Sevilla 1505,
el gobierno municipal crea un granero público con el fin de paliar las cada vez
más frecuentes y duras crisis de subsistencia.
El
ejemplo del ayuntamiento sevillano es imitado por otros municipios, aunque este
sistema ya se utilizaba desde hacía tiempo en las tierras del interior de
Castilla.
El pan y
los cereales en general constituyen el principal medio de subsistencia de la mayoría
de la población.
Esto
significa que las épocas de malas cosechas suponen grandes hambrunas y otras
calamidades y epidemias.
Incluso
en años de abundancia la escasa productividad de las tierras produce graves
desequilibrios, ya que la superficie cultivada no basta para alimentar a la
totalidad de la población.
Ante esto,
los propios municipios se encargan de establecer graneros públicos para guardar
cereales con el fin de paliar el hambre en años de penuria, al tiempo que se
lucha contra los abusivos precios impuestos por los acaparadores.
Las
ciudades marítimas tienen ventaja a las del interior ya que pueden importar
cereales más fácilmente. Las ciudades del interior, a causa de sus problemas de
comunicación, ven como los cereales se encarecen de forma alarmante cuando ven
en la necesidad de importar los. Sin embargo, las crisis de subsistencia crean
unos lazos comerciales entre las diferentes regiones de la Península.
En
numerosas ocasiones cuando estas crisis no son generales, unas comarcas envían
sus excedentes a las demás. Los graneros municipales cuestan sus buenos dineros
a los ayuntamientos al ser llenados para prever los años difíciles.
Sin
embargo resultan mucho más baratos a estos que tener que paliar la escasez de
cereales con obras públicas destinada a mejorar las condiciones de cultivo.
Estas
iniciativas acaban siendo recogidas por el estado que establecerá
reglamentaciones en el futuro.

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