jueves, 12 de febrero de 2026

HERNANDO DE SOTO EN EL MISISIPI

 

                 


Misisipi, 21 de mayo de 1542.-No había aún cumplido cuarenta y ocho años, pero el agotamiento físico y las fiebres  puede más que el temple y                           la voluntad  de conquista de Hernando de Soto, que muere extenuado cuando su expedición llegaba a la confluencia de los ríos Wichita y Misisipi, el lecho del gran río sería su tumba.

Nacido en Jerez de los Caballeros, Extremadura como tantos conquistadores, buscó fortuna en las Indias cuando solo tiene diecinueve años como Cortés.

Participa en el descubrimiento, conquista y colonización de Nicaragua; es solicitado por Pizarro y se enrola en la expedición al Perú, lo que le proporciona una parte sustancial del botín del rescate de Atahualpa.

Más riquezas obtiene luego en el saqueo del Cuzco, marcha después a España, donde se casa con Isabel de Bobadilla, hija de Pedrarias Dávila, su protector que había condenado y ajusticiado a otro yerno suyo: Núñez de Balboa, el descubridor del Pacífico,

En su estancia en España, corta pero suficiente para desposarse, Soto logra también la capitulación para la conquista de Florida, tierra que considera plena de riquezas minerales, pero si la fortuna le ha sido propicia en el sur de América, no le sucederá igual en el norte.


Con 10 barcos y 600 hombres parte hacía América en abril de 1538, ostentando el título de Adelantado de la Florida y Gobernador de Cuba, cargos que poco más o menos han sido con préstamos al Emperador, siempre necesitado de dinero. Y a de Soto, no le falta, como resultado de sus correrías americanas.

No prevé las calamidades que le aguardan en la América septentrional a lo largo de los años, desde 1539 a 1542 en que las fiebres y el agotamiento físico  acaban con su vida, depositando el cadáver en las aguas del rio Misisipi, ahora los expedicionarios bajo  el mando de Luis de Moscoso, dan por terminada  la expedición y regresan a  México en septiembre de 1543.



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