domingo, 15 de marzo de 2026

LA SINECURA ECLESIASTICA

 

                    



Burgos, 1577.-El sínodo diocesano burgalés prohíbe que se le dé la primera tonsura a quien no sepa los rudimentos de la doctrina cristiana, Se pretende así frenar la incorporación al clero de los que busquen favorecerse de sus beneficios, aún sin saber leer, o escribir, o desconociendo la doctrina de la iglesia.

El clero español del siglo XVI (100.000 personas) absorbe a gente procedente de todos los estratos sociales. Los segundones de poderosas familias se juntan con simples hidalgos y con hijos de artesanos y campesinos.

La jerarquía social que impera fuera de la iglesia se refleja también dentro de ella quedando reservados los puestos más relevantes para los personajes procedentes, casi exclusivamente, de la nobleza. Junto a los perjuicios sociales, la principal causa de esta situación, se arguye también otro motivo.

Hasta algunos años después del Concilio de Trento no se inicia la creación de seminarios, y a pesar de estos hay un gran número de eclesiásticos que carecen de una cultura básica.

La iglesia constituye, para todo el mundo, una gran atracción. A mediados de siglo las rentas del clero ascienden a cinco millones de ducados, la mitad del total del reino.

A pesar de las graves diferencias entre el clero alto y el bajo, que en muchas ocasiones pasa por verdaderos apuros para poder vivir, en el último tercio del siglo muchas gentes buscan el hábito eclesiástico para asegurarse el sustento, ante la crisis económica que asola el país.

Según un municipio toledano hay doblados religiosos, clérigos y estudiantes, porque ya no hallan otro modo de vivir, ni d poder sustentarse.



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