Año 1512.- Desde la conquista de Granada, en que Castilla tuvo que movilizar todos los recursos, los nobles ya no pudieron refugiarse en los castillos para que les llamaran a las empresas del momento.
Son los Reyes Católicos, y luego Fernando
y el cardenal Cisneros, los que les demuestran, por una parte que sus castillos ya no son inexpugnables, tras los perfeccionamientos de las artillerías y, por otra que en la corte al servicio directo de los soberanos, pueden labrarse una carrera y recoger las prebendas que antaño cultivaban como guerreros.
De ahí
que se vaya formando una corte con estos señores, y que los reyes lo aprovechen
para aumentar sus títulos y sus posesiones, precisamente por sus dotes de
aduladores y servidores públicos, en un proceso que se acelerará con los
primeros Austrias, que se borrarán todos los rastros del feudalismo.
UNA
ARQUITECTURA ORFEBRE LA DE SALAMANCA
Salamanca
año 1512.-No les resultado difícil encontrar un hombre adecuado para la mansión
que se acaba de construir junto a la calle Mayor, se llamará Casa de las
Conchas, en evidente alusión a las 40l0 conchas de peregrino que decoran sus
muros. La importancia de este edificio estriba en que es una de las primeras
muestras de un nuevo estilo arquitectónico
que habrá de dejar algunos de sus ejemplares más eximios precisamente aquí, en
la ciudad del Tormes, donde reina ahora, a comienzos del siglo XVI, una inusual
fiebre constructora.
Salamanca está a punto de convertirse en la ciudad plateresca por excelencia, con unas condiciones inmejorables para su desarrollo, ya que la maleabilidad de la piedra salmantina permite a los maestros canteros desplegar su fantasía para tallar con un toque personal y maestría de orfebre, los motivos decorativos que impone el renacimiento italiano.


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