domingo, 22 de marzo de 2026

FELIPE II Y LOS CATÓLICOS FRANCESES.

 

FELIPE II Y LOS CATÓLICOS FRANCESES

Joinville, 31 de diciembre de 1584, El embajador español en Francia firma con el conde de Guisa el tratado de Joinville. La muerte de Francisco de Valois (1584), duque de Anjou y hermano del heredero del rey Enrique III de Francia, abre una profunda crisis en su castigado país.

Enrique III no puede tener descendencia y ahora el heredero de la corona Enrique de Navarra hugonote y relapso. El partido católico se opone decididamente a su designación, resucitando la liga católica y por tanto el poder de los Guisa.

Enrique III de Guisa firma con Felipe II el tratado de Joinville en el que España se compromete a apoyar financieramente la lucha frente al protestantismo en Francia y Flandes.

Cardenal Carlos de Borbón.

Se acuerda también designar sucesor al trono al cardenal Carlos de Borbón, tío del rey, que entregaría a Felipe II el Cimbréis y Navarra. Por su parte, Enrique de Navarra renueva su alianza con Isabel I de Inglaterra, que le promete generosos subsidios.

En julio de 1585, la liga logra que Enrique III promulgue el edicto de Nemours, anulando todos los derechos concedidos a los protestantes. Estalla entonces un episodio más de largas guerras de religión francesa, la guerra de los Tres Enriques. El hecho más significativo de esta es la popularidad alcanzada por el de Guisa en París.

Cuando la Armada Invencible zarpa hacía Inglaterra, hay cuatro naves en Francia: uno nominal, Enrique III; dos pretendientes Carlos de Borbón y Enrique de Navarra y el rey de París. Enrique de Guisa obligado por la Liga a convocar Estados Generales, en los que se habla de deponer al rey Enrique III hace asesinar al de Guisa y al cardenal de Lorena (23 y 24 12 1588). El fracaso de la Invencible impone la reconciliación del monarca con el de Navarra (Tours abril de 1589) y juntos  comienzan la reconquista del país, pero Enrique III muere asesinado (1-8-  1,589) por Jacques Clement.

La guerra entre el de Navarra y la Liga dirigida por Carlos de Guisa, se reanuda. Es evidente que la mayoría católica francesa no quiere un rey hugonote, pero es también cierto que el triunfo de la Liga supondría la sumisión de Francia a España. Este es el proyecto de Felipe II que culmina en la propuesta de sentar en el trono a su hija Isabel Clara Eugenia, sobrina de Enrique III.

Esta situación hace que se imponga el criterio de la moderada independencia de Francia con un monarca católico y una política de moderación religiosa. La segunda y definitiva abjuración del calvinismo de Enrique de Navarra (2-5-1593) acaba con las pretensiones de Felipe II,



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