Año 1543.-Se
publican cédulas reales ordenando que la navegación a América se efectúe en dos
flotas anuales que tienen que ir debidamente armadas y equipadas.
Es el
primer paso para la creación del sistema o régimen de flotas en el comercio de
Indias,
La organización del tráfico comercial con las
Indias no debe obedecer a un plan preconcebido sino que es el resultado de una
serie de tanteos sucesivos.
La
continua expansión de la conquista y el consiguiente aumento de la población española
en América exigen el abastecimiento regular por medio de barcos
mercantes. Por otra parte, estas naves necesitan la protección de otros buques
para afrontar los procelosos peligros de la mar, piratas, corsarios, accidentes
y tempestades.
A pesar
de esto, la navegación por el Atlántico se efectúa hasta 1521 en buques aislados
y sin ningún tipo de protección.
A partir
de este año y a propias instancias de los mercaderes que constantemente
solicitan a la Corona que proteja la ruta del Atlántico, se toman medidas
ocasionales a costa de la avería a fondo con el que contribuyen los
comerciantes para su mejor defensa.
En 1526
se prohíbe que las naves mercantes españolas naveguen en solitario, tanto en el
viaje de ida como en el de vuelta. Estos buques deben navegar en conserva de
flotas armadas y pertrechadas de acuerdo con las normas dictadas por la Casa de
la Contratación de Sevilla.
Nueve
años más tarde, encarga, por primera vez a un armada real, dirigida por el
capitán general Blasco Núñez Vela, la custodia de los cargamentos de oro y
plata procedente de las Indias. Otra armada, esta vez al mando del capitán
general Martin Alonso de los Ríos, es despachada en 1542.
Accediendo
a las peticiones formuladas reiteradamente por los comerciantes establecidos en
Sevilla, al año siguiente se expiden cedulas reales que obligan de modo general
a los buques mercantes a viajar a las Indias en dos flotas anuales que deben ir
armadas.
Pero la organización definitiva que regula el tráfico entre España y las Indias durante el reinado de la dinastía de los Austrias no se elabora hasta 1564-1566.
En estos
años se establece que deben partir de Sevilla cada año dos flotas, una con un
destino a Nueva España y otra a Tierra Firme. La primera zarpa en primavera y
se dirige a las Antillas, mientras que la segunda parte en agosto con rumbo al istmo
de Panamá, Cartagena, Santa Marta y otros puertos de América del Sur.
Ambas
escuadras pasan el invierno en las Indias
y se reúnen en marzo en La Habana, desde donde emprenden el regreso a Sevilla.
Estas fechas no se cumplen siempre, y con frecuencia los viajes pasan de anuales
a bianuales.
En el
siglo XVII al acentuarse la decadencia española, las comunicaciones, entre
España y América se hacen cada vez más irregulares. El número de naves que
integran las flotas es muy variable, según la marcha de los negocios, tamaño de
los barcos y estado de la mar.

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