España 1583.-
El monje Bernardino de Escalante, anteriormente dedicado al oficio de las armas,
publica el libro Diálogos del arte
militar. En él se exponen de manera sencilla las transformaciones que ha
sufrido él ejército, al tiempo que se
dan indicaciones para formar una mejor milicia.
El
ejército español que actúa fuera de las fronteras peninsulares está integrado
por personal profesional y permanente. El reclutamiento de los soldados se hace
por lo general, por capitanes nombrados por el rey, que llevan cédulas de
reclutamiento para las autoridades de los lugares donde van a procurarlo.
La artillería
que se encuentra en general en manos alemanas, va ganando importancia gracias a
su perfeccionamiento progresivo.
La
caballería de porte medieval se encuentra en retroceso, ante el progresivo
desarrollo de las armas de fuego. En cambio la caballería ligera alcanza un
gran desarrollo. Los jinetes van armados de lanza corta, espada y daga. Además,
los arcabuceros a caballo acaban supliendo a los escopeteros, e incluso la caballería
pesada cambia la lanza por los pistoletes, especie de arcabuces cortos.
Sin
embargo en estos momentos la supremacía corresponde a la infantería, al
combinar sabiamente las armas clásicas, como la pica, con las modernas armas de
fuego.
La infantería
estaba compuesta en un principio, por coronelías, hasta que en 1534 se impone como
unidad los llamados tercios.
Estas
unidades se dividen en compañías, de 200 a 300 hombres, mandados por capitanes,
En un
principio son doce compañías, pero más adelante aumenta trece y luego a quince.
Los Tercios constan de tres secciones; una de piqueros, una de mosqueteros y
una de arcabuceros.

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