jueves, 7 de mayo de 2026

Año 1640 PORTUGAL RECOBRA SU INDEPENDENCIA

 

                      PORTUGAL RECOBRA SU INDEPENDENCIA


Portugal, 1 de diciembre de 1640. Se produce un motín en Lisboa, encabezado por Pinto Ribeiro y la casa de Braganza. Es atacado el palacio de la virreina, doña Margarita de Saboya, prima de Felipe IV, y asesinado el ministro Miguel de Vasconcellos, quien controlaba quien controlaba en realidad la política portuguesa como fiel delgado del conde duque de Olivares español.

El asesinato no causa gran molestar en Doña Margarita, quien no tiene aprecio y piensa que se trata de una cuestión de orden interno o venganza personal. Sin embargo, pronto es avisada de las intenciones independentistas que se esconden en el motín.


Tras ser recluida en un convento se la conduce a la frontera aunque con toda consideración, ya que goza de simpatías. El motín independentista luso responde a una serie acumulada de errores de la Corona española y de Olivares y de su centralismo castellano.

Cuatro siglos de independencia, dotan a Portugal de una viva conciencia nacional que su adscripción a Castilla no puede ahogar. Durante el reinado de Felipe II, los portugueses no manifiestan grandes reivindicaciones.

No ocurre así con Felipe III, que no tiene en cuenta los intereses coloniales portugueses al acordar la tregua de los Doce Años con Holanda (1609), ni con Felipe IV y el conde Luque de Olivares, que bajo un aspecto de respeto a la autonomía portuguesa, tratan por todos los medios de imponer el centralismo castellano.


La entrega del virreinato portugués a doña Margarita de Saboya constituye un verdadero fracaso, incapaz en los asuntos gubernativos deja todo el poder en manos de Miguel de Vasconcellos, cuñado de un familiar de Olivares.

Vasconcellos actúa a su capricho. Dando gusto a su ambición y a los intereses de Olivares, deseoso de recursos para lograr un eficaz despliegue internacional de la monarquía española.

Al estallar la guerra con Francia se imponen nuevos tributos a Portugal, lo que provoca motines y un movimiento de protesta en Évora (1637) y en los Algarves. La sublevación de Cataluña va a constituir el espaldarazo final.

Olivares impone a los nobles portugueses que acudan a Cataluña, en bloque, nombrando general en jefe de las tropas al duque de Braganza, de quien se sospecha que aglutina la oposición portuguesa. Cumplido el encargo, el de Braganza se retira a sus posesiones, mientras que su mayordomo, Juan Pino Ribeiro, prepara un levantamiento en Lisboa, algo nada difícil, dada la actitud predominante hacía Castilla.

Tras el levantamiento de 1 de diciembre de 1640, el duque de Braganza, es elegido rey con el nombre de Juan IV. Ahora comenzara una guerra con Castilla, que concluye tras reconocer la independencia portuguesa (12-2-1668)

































 Castilla, que concluye tras reconocer la independencia portuguesa (13-2-1668).

 

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