viernes, 16 de octubre de 2026

UNA CARA NUEVA PARA SANTIAGO DE COMPOSTELA

 

                                   


Fernando Casas Novoa



Santiago de Compostela 1.738.-Fernando Casas Novoa construye la fachada del Obradoiro en la catedral de Santiago.

Antepuesta al antiguo templo romano la fachada de Casas supone un intento de producir el movimiento ascendente característico del gótico, para lo cual se sirve de las columnas de las columnas que recorren toda la parte anterior del edificio y de los cinco agudos piñones decrecientes.

Escondidos tras esta obra esplendida se elevan los  campanarios que, por el ímpetu  con que ascienden los cubos parecen suspenderse en el aire, a la vez que la monumental escalera invita a la contemplación del conjunto haciendo las veces de pedestal.

Fernando Casas Novoa había estudiado con Domingo Antonio Andrade – autor entre otras publicaciones, de un libro sobre arquitectura y de la Torre del Reloj de la catedral santiaguesa, y alcanzó reputación de ser el maestro más notable de la arquitectura compostelana del barroco.

A él se deben también la construcción del retablo mayor del templo compostelano y de la fachada de la iglesia de Villanueva de Lorenzana.

El autor Obradoiro es sin duda  la figura más significativa de toda la escuela de escultores que desarrolló en Galicia durante el siglo XVIII y que adquirió en el barroco su mayor relevancia.

Esa escuela de artistas, al igual que la madrileña, empleó con frecuencia el granito como elemento principal y su trayectoria puede dividirse en dos etapas diferentes, 

La primera anterior a 1.740, tiende a la creación de edificios de proporciones elegantes, con elementos de tradición clásica y con una decoración puesta totalmente al servicio del conjunto arquitectónico.

Sus representantes de mayor notoriedad fueron Domingo Antonio de Andrade y el propio Fernando Casas Novoa.

El segundo periodo cuyas figuras relevantes fueron Simón Rodríguez, Ferro Caaverio y Fernando Sarela, se dedicó a profundizar y desarrollar los aspectos más propiamente barrocos y experimentaría su fin cuando Sarela fue destituido en la academia de San Fernando, que para entonces ya se había convertido en el centro del neoclasicismo triunfante a causa de su interpretación demasiado barroca de los planos a la puerta de la Azabacheria en la catedral de Santiago.



No hay comentarios:

Publicar un comentario