viernes, 22 de octubre de 2021

JUEVES DÍA 21 DE OCTUBRE DE 2021 VISITA EXPOSICIÓN CONMEMORATIVA DEL 450 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE LEPANTO EN EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI

 

LA BATALLA DE LEPANTO

 


El pasado día 15 de octubre de 2021  el periódico Diario Córdoba informaba respecto a la exposición  existente en el Oratorio de San Felipe Neri de esta ciudad de Córdoba,  conmemorando el 450 aniversario de  la Batalla de Lepanto.

 


Ayer día 20 tuve la ocasión de  poder   visitar aquel lugar  y de verdad que me causó emoción y entusiasmo al contemplar aquellos  cuadros y banderas y otros objetos de aquella exposición sobre todo en  el fondo de su historia




La exposición que la Brigada Guzmán el Bueno  ha instalado en ese oratorio, merece la visita, así como toda  la admiración  y respeto de  cuantas personas lo  visitan

En síntesis estaba viendo con mis propios  ojos aquellos bonitos cuadros de un muy antiguo conflicto bélico naval entre cristianos y turcos otomanos,  pinturas de los Tercios de la Infantería española, y en su contexto militar espadas y  mosquetes, arcabuces y lanzas, reproducciones de antiguo armamento, vestuario diverso  de otras  épocas, antigua numismática  monetaria,  banderas, guiones, estandartes y pendones  y su estudio a través de la vexilología.  



Viendo todo aquello que allí hay expuesto algunas cosas me hicieron refrescar la memoria con aquellos nombres tan importantes que en la juventud aprendimos memorialmente y  que brillaron en  historia de España  como   D. Juan de Austria,  hijo del emperador Carlos I y hermano del rey Felipe II.



Los ilustres que hicieron historia como    Álvaro Bazán (Primer Marqués de 

Santa Cruz),  Alejandro Farnesio, (Duque de Parma), Luis de Requesens, (militar marino y gobernador del Estado de Milán y de los Países Bajos), Marco Antonio Colonna, (Almirante General  y virrey de Sicilia),   Juan Andrea Doria, (Almirante y hombre de Estado genovés)  y como no el Papa Pio V.



También  en alusión a la  galera llamada Marquesa donde luchaba Miguel de Cervantes, resultando con muchas heridas en el cuerpo habiendo quedado inútil para siempre el brazo izquierdo de un arcabuzazo y con el apelativo del Manco de Lepanto se quedó para siempre, del que presumía con mucho  orgullo 



En el siglo XVI  el Imperio otomano alcanzó su máximo auge abarcando su dominio además de la actual Turquía, el Oriente Próximo, Arabia, parte del norte de  África y los Balcanes, la expansión otomana suponía una seria amanezca tanto para las costas españolas como a las italianas  que con tanta frecuencia fueron sistemáticamente   atacadas por los turcos.





Ante esta situación de peligro con el turco  intervino el Papa Pio V,  al objeto  de crear una alianza formada por la Monarquía Hispánica, los Estados Pontificios, Venecia, La Orden de Malta, la República de Génova y el Dux  de Saboya,  alianza que sería   llamada la “Sacra Liga”.

Ante muchas dificultades    por fin un   25 de mayo de 1571 se llegan a firmar las capitulaciones  para constituir la Liga Santa, cuando ya la isla de Chipre acabó cayendo en poder turco otomano.



El acuerdo al que se llegó, comprometía al rey de España Felipe II a contribuir en aquella guerra con la mitad de soldados y con el  dinero del Papa Pío V.


 

La flota estaba compuesta por 134 barcos venecianos ( 2 naves y 20  fragatas), 164 barcos españoles, (90 galeras, 24 naves y 50 fragatas y bergantines, 18 barcos del papado, (12 galeras y 6 fragatas y 9 galeras de Malta.

La gran armada cristiana se concentró en Messina, al Sur de Italia, al mando de don Juan de Austria, hijo natural del emperador Carlos V y hermanastro de Felipe II.

Los soldados españoles sumaban 20.000, los del Papa 2000, los venecianos 8000, y  caballeros de la Orden de Malta ignorando el número de ellos.




La flota era dirigida por don Juan de Austria, Marco Antonio Colonna, el Condestable de Nápoles y vasallo de España,  el almirante  del Papa y Sebastián Veníero el de las naves venecianas.



El día 29 de agosto el obispo llamado Odescalco llegó a Mesina, dio la bendición apostólica en nombre del Papa y concedió indulgencias de cruzada y jubileo extraordinario a toda la armada.



