domingo, 15 de febrero de 2026

SOLIMÁN EL MAGNIFICO ANTE VIENA

 

                         

 



Austria-Julio-Agosto 1543.- Solimán el Magnífico avanza por Hungría y Austria hasta llegar a las puertas de Viena. Después de obtener una sonora victoria en Rodas (1527).

Solamente concentra el peso de sus acciones en el Valle del Danubio. Tras infringir a los húngaros la tremenda derrota de Mohaez (29-8-1526), los turcos avanzan libremente por Hungría

Tres años más tarde, sitian Viena, pero como les ocurre también en la segunda intentona de 1532 no logran apoderarse de la capital de Austria.

Sin embargo dejan consolidada su hegemonía en la cuenca danubiana sobre todo después de que el húngaro Jan Zapolya acepte la protección de Solimán para oponerse a las pretensiones de Fernando de Austria, hermano del emperador Carlos I de España y V de Alemania, a la corona de Hungría.



A la muerte de Zapolya (1540), Solimán vuelve para comenzar una nueva serie de campañas en Hungría y en agosto se apodera de Buda y Pest.

El establecimiento de los turcos en Buda atemoriza a los vieneses y se envían embajadores para intentar llegar a un acuerdo.

Al fracasar las negociaciones, Fernando declara de nuevo la guerra al turco.

En 1542 la dieta de Spira le concede por votación un contingente doble y algunos nobles húngaros se unen al ejército

En agosto de ese año, sus tropas sitia Pest, pero debe retirarse sin lograr el éxito. Este ataque es contestado en 1543 por Solimán que se apodera de Stuhl Weissenburg y otras fortalezas, extendiendo considerablemente sus territorios.

Mientras Fernando permanece en Presburgo con 40.000 hombres pero cuando Solimán se retira, las tropas imperiales se niegan a perseguirlo.

Al año siguiente la guerra continua, con victorias de los turcos casi invariablemente.


En 1566 Solimán tenía 72 años, 46 de ellos los había pasado gobernando el imperio, sufría severos ataques de gota que le impedían moverse y montar a caballo.

Maximiliano II de Habsburgo había sucedido a su padre Fernando I en el trono del Sacro Imperio Romano Germánico, dando nueva vida a las pretensiones de los Habsburgo acerca de los países del Danubio, lo que abrió la cuestión de Transilvania que había quedado aparcada algunos años tras las victorias otomanas de Solimán el Magnífico.


 

 

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