Santo
Domingo, 20 de diciembre de 1511, el dominico Antonio de Montesinos, que llegó
a la Isla la Española con los primeros frailes de su orden que viajaba a América,
acaba de pronunciar el sermón de Adviento en la iglesia, techada con paja de la
ciudad.
Después
del estupor y la indignación cuando entre los colonos que protestan ante el
gobernador y el abad del convento dominico, no tardaría de llegar el clamor a
la corte donde el rey Fernando se asombra por esa prédica escandalosa.
Solo una minoría
está de acuerdo, entonces con fray Antonio que ha hecho de su sermón una
proclama en defensa de los indios, mediante una denuncia sin reservas de
ninguna clase de la explotación despiadada a que son sometidos.
Todos estáis
en pecado mortal – había dicho y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía
con estas inocentes gentes. ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados? sin darles de comer ni curarles de sus
enfermedades, que los excesivos trabajos
que le dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis y quitáis la vida por sacar y
adquirir oro cada día.
Poco después Montesinos viajó a la metrópoli a defender sus argumentos, al rey Fernando. El rey le escuchó y dispuso que se tomaran medidas.
Cumplía
así en cierto modo la voluntad de la reina Isabel inquieta siempre por el
bienestar de sus súbditos americanos. el resultado fueron las llamadas Leyes de
Indias de Burgos (1512), con las que se intentó con toda la buena voluntad
proteger a los nativos.
<<Acato
pero no cumplo>> con la consigna de los colonos, para quienes los misioneros se convirtieran
en sus enemigos. Sobre todo Bartolomé de las Casas, dominico también y antiguo encomendero
conocido como el apóstol de las Indias

No hay comentarios:
Publicar un comentario