lunes, 30 de marzo de 2026

LAS ALTERACIONES DE ARAGÓN

                   

Zaragoza, 20 de enero de 1591.- El conde de Aranda y el duque Villahermosa son enviados a cárceles castellanas, para ser procesados.

Cuando el secretario de estado, Antonio Pérez, huye de Madrid a Calatayud y se pone bajo la custodia del Justicia Mayor de Aragón Juan de Lanuza, el rey Felipe II de España reclama la entrega del fugado.

Al negarse el  Justicia Mayor, el rey hace que se active el proceso, y a través de su  fiscal en Aragón presenta los cargos de lesa majestad. Enterado Pérez escribe su memorial del hecho de su causa (16-7-1.590), exponiendo su versión de los hechos.

Al darse cuenta de que este camino le perjudica, Felipe II retira los cargos contra él y lo denuncia a la Inquisición. Encerrado en la cárcel del Santo Oficio (13-5-1.591). Desde la prisión Pérez escribe proclamas y alegatos, que exaltan los ánimos fueristas de los aragoneses.




Estos ven que Felipe II pretende saltarse sus fueros y devolver a Pérez a la justicia castellana. Manejado por los amigos de Pérez (Diego de Heredia, Martín y Juan de Lanuza, Pedro de Bolea, Francisco de Ayerbe), el pueblo logra que el secretario de estado sea trasladado de nuevo (24-5-1.591) a la cárcel de manifestados, constituyendo su traslado una apoteosis.

La Inquisición vuelve a reclamar a Pérez fijando la entrega del preso para el 24 de septiembre de 1.591. Para ese día se forma un tumulto. Pérez se refugia en casa de Heredia y después en la de Lanuza, y huye el 23-11-1.591) a Francia donde morirá 20 años más tarde.

Enfurecido Felipe II envía su ejército, que entra en Zaragoza el 12 de diciembre de 1.591, después de invadir Aragón sin encontrar apenas resistencia armada.

Pronto se deja ver la debilidad del movimiento fuerista, la mayoría de los magnates apoyan a la Corona y lo mismo hace gran parte de las ciudades.


La alta aristocracia en principio simpatiza con los “perecistas” (de Pérez), algunos por una auténtica fe en las libertades aragonesas y otras porque sus cargos dependen de la existencia de los fueros.

Después se separan de ellos Juan de Lanuza, Heredia y el duque de Vallehermosa, son en realidad los más comprometidos y se retiran a Épila, desde donde anuncian que se disponen a resistir en la montaña.

El 19 de diciembre son detenidos todos y, al día siguiente, Lanuza es degollado en Zaragoza y Aranda y Villahermosa son enviados a cárceles castellanas, donde mueren en extrañas circunstancias en agosto de 1.592.

Heredia, Bolea y Martín, huyen a Francia, pero son capturados y ejecutados cuando vuelven con un pequeño ejército a Aragón.

La misma suerte corren todos los amigos de Pérez cuyo proceso sigue en su ausencia la Inquisición. En contraste con esta dura represión, los cambios políticos son moderados, ya que los fueros son conservados, aunque rectificados (Cortes de Tarazona 1.592).


 

 


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