LA LLEGADA DE CARLOS I
Valladolid,
5 de febrero de 1518. El rey Carlos I
jura ante las cortes reunidas en Valladolid, defender y respetar los
privilegios y costumbres del reino de Castilla. Al jurar el rey se compromete
entre otros extremos aprender el castellano, y a no conceder cargo ni beneficio
alguno en el reino a extranjeros.
Respecto
al aprendizaje del castellano, el monarca asegura a los procuradores, que nos
place de ello e nos esforzamos a lo
facer.
De este modo queda expedido el camino para que las cortes juren a Carlos como rey de España y lo coronen en su condición de tal.
Hace
apenas tres meses el 18 de noviembre de 1517, este adolescente destinado a
regir los destinos de España, entraba solemnemente en Valladolid en compañía de
un nutrido cortejo.
La expectación
era tal que, pese al considerable tamaño de
la urbe, resultaba muy difícil encontrar alojamiento.
El primer viaje de Carlos I a España fue por mar en el año 1517, una travesía crucial y accidentada desde Flandes para tomar posesión de su herencia que culminó con su desembarco por error en el pueblo pesquero de Tazones (Asturias), en lugar de Santander, debido a una fuerte tormenta que desvió la gran flota, iniciando así su primer contacto con la península y su viaje por Castilla hacía Tordesillas para visitar a su madre la Reina Juana.
Anécdota.-A su llegada a Tazones, los lugareños humildes pescadores se prepararon para defenderse, pensando, que eran piratas, pero al descubrir la identidad del príncipe lo celebraron como rey.
Todos los
grandes de España se encontraban en Valladolid para recibir al nuevo rey, el
cual había pisado por primera vez tierra española en Tazones (Asturias), el 17
de septiembre de 1517.
Allí estaban los Astorga, los Béjar, los Nájera, los Villena y doña Germana de Foix.
Nota.- En esa travesía realizada por mar desde Flandes para tomar posesión de su herencia que culminó con su desembarco en el pueblo pesquero de Tazones (asturias) no era el lugar de donde estaba previsto en Santander, fue debido a una fuerte tormenta que desvió su gran flota, iniciando así su primer contacto con la península y su viaje por Castilla hacía Tordesillas, la impresionante flota estaba compuesta por unos cincuenta barcos, incluyendo el majestuoso ENGULEN.
Foix.
En seguida,
las justas, los torneos, los juegos de cañas, habían revestido las calles
vallisoletanas de ambiente festivo y en este contexto cuenta los cronistas que
tuvieron lugar los amores de don Carlos con una dama del cortejo de doña Germana de Foix


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