CUENTO IV
OMAR BEN HAFFSUN-
Omar nació en el año 840 en Casarabonela según
unos historiadores, otros dicen fue en un pueblo llamado Parauta en la serranía
de Ronda, esto último parece que está algo más confirmado, con seguridad certera se sabe
que era muladí, es decir descendiente de cristiano, pero en aquella época era
de obligado cumplimiento abrazar el
Islamismo, de lo contrario te cortaban el pescuezo, su bisabuelo fue un conde visigodo de la alta nobleza, de modo que la islamización fue
abrazada por la fuerza de aquellos invasores islamistas, en consecuencia que el niño era mitad moro y mitad cristiano pero no olvidando
nunca sus ancestros visigodos y cristianos, su infancia discurrió en aquellas agrestes
sierras, presumiblemente se sabe que pudo vivir en Carratraca, Ardales, Parauta o Casarabonela.
Desde bien jovencito demostró el niño tener espíritu inquieto y beligerante, jugaba a las espadas y a las guerras formando bandas contra otros niños de Alóra, Cártama y
Antequera, casi siempre salían vencedores los de la banda del jovenzuelo Omar,
no obstante fue educado en el respeto
hacia la fe cristiana y algo de la musulmana para disimular un poco, cuentan
viejas crónicas y leyendas que era de un carácter indomable, no había quien
pudiera con él, llegó a gustarle hasta con verdadera pasión el juego del Alquerque de doce, al paciente padre le solía causar diarios disgustos por su comportamiento
excéntrico, extravagante y anormal.

A medida que
el muchacho iba creciendo le fueron gustando cada vez más las pendencias y las
aventuras, cabe la posibilidad de ser influenciada esta pasión por la diaria y
cotidiana lectura de aquellos antiguos
tebeos o cómic del Guerrero del Antifaz que su padre le traía cuando venía de
Málaga cargado con la compra del economato y suministro.
Pronto
aprendió a galopar a caballo gustaba de recorrer rincones intricados y
recónditos perdidos en aquella serranía, fue siempre el líder y jefe de todas
las bandas de la comarca, maestro en el manejo de la onda del arco y de la
flecha, de la espada y la lanza, tenía buenas dotes de mando, gran estratega a
la hora de organizar a los demás jóvenes en disposición de lucha, con el tiempo
se convirtió en líder indiscutible de la comarca del valle de Abdalají.

El padre al
no poder sacar provecho del muchacho un
día se le fue el “traque” y le abrió las puertas diciéndole el mundo es tuyo
muchacho, este no lo pensó dos veces y se embarcó a Berbería donde permaneció
algunos años, si bien nada se sabe como transcurrió su permanencia por aquellas tierras, dicen
algunos cronistas que fue aprendiz de sastre, allí llegó a enterarse que en su
pueblo había una sublevación contra el gobierno, no lo pensó mucho y
decididamente regresó presto a
su tierra natal.
Para
comenzar se reunió con sus antiguos compañeros formando varias bandas y se
dedicó al pillaje, asaltando caravanas y transeúntes, no estaba de acuerdo con
los mandatos del Sultán de Málaga, ni del Emirato cordobés, tuvo valor para salir al encuentro de contingentes
militares atacándoles y causándoles innumerables bajas, siempre actuaba por
sorpresa desapareciendo después como por encanto, pronto se convirtió en la pesadilla
del centro de operaciones del emirato de Córdoba y Málaga.

Ya de bastante mayor próximo a los cuarenta años de edad estableció de
forma oficial su cuartel general en un
intrincado lugar protegido por las altas montañas hoy se le conoce a este lugar con el
nombre de Bobastro; en el lugar donde anidaban las águilas edificaron en una roca excavada
una iglesia para el culto cristiano-mozárabe.

