miércoles, 22 de julio de 2026

REVUELTA FRACASADA EN CATALUÑA

 

                                            


Cataluña 1689. Es sofocada la revuelta de los gorretes o barretinas que se inscribe en la problemática creada por la persistente guerra con Francia y por la necesidad de mantener Cataluña en estado constante de defensa.

En 1688 después de un año especialmente difícil porque una grave plaga de langosta arrasa la mayor parte de los campos catalanes, la mayor pretensión de reclutar a dos mil cuatrocientos hombres para formar treinta compañías de caballería que han de ser alojadas y alimentadas por las clases más desfavorecidas provoca disturbios en algunas poblaciones.

Al negarse Centelles a pagar la contribución para las tropas, el lugarteniente general envía un destacamento a la ciudad, y este se levanta en armas y el movimiento se extiende por otras comarcas.

Al mismo tiempo, los diputados se declaran contrarios a la política del rey y tres de ellos son encarcelados.

En abril ocurren más incidentes, que empiezan en Villamayor, Tona, Centelles, La Garriga y se extiende a Mataró.

Cuatro personalidades mataroneses son obligados, bajo la amenaza de incendiar sus casas, a solicitar ante el Consejo del Ciento el perdón  general, la  liberación de los tres diputados y la moderación de los impuestos para gastos militares.

Cuando el Consejo de Ciento accede a todas estas peticiones el doce de abril los amotinados se retiran.

Mientras el Consejo delibera, entre ocho y doce mil personas esperan a las afueras de Barcelona.

En verano estallan disturbios entre los braceros y señores en Sabadell y Puigcerdá, así como en Berga, Martorell y Villamayor, donde la población se levanta contra los nobles, que están exentos de los impuestos militares.

A principio de 1689, la guerra con Francia parece inevitable. El mal estado de las fortificaciones catalanas obliga a establecer un nuevo sistema de donativo voluntario, que debe de ser recaudado por los nobles, lo que provoca nuevos disturbios.

Las ejecuciones de Damián Bosch (21-10-1689) y de Joan Castelló, provocan un levantamiento general . Grupos de braceros atacan y desarman a los soldados, pero la represión s muy dura.


El 24 de noviembre de 1.689 las tropas saquean San Feliu de Llobregat, causando treinta muertos.

Campesinos de todo el país marchan entonces hacía Barcelona, pero el lugarteniente no está dispuesto a que se repitan los sucesos de 1,688 y envía tropas para detenerlos.

En tres combates librados en Mataró, Sarria y la Roca del Vallés, el ejército aplasta a los rebeldes. Desmoralizados, los campesinos levantan el sitio a Barcelona el 30 de noviembre de 1.689 tras el asesinato de su cabecilla Antoni Soler el 1-12-de 1.689 fecha en que finaliza la revuelta.

EL NUEVO PACTO DE CATALUÑA, 10 DE FEBRERO DE 1.689

 

El rey Carlos II de España vuelve a concedera sus consejeros catalanes el privilegio de cobertura, por el que pueden permanecer cubiertos y sentarse 

  en su presencia  a suprimido este privilegio de cobertura, por el que pueden permanecer cubiertos y sentarse ante su presencia, cuando Juan José de Austria se rugió en Barcelona en 1675, a causa del fracaso de la política centralizadora del Conde Duque de Olivares, la monarquía española intenta un neoforalismo para adaptarse a la realidad de un centro arruinado y una periferia que presenta claros síntomas de reactivación.

Efectivamente a pesar de las guerras con Francia que invade constantemente  Cataluña, a finales del siglo XVII comienza una importante aunque lenta recuperación económica en el Principado.


El dominio económico se desplaza lentamente del centro a las costas de la Península donde la postración en este terreno había sido menos profunda.

Esta reactivación económica provoca también transformaciones demográficas, y el centro pierde le hegemonía. El crecimiento afecta a todos los sectores de la economía; la industria textil, renovada por nuevas tecnologías, el comercio al por menor y al por mayor, que repercute en el aumento de tráfico en el puerto de Barcelona; la agricultura, con la extensión del viñedo etc.

Los catalanes comienzan también a participar en el comercio con América, del que hasta ahora habían quedado excluidos El nuevo planteamiento neoforalismo se manifiesta claramente en la composición de la Junta de Gobierno creada por Felipe IV durante la minoría de Carlos II.



Además de castellanos, en esta hay catalanes, valencianos y andaluces. Carlos II ofrece a los catalanes la posibilidad de intervenir en los asuntos de estado. El máximo ejemplo es la tentativa planteada por Juan José de Austria, desde Barcelona.

La actitud abierta de Carlos II lleva a Narcis Feliu de la Peña a afirmar que es el mejor rey que ha tenido nunca Cataluña.









 

 

 

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