El día 15 de septiembre don Juan de Austria, ordenó la salida y el 26 fondeó en Corfú, (una isla frente a la costa noroeste de Grecia en el mar Jónico), mientras una flotilla dirigida por Gil de Andrade exploraba la zona.



Al alba del día 7 de octubre las flotas cristiana y turca se encontraron en el golfo de Lepanto y comenzó la más memorable y alta ocasión  que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, en palabras de  don Miguel de Cervantes Saavedra.

                                                  


              Así la describe y con estas palabras el Marqués de Lozoya:

                  Se peleó con ardor por ambas partes y por dos veces



Fueron rechazados los españoles del puente de la galera real turca; pero en una tercera embestida, aniquilaron a los genízaros que la defendían y herido el almirante de un arcabuzazo, un remero cristiano le cortó la cabeza.



Al izarse un pabellón cristiano en la galera turca, arreciaron el ataque las naves cristianas contra las capitanas turcas que no se rendían, pero al fin la flota central turca fue aniquilada.



En la galera Marquesa iba un muchacho de 24 años que con valentía siguió luchando después de ser herido en el pecho y en el brazo izquierdo, que le quedaría inútil, era Miguel de Cervantes.

Cuenta la tradición que mientras la batalla  acontecía, el Papa Pío V rezaba el rosario en Roma. Tras salir de su capilla, manifestó que durante el rezo había sido divinamente inspirado y anunció que la Santísima Virgen María ha concedido la victoria  a las huestes cristianas frente a la barbarie mahometana.



La victoria cristiana fue total, se perdieron 12 galeras cristianas y 7.600 hombres, de los que 2.000 eran españoles, 880 de la escuadra del Papa y el resto venecianos.



Se contaron 190 galeras turcas apresadas, de las que solo 130 estaban útiles, quemándose las otras 60, se hicieron 5.000 prisioneros, fueron liberados 12.000 cautivos cristianos, se estimaron entre 20.000 y 30.000 los muertos del enemigo.

Una vez finalizada la contienda los beligerantes ganadores sobre todo españoles exhortaban: En latín   No virtus, non arma, no duces, sed María Rosarii, victores nos fecit.



Ni el valor de las armas, ni de los caudillos, sino Nuestra Señora del Rosario, nos convirtió en ganadores.

Desde este momento la devoción al rezo del rosario atraería a muchos cristianos.



El Papa San Pio V, tras haber sido confirmada la victoria, emocionado citó a la Biblia, refiriéndose a Juan de Austria: fuit homo misens a “Deo qui nomen erat Joanes”- Hubo un hombre enviado de Dios, cuyo nombre era Juan.

El rey Felipe II conoció la noticia de la victoria cuando rezaba el Magníficat de Vísperas, y finalizadas estas  se entonó el tedeum en acción de gracias a Dios.



REFERENCIA.-Batalla de Lepanto, combate naval ocurrido el día 7 de octubre de 1571.

Lugar.- Lepanto, en la  boca del golfo de Corinto- Patras  en el mar Jónico (Grecia).



Consecuencias.-Reforzó la hegemonía cristiana en el Mediterráneo sobre el Imperio Turco  Otomano y sus corsarios aliados.

El historiador Hugh Bicheno, respecto a esta batalla  cuenta en su libro  publicado en el año 2005 que Lepanto fue investido de un aura milagrosa y se convirtió en un perdurable y poderoso referente cultural, en parte porque representaba muchos temas de carácter universal, pero también porque continua siendo  una fuente de gran orgullo para los descendientes de los que salieron victoriosos, para quienes los siglos posteriores no han proporcionado muchos otros momentos de equívoca grandeza dignos de celebrar.



Se podría considerar el punto culminante de lo que fue, sin ningún género de dudas, el siglo español, así como últimas apariciones, representando un papel principal en el escenario geopolítico, de los estados Pontificios y de algunos mini estados italianos.


Añade que la victoria de Lepanto fue la llave mágica que abrió de par en par las puertas a los historiadores: el ascua encendida que comunicó su fuego a las lenguas de los predicadores; la piedra de toque con la cual los críticos contrastaron acontecimientos similares; luz superior reveladora de enigmas para los filósofos, y finalmente la lira de cuyas cuerdas todos los poetas arrancaron los acentos más variados y conmovedores, parecía que todas las lenguas, en impaciente expectativa , aguardaban la primera  noticia de éxito para desatarse jubilosa en himnos de acción de gracias al supremo Señor de los ejércitos, al héroe don Juan de Austria y su corte de generales y  a todos los integrantes de las valerosas fuerzas de la liga santa

                                     

             

                                    




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

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