jueves, 11 de junio de 2026

LOS ORÍGENES DEL RECLUTAMIENTO MILITAR FORZOSO

 


Los reclutamientos forzosos en España  tienen lugar en las hermandades medievales de Castilla, en la Santa Hermandad de los Reyes Católicos y en las milicias provinciales del Cardenal Cisneros, si bien tradicionalmente se considera la Real Cédula de 25 de enero de 1598 como el origen del primer reclutamiento forzoso en Castilla.

Por esta disposición todos los varones comprendidos entre quince y cincuenta años entrarían en un sorteo para designar a uno de cada diez, que ingresaría en el ejército real a cambio de una soldada igual a la percibida por los voluntarios.

Según antiguos  antecedentes desde 1641 se podía hacer un  uso esporádico de esta clase de sorteos, hasta que en el siglo XVIII los Borbones consiguen imponerlas de forma progresiva.

Una Real Cédula de Carlos III será la que establezca definitivamente esta forma de reclutamiento anual, estableciendo un sorteo que destinaría al ejército real a uno de cada cinco individuos.

La misma normativa  establece las penas para los prófugos, la forma de repartir el contingente entre las distintas armas y la jurisdicción del sistema por la necesidad de aliviar al Real Tesoro, el deber de todo súbdito de servir al rey, y para mantener un ejército numeroso.

A pesar de estas justificaciones, muy pronto se produjeron múltiples altercados populares, y en Navarra, Euskadi y Cataluña, no se logró imponer el sistema hasta bien entrado el siglo XIX.

 


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