Nápoles,
28 de marzo de 1503.
La
batalla de Ceriñola decide la suerte del reino de Nápoles y no solo eso sino
que constituye un cambio decisivo en las tácticas militares. Los piqueros
suizos del duque de Nemours que en el combate, se demuestran ineficaces y poco
versátiles al cambiar de improviso las condiciones en que se desarrolla la
batalla.
La
antigua táctica de un choque brutal al arma blanca cede ahora paso a una infantería
que se dedica a utilizar el fuego de los
arcabuces. Gonzalo de Córdoba he detenido al enemigo gracias a una trinchera,
pero se ha lanzado a continuación al contraataque.
Además los nobles españoles no tienen reparos en
bajar del caballo para ayudar a infantería, lo cual tiene el efecto de elevar
la moral de las tropas y aumenta la versatilidad del nuevo arte militar.
Los
habitantes de Nápoles se sienten impulsados a abandonar a los franceses y a aceptar
de una forma del todo incondicional la soberanía de Fernando el Católico.
Gonzalo
Fernández de Córdoba no pudo completar la maniobra por haberse producido una
sedición de las tropas que reclamaban su soldada. Pero el 15 de mayo de 1503 el
general español hacía su entrada en Nápoles tras tomar los castillos Nuevo y
del Uovo.
Ya solo
le faltaba apoderarse de Gaeta para completar la conquista. Un nuevo ejército
francés pasó a Italia. Gonzalo de Córdoba entonces tras el Garellano y procedió
a su defensa por medio de un sistema elástico, que desconcertó y desanimó a los
franceses. Que tampoco estaban acostumbrados a estas acciones.
Después de tres meses en esta guerra de desgaste. El español al ataque y obtuvo una de sus más sonadas victorias. La Plaza de Gaeta tuvo que rendirse a los pocos días. Nápoles juró a Fernando como nuevo rey.


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