Cataluña,
1 de mayo de 1.684.- El mariscal de Belfort al mando de un ejército provisto
de un importante artillería, penetra por
la Junquera con el objetivo de invadir
Cataluña. Habría pasado algo más de un año desde que el gobierno de Madrid declarase
la guerra a Francia y expatriara a los residentes en España, siendo despojados de
sus bienes.
La
reacción de Luis XIV fue inmediata, iniciando los preparativos para la guerra y negociando con los holandeses para que no enviasen al monarca español los catorce
mil hombres que precisaba para su defensa.
En marzo
de 1.684, Francia planteó una maniobra de engaño y envió sus tropas bajo las órdenes de Bellefont, hacía Navarra, pasando por San Juan de Pie-de-Port y
Roncesvalles, pero en realidad estas se dirigieron al Rosellón y, de ahí a la
Junquera.
Las
tropas del mariscal reunían a quince mil hombres y al frente de la caballería
se encontraba el general catalán José Calvo.
Después
de travesar el Ampurdán, los franceses tomaron Báscara y marcharon hacia Gerona
donde prevenidos de su avance, les esperaban los hombres del duque de Bournonville,
virrey de Cataluña, quienes trataban de impedir que atravesaran el río Ter.
El ejército
español, sin embargo experimentó una aplastante derrota y tuvo que retirarse, en
medio de una gran confusión, a la ciudad de Bounonville dejó la defensa de
Gerona en manos del gobernador Carlos Sucre y partió hacia Barcelona para
impedir los ataques enemigos después de haber confiado Hostalric al marqués de
Leganés.
El 15 de
mayo los franceses ponían sitio a Gerona y pese a las tenaces muestras de valor
de los sitiados lograron apoderarse de Santa Clara defendida por Ramón Calders,
y llegar hasta el centro de la ciudad, en la cual ya seguros de su victoria
sufrieron el ataque de los paisanos armados, causando numerosas bajas por lo
que se vieron obligados a retirarse y levantar el sitio para refugiarse en el Ampurdán.
Pese que
en Bascara había permanecido una guarnición francesa de ciento cincuenta
hombres, a mediados de junio el capitán Trinxeria y sus migueletes se
apoderaron de la localidad ocupada y llevaron prisioneros a Barcelona a los
soldados franceses, aunque nada pudieron hacer por liberar Cadaqués, sitiada
por una escuadra de treinta galeras y un ejército de tierra enemigos.
Finalmente,
sólo la tregua que se vio obligada a aceptar Carlos II de España al quedar sin
aliados. Consecuencia del tratado de paz estipulado en Ratisbona entre el emperador y los estados holandeses y Francia el 29 de junio se puso punto final a la contienda..
Una vez
firmado el pacto, los franceses evacuaron el Ampurdán en el me de septiembre.