Zaragoza,
20 de enero de 1591.- El conde de Aranda y el duque Villahermosa son enviados a
cárceles castellanas, para ser procesados.
Cuando el
secretario de estado, Antonio Pérez, huye de Madrid a Calatayud y se pone bajo
la custodia del Justicia Mayor de Aragón Juan de Lanuza, el rey Felipe II de
España reclama la entrega del fugado.
Al negarse
el Justicia Mayor, el rey hace que se
active el proceso, y a través de su fiscal en Aragón presenta los cargos de lesa
majestad. Enterado Pérez escribe su memorial del hecho de su causa (16-7-1.590),
exponiendo su versión de los hechos.
Al darse
cuenta de que este camino le perjudica, Felipe II retira los cargos contra él y
lo denuncia a la Inquisición. Encerrado en la cárcel del Santo Oficio (13-5-1.591).
Desde la prisión Pérez escribe proclamas y alegatos, que exaltan los ánimos
fueristas de los aragoneses.
Estos ven
que Felipe II pretende saltarse sus fueros y devolver a Pérez a la justicia
castellana. Manejado por los amigos de Pérez (Diego de Heredia, Martín y Juan
de Lanuza, Pedro de Bolea, Francisco de Ayerbe), el pueblo logra que el
secretario de estado sea trasladado de nuevo (24-5-1.591) a la cárcel de
manifestados, constituyendo su traslado una apoteosis.
La Inquisición
vuelve a reclamar a Pérez fijando la entrega del preso para el 24 de septiembre
de 1.591. Para ese día se forma un tumulto. Pérez se refugia en casa de Heredia
y después en la de Lanuza, y huye el 23-11-1.591) a Francia donde morirá 20 años
más tarde.
Enfurecido
Felipe II envía su ejército, que entra en Zaragoza el 12 de diciembre de 1.591,
después de invadir Aragón sin encontrar apenas resistencia armada.
Pronto se
deja ver la debilidad del movimiento fuerista, la mayoría de los magnates
apoyan a la Corona y lo mismo hace gran parte de las ciudades.
La alta
aristocracia en principio simpatiza con los “perecistas” (de Pérez), algunos
por una auténtica fe en las libertades aragonesas y otras porque sus cargos
dependen de la existencia de los fueros.
Después
se separan de ellos Juan de Lanuza, Heredia y el duque de Vallehermosa, son en
realidad los más comprometidos y se retiran a Épila, desde donde anuncian que
se disponen a resistir en la montaña.
El 19 de diciembre
son detenidos todos y, al día siguiente, Lanuza es degollado en Zaragoza y
Aranda y Villahermosa son enviados a cárceles castellanas, donde mueren en extrañas
circunstancias en agosto de 1.592.
Heredia, Bolea
y Martín, huyen a Francia, pero son capturados y ejecutados cuando vuelven con
un pequeño ejército a Aragón.
La misma
suerte corren todos los amigos de Pérez cuyo proceso sigue en su ausencia la
Inquisición. En contraste con esta dura represión, los cambios políticos son
moderados, ya que los fueros son conservados, aunque rectificados (Cortes de
Tarazona 1.592).

No hay comentarios:
Publicar un comentario