Medina
del Campo 12 de octubre de 1504
La reina
Isabel de Castilla dicta su testamento por el codicilo escrito el 23 de noviembre
en su castillo de Medina del Campo. La salud de Isabel está debilitada por las
desgracias familiares que han ocurrido desde 1497; las muertes del príncipe de
Asturias Juan y del hijo de este antes de nacer, el fallecimiento de su primogénito;
Isabel y su nieto Miguel de un modo totalmente inesperado.
Estas
muertes hacen que a partir de 1500 la sucesión del trono castellano recaiga en
la infanta Juana, casa con Felipe el Hermoso de Habsburgo y en última instancia
en su primogénito Carlos.
La unión
de España y las poblaciones de los Habsburgo es lo último que los Reyes
Católicos, pero ahora no hay manera de evitarlo. Tras la muerte del príncipe Miguel
(1500).
Isabel es amargamente consciente de que el gobierno
de su amada Castilla pasará a manos de una hija con las facultades mentales
perturbadas y de un yerno incapaz, que no sabe nada de España y sus costumbres
y que no demuestra ningún interés en aprender nada de ambas.
En julio de
1504 los reyes sufren una grave dolencia. Fernando logra recuperarse, pero no
la reina y a finales de septiembre se hace evidente que su muerte está próxima.
El 12 de
octubre, Isabel a quien no rodean hijos ni nietos firma su testamento. Repasando su vida
y su gobierno, Isabel recuerda a su esposo en memoria del singular amor que a
su <<señoría siempre tuve>> que ha de morir y que le espero en el
otro siglo, y que entre otras muchas cosas, ordena compensaciones por los
posibles daños causados durante la guerra civil.
Nombra
heredera a su hija Juana y en caso de muerte de esta, a su hijo Carlos. El 23
de noviembre llega a Medina del Campo una carta de Gutierre Gómez e Fuensalida,
que ha sido designado maestresala del príncipe Carlos para iniciar la creación
del sector español de su futura corte dando testimonio de la locura de Juana y
la crueldad de Felipe, que la ha obligado a despedir a todas sus criadas españolas.
Ese mismo
día Isabel suscribe un codicilo por el que aceptando las peticiones de las
cortes de 1502 y 1503, designa a Fernando regente de Castilla, en caso de
ausencia de Juana. Esto supone que de que en caso de que la princesa sea declarada
incapacitada por su debilidad mental, Fernando pueda reclamar la regencia.
Asimismo
se toman las debidas precauciones para que todos los cargos, oficios y beneficios
sean ostentados por españoles. En su testamento Isabel no menciona a Felipe el
Hermoso.
Tres días
más tarde, la Reina Católica fallece.
Los acontecimientos que se desarrollan en España durante los doce años que van
desde la muerte de Isabel hasta la de su esposo en 1516 están íntimamente relacionados
con los sucesos que ocurren en la corte de Borgoña, donde Felipe y Juana
esperan formar posesión de la herencia española.
Surgirá
una pugna entre Fernando y Felipe por el gobierno de Castilla,.
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