Londres,
1 de enero de 1593, Antonio Pérez, secretario de Felipe II, inicia su estancia en Inglaterra que perdura
hasta agosto de 1.595 y durante la que publica “Relaciones”, donde explica,
según él. El porqué de su persecución por la corona española.
Este
libro junto a la apología del príncipe de Orange, se constituye en una
importante arma propagandística contra Felipe II, sembrando el inicio de la
llamada leyenda negra española.
A esta leyenda
contribuyen también en gran medida las acusaciones del padre Bartolomé de las Casas
sobre el sistema de colonización de América.
El 18 de noviembre
de 1591, Antonio Pérez escribe a la reina Isabel, haciendo hincapié en que no
debe haber en la tierra rincón, ni escondrijo a donde no haya llegado el sonido
de mis persecuciones y aventuras, según el estruendo de ellas, de creer es que
mejor habría llegado a lugares tan altos como V.A. la noticia de ellos.
En los libros
citados se hace un retrato nefando de la corte española en especial del rey
Felipe II, que no puede enfrentarse a estas difamaciones. Sólo moderadamente se
enfoca su figura de forma diferente.
Para el príncipe
de Orange, el rey Prudente no es más que un rey incestuoso y asesino, desposado con su sobrina gracias a una
dispensa papal con tal de buscar un heredero a la corona.
Hablando
del príncipe Carlos se expresa en los siguientes términos: <<Quizá le remordía
la conciencia de dejar por heredero al que había nacido de matrimonio ilegitimo,
teniendo en cuenta que al mismo tiempo fingía casarse con la infanta de
Portugal, madre de don Carlos que estaba casado con doña Isabel de Osorio, de la
cual había tenido dos o tres hijos, de los cuales el primero se llama don Pedro, y el segundo don Bernardino, matrimonio
del cual podría dar buen testimonio Rui Gómez, príncipe de Éboli, si viviera
porque fue su mediador.

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