Barcelona
1307.- Las tropas mercenarias catalanas, los almogávares en guerra con el
imperio Bizantino (conflicto conocido como la venganza catalana), reciben el
refuerzo de Fernán Ximénez d´Arenós y del Infante Fernando hijo del rey aragonés
Jaime II.
Según los
cronistas bizantinos. Roger de Flor y de sus 130 caballeros y capitanes asesinados
en un banquete, lo habían sido en represalia por los excesos de caudillos y almogávares.
En Gallipoli
se habían refugiado los restos de éstas compañías, al mando de Bernardo de
Rocafort, que fueron sitiados por un ejército compuesto por griegos, turcos y
alanos, Berenguer de Entenca dirigió sus naves a Constantinopla y mandó
embajadores a retar al emperador.
Pero éste
mandó prenderlos y descuartizarlos. Empieza así esa venganza que en palabras
del cronista Muntaner jamás se hizo una venganza tan grande.
Vencen en
primer lugar a Miguel Paleólogo en Apros y luego a los genoveses de Antonio
Spínola. A continuación recorren a sangre y fuego las costas de la Propóntide
hasta Constantinopla y los puertos del mar Negro y de Tracia.
En las filas almogávares crecen las tensiones y uno de los nuevos jefes, Berenguer de Entenca morirá a manos de las huestes de Rocafort.
Este será a su vez traicionado por los suyos y entregado a Roberto de Nápoles que le hará emparedar en el Castillo de Averra, don murió. Tras recorrer las costas de Asia Menor, se reorganizan como Republica en la región de Tesalia (1309-1310), al servicio del duque de Arenas.
Más tarde llegaron en sus correrías hasta las Termopilas
y Mórea. Tras romper con el duque de Atenas le derrotan en Cefiso (1311) y se establecen
en su ducado de Atenas, terminando su vida errante y creando un estado que
duraría ochenta años y que se completaría en 1318 con el llamado Ducado de
Neopatria, en el lugar de Tesalia y que quedaría bajo la Corona de Aragón.
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