de Juan de Betanzos que se titulará
Suma y Narración de los Incas, que los indios llamaron Capazcuna, que fueron
señores de la ciudad de Cuzco y de todo a ello sujeto.
Marcos Jimenez de la Espada -Zoólogo y Explorador
No podrá
sin embargo ver la luz hasta cuando la
edite Marcos Jiménez de la Espada, sobre la base de una copia conservada en la
Biblioteca de El Escorial, Juan de Betanzos, (explorador y cronista) del que se ignora si nació en
Galicia como lo sugiere el topónimo.
Juan Betanzos
Francisco Pizarro
Llegó al
Perú en 1531 con Francisco Pizarro, participó en las guerras civiles entre
pizarristas y almagrista, finalmente se unió al enviado del rey Pedro de
Lagasca, para acabar con la rebelión de
Gonzalo Pizarro. Casó con una princesa incaica cuyo nombre cristiano era
Angelina y que había sido barragana de Francisco de Pizarro.
La boda
permitió a Betanzos un contacto privilegiado con la nobleza incaica, lo que le
permitió aprender la lengua quechua a la perfección y conocer por este medio el
pasado de los Incas.
En 1550 cuando
Antonio de Mendoza asumió el cargo de virrey del Perú, encomendó a Juan de
Betanzos que escribiera una obra donde contase todo lo que había aprendido.
Mendoza
falleció 1552, por lo que la publicación de la Suma y Narración quedó en
suspenso.
Entre las
fuentes principales que usó Betanzos se cuentan relatos de indios muy viejos,
quipucamayos o lectores de quipus (cuerdas de distinta longitud y color con
nudos alternados utilizadas para recordar), que brindaron al curioso español la
historia detallada de los emperadores incas, si sien consignando sólo sus
hazañas y pasando por alto los errores que pudieron deslucir su reinado.
Sobre
esta base fue elaborado el texto de Betanzos que a pesar de la evidente parcialidad
de sus informadores, es una de las claves más precisa para adentrarse en la
historia del Imperio Incaico.
Mucho más
amplia por el espacio histórico que abarca, es la obra de Pedro Cieza de León
cuando viajó a las Indias y se vería pronto envuelto como Juan de Betanzos, diez
años mayor que él en las guerras civiles del Perú.
También
se puso finalmente del lado de Lagasca, el enviado del rey que logró poner paz
temporalmente en el recién nacido virreinato. Historiador vocacional, los paréntesis
entre luchas con los insurrectos fue redactando sus memorias.
Lagasca
entusiasmado al leerlas le nombró cronista de Indias y le encargó que
continuara y acabara su historia, el resultado fue la Crónica del Perú que
consta de cuatro partes. La primera lleva el título general de la obra, siendo
puramente descriptiva, Cieza detalla minuciosamente los detalles y costumbres, la
vestimenta, los monumentos, el clima, los monumentos, las diversas etnias que
componen el territorio dominado por los Incas, sin olvidar las funciones
españolas.
Esta primera
parte de la obra fue la única que su autor pudo ver editada en vida. Se
imprimió en Sevilla, donde vivía entonces Cieza con su esposa Isabel López, en
1553.
Al siguiente
año morían Isabel y Pedro con apenas dos meses de diferencia. La segunda parte
de su obra, Del señorío de los Incas Yupanqui, no se editó hasta 1877.
La
tercera parte Descubrimiento y conquista del Perú fue publicada solamente en
fragmentos y la cuarta posiblemente la más significativa, se refiere a las
guerras civiles del Perú, sólo se conservaron los tres primeros libros de esta
serie: Guerra de las Salinas, Guerra de Chupas y Guerra de Quito.
Las otras
dos guerras, que corresponden a la rebelión de Gonzalo Pizarro se han perdido.
La obra de Cieza muestra una clara inclinación hacía la corona española, aunque
la objetividad del historiador suele imponerse.
Si existe
alguna contradicción entre su historia y la de Betanzos, cuando tratan de un
mismo tema, se debe acaso, a la diversidad de fuentes consultadas, así como del
medio en que vivieron.
Ambas
unidas son un conjunto histórica literario
imprescindible para conocer el pasado de la historia del Perú

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