La llamada
Revuelta de la Sal produjo un motín de subsistencias en el país Vasco (Vizcaya), entre 1631 y 1634, a raíz de un conflicto relacionado
con el precio de la sal y la propiedad de la misma.
La Real
Orden del 3 de mayo de 1631 daba a conocer la elevación del precio de la sal en
un 44%, al tiempo que se ordenaba la requisa de toda
la sal almacenada y sólo podría ser vendida por la Real Hacienda.
Esta
medida que contravenía los privilegios forales del señorío y su exención fiscal,
se debió a la necesidad de la Corona de los Austrias para poder mantener el
costoso ejército durante las guerras contra los países del norte de Europa..
Ante esta
medida que se unía a otras aprobadas con anterioridad como la aplicación de
tasas al comercio de la lana o los paños. Los campesinos y los burgueses
reaccionaron contra los representantes de la autoridad real, llegando incluso a
asesinar al procurador de la Audiencia del Corregidor en octubre de 1632.
La
revuelta llegó también a impedir la Reunión de las Juntas Generales de Vizcaya
de 1633, reclamando que se revocasen todos los impuestos abusivos a juicio de
los marineros y campesinos, y se volviesen a la exención fiscal recogida en los
Fueros,
En este
punto la cuestión del embargo y el precio de la sal había quedado ya prácticamente
resuelta y hasta olvidada.
La rebelión que duró con intermitencias más de tres años fue definitivamente sofocada en primavera de 1634, cuando los principales cabecillas fueron detenidos y ejecutados, con el fin de aplacar los ánimos.
Sin embargo el rey optó
por perdonar al resto de los rebeldes y suspender la orden la orden original
referente al precio de la sal.
Durante
los alborotos se produjo la muerte de Domingo de Castañeda, perteneciendo
a la Audiencia del Corregidor.
Este
acontecimiento está recordado en una placa adosada a una fachada de la iglesia de
San Antón de Bilbao.
Bibliografía. Historia del País Vasco, desde los orígenes a nuestros días, San Sebastián.
Sebastián.

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