Al
gobernador de Málaga lo traía por la calle de la amargura, siglos después
emularían sus hazañas aquello hombres dedicados al pillaje conocidos con el apodo de Pasos Largos, Diego Corrientes, El Pernales, Miguelito Caparrota, Juan de Serrallonga,
Claudio El Molinero, Juan Caballero, El Lero, El
Tempranillo, Los Siete Niños de Ecija, Jaime El Barbudo y otros muchos que omito al
no ser de mi agrado la excesiva
prolijidad pero he reconocer que me encanta.
El emir
Muhammad I emprendió un ataque contra el
y sus gentes en el año 883 aproximadamente consiguiendo hacerlo prisionero,
lo llevó a Córdoba y fue encarcelado.

El Consejo
se reunió para deliberar cual sería su
castigo, después de muchas y diversas deliberaciones llegaron a la conclusión
que era un hombre de enorme valía, conocedor de todos los caminos serranos,
gran estratega para el combate y de la guerra de guerrillas, valiente y abnegado,
el Consejo tomó la decisión de incorporarlo
al ejército del Emirato con el mando de Valí de la comarca comprendida entre
Valchillón y Aljaima, por otro lado
desde Guadalcazar hasta Estepa, se estimó podría aportar mejores resultados mantenerlo vivo y a disposición del
emirato.
En sus primeros inicios todo fue transcurriendo con
normalidad, algún tiempo después tuvo

un atranque con un personaje de la milicia cordobesa y de la noche a la mañana se
produjo su deserción sin facilitar explicación alguna, pronto se tuvo
conocimiento que retornó a Bobastro donde
creó una especie de principado libre del yugo árabe, apoderándose de las
localidades malagueñas de Auta, Mijas, Comares y Archidona, tuvo la osadía de
mantener a raya a los Emires de
Córdoba, fue un verdadero adalid y símbolo de la insurrección contra el invasor conllevando el contagio a toda la
serranía limítrofe de Ronda de la que era dueño y señor, teniendo muy buenas
relaciones con los bereberes del Zagreb.
Ya estábamos
bajo el mandato del emir Al-Munhir quien le dirigió operaciones militares en su
contra, le cercó en Bobastro y durante el asedio el emir enferma y muere en el año 891, le sucedió en el emirato su hermano Abd Allah, quien mandó sofocar algunas revueltas producidas en su territorio, mientras tanto Omar ante el acoso del emir acuerda un pacto de sumisión a cambio de respetar sus dominios en Istiba, Astigi y Urso a lo que el emir accedió a fin de lograr la paz.
Tras el pacto le nombró gobernador de Málaga, aceptó el
cargo pero ante la debilidad de Córdoba y la situación de anarquía generalizada
en al-Andalus, Omar optó nuevamente por rechazar la obediencia y amplió los
territorios bajo su dominio.

El 16 de
mayo del 891 en una escaramuza guerrillera resultó derrotado en Poley hoy conocida como Aguilar
de
la Frontera,
también se la llamó por ese tiempo Bulay, con los romanos sería Ipagro y con los visigodos Ipagrun, perdiendo
varios de los territorios, no obstante una vez más el bravo Omar volvió a
salvar la vida refugiándose primeramente en Antequera y después en su castillo de Bobastro.
Más tarde
pudo recuperar buena parte de sus territorios perdidos pero su declive se hizo cada vez
más evidente, en el año 899 se le conocía como el anciano andaluz y decidió convertirse al cristianismo,
haciéndose bautizar con el nombre de Samuel contaba con 59 años de edad, por
aquellos tiempos la ancianidad llegaba bastante
antes que en el siglo XXI.
El abandono de la religión musulmana no agradó a sus más fieles compañeros y seguidores, restándole de inmediato su adhesión, eran musulmanes y no querían servir a un jefe renegado de la fe de Alá.
Los últimos años de su vida coincidieron con el acceso al poder de Abd al-Rahman III el gran Califa, este sometió a un asedio implacable a Bobastro cuando Omar ya había fallecido pero mandó desenterrar el cadáver, Bobastro se encuentra a la distancia de media legua de la estación ferroviaria del Chorro, allí estaba su tumba el odio hacia esta persona hizo que sacaran de la tierra sus restos para comprobar que estaba muerto y allí mismo les dieron martirio como si estuviese vivo, fueron cosas de los tiempos y de los odios. (APROVECHA EL DÍA NO CONFÍES EN EL MAÑANA)
