sábado, 11 de julio de 2026

POR UN RENACIMIENTO CIENTÍFICO

 

         

España 1687. Desde los tiempos de Felipe II España había quedado aislada de las corrientes culturales y científicas europeas. En parte por la censura y en parte por la arrogancia de quienes fueron primera potencia mundial y no ver motivos para que nada cambie en un mundo favorable.

Durante el actual reinado se toma clara conciencia del atraso científico y se empiezan a surgir las primeras iniciativas para superarlo.

La libertad de la discusión durante las turbulencias políticas de Don Juan de Austria, el mayor papel que dio a las regiones portuarias y sus favores a la renovación desde el gobierno animó a las nuevas ideas.

Una de las obras más significativas al respecto es la carta filosófica médico Juan de Cabriada  galeno valenciano que tras concluir sus estudios se trasladó a Madrid. En su corte refuta reiterada y abiertamente autoridad de los antiguos.

De acuerdo al nuevo pensamiento racionalista sostiene que ¿no vemos que todas las artes y las ciencias se han adelantado desde sus primeros inventores? ¿Por qué preguntó, se ha de negar esto a la medicina cuando su aumento pende de los experimentos?.

Valencia fue un importante centro de todas estas iniciativas y este mismo año se creaba una academia científica en casa del matemático Iñigo.

También en Sevilla en casa del cirujano Muñoz y Peralta se reunió otra de gran relevancia, que llegó a contar con el patrocinio real.


 

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