Países Bajos,
23 de enero de 1579.-Las provincias calvinistas del Norte de los Países Bajos
se juntan para formar la Unión de Utrecht.
Felipe II
Solo han
pasado diecisiete días desde que las provincias católicas del sur, reunidas en
la Unión de Arras procedente de la paz del mismo nombre, se hayan reconciliado
con Felipe II, quien reconoce plenamente su autonomía y acepta la no intervención
extranjera en su gobierno.
La
división de Flandes era fruto de la perspicacia del duque de Parma, Alejandro Farnesio,
hijo de Margarita de Parma quien consiguió poner punto final con su gobierno a
los tumultos que asolaban el país y restablecer el prestigio que España ya
había perdido en los Países Bajos.
Luis de Requesens
Ni las
buenas intervenciones de Requesens artífice de una política de pacificación que
contrastaba notablemente con la seguida por el duque de Alba, ni la acción del hermano de
Felipe II, don Juan de Austria quien al promulgar el Edicto perpetuo aceptaba
la mayor parte de las reivindicaciones de los holandeses, habían podido sembrar
la paz en el territorio.
Alejandro
Farnesio había sabido percibir la diferencia que marcaba la religión entre las
provincias del norte y del sur, y consiguió apoderarse de estas últimas.
A partir
de entonces quedaba delimitada la separación entre las futuras Bélgica y
Holanda

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