Valladolid, 1558. Se inaugura en Valladolid un nuevo corral de comedias.
Espacios
destinados a la representación teatral, muy populares, en este siglo y la
primera mitad del XVII, los primeros corrales pertenecían a las cofradías religiosas
que los alquilaban a compañías de cómicos.
Se
trataba de patios rectangulares cerrados por las paredes de las casas
adyacentes, en los que el público se distribuía de modo que las mujeres tomaban
asiento en la parte delantera superior y los hombres permanecían de pie en el
patio, mientras los personajes de cierta importancia se situaban en los balcones
o ventanas de las casas vecinas.
Con el
tiempo se instalaron gradas de madera que, dispuestas en forma de anfiteatro,
facilitaron la visita de esos escenarios, en los que Lope de Vega y otros comediógrafos
del momento presentarían sus obras.
La celebridad de algunos corrales como el de la Pacheca, el corral de la Cruz o el Corral de Almagro llegaría a la posteridad .
EL RECOGIMIENTO DE LAS BEATAS
Trujillo, 1557. La población dentro del movimiento que se produce en los últimos años, alberga a doce beatas. Estas mujeres, que aparecen en la España del XVI al XVIII, sin interrupción se dedican al servicio a Dios, sin ser monjas, sin ingresar en ningún convento. Sometidas a unos votos particulares, y bajo la dirección de un sacerdote, llegan en ocasiones a vestir hábito de alguna orden religiosa, en compañía por su fundador o por su modo de vid.a. Aunque por lo general viven en solitarios, en ocasiones se reúnen en pequeñas comunidades o beaterios, como en Trujillo.
Su papel son en determinadas fenómenos religiosos heterodoxos, los hace presa frecuente de la Inquisición.
Las autoridades eclesiásticas encuentran sospechoso el liderazgo que llegan a ejercer, y que resulta fuera de lo común en otras órdenes sociales.
EL CENSO DE POBREZA.
España 1557. El país entero se halla inmerso en una terrible epidemia de peste que afecta principalmente y como siempre, a las clases más desfavorecidas de la sociedad.
Así entre la multitud de fallecidos se contabilizan mil novecientas doce cabezas de familia pobres de Trujillo (45% de la población), y ciento ochenta y dos de Cáceres (26% que vienen a ser escalofriantes, pero que se repiten sin cesar.
Esta miseria está propiciada por las estructuras sociales y económicas, que permiten la concentración de la riqueza en pocas manos, mientras el resto de la población queda a merced del hambre y la peste, o ha de someterse a la emigración a las Indias.
Tal masa de pobres, estimula a su vez la aparición de dos elementos que se convierten en arquetipo de los españoles: los pícaros y los bandoleros, son ejemplos de dos diferente modos de buscar la subsistencia, la cervantina Casa de Monipodio, es un claro ejemplo de ello.

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