Madrid
1656. El famoso pintor Diego Velázquez, el criado que pinta, como le llama el
rey Felipe IV, concluye el famoso cuadro de Las Meninas, donde representa
magníficamente los personajes de la corte, en el pensamiento de los reyes, sus
protectores y él mismo se ha reflejado en muchos cuadros, en
realidad en ese aspecto de servidor.
Los reyes
y su corte tienen una extensa servidumbre para su diversión que se aloja en el Alcázar,
una herencia directa de la edad media que no han sabido eliminar.
Enanos,
monstruos e idiotas; a los que se conoce popularmente como sabandijas,
entretienen a la corte con tonterías, entre las que se mezclan grandes verdades,
muchas veces reflejo del sentir popular,
Estos
especiales servidores están clasificados en dos partes truhanes y bufones.
Los
primeros carecen de defectos físicos pero no de inteligencia. Los segundos en principio
sólo tienen defectos físicos.
Los otros
servidores de la corte responden a lo existente en toda casa de bien, para
prevenir las más mínimas necesidades que puedan surgir (camareros, mozos,
mayordomos o sastres, entre otras docenas de tipos y funciones.
Toda esa
fauna desaparecerá durante la instalación de la nueva dinastía borbónica, por
no adecuarse ya en modo alguno a los nuevos tiempos del siglo XVIII.
Algunos
enanos han dejado constancia de sus dichos y ocurrencias y más de uno fue
objeto de las iras de aquellos a quienes satirizaban. También las cómicas, las
actrices del tiempo se encuadraban en ese contexto, al mismo tiempo que
algunas, como la Calderona, que proporcionaba bastardos a la Corona,

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