Barcelona,
1630. Tirso de Molina publicó El Burlador de Sevilla y El Convidado de Piedra,
una de las principales fuentes literarias del mito de don Juan Gabriel Téllez,
más conocido por el seudónimo de Tirso de Molina.
Había nacido en Madrid en el año 1579
aproximadamente. Hijo natural, probablemente de un aristócrata, se cree que del
duque de Osuna, estudió teología y hacia 1600 ingresó en la orden de la Merced.
En 1616
marchó a Santo Domingo y a su regreso residió algún tiempo en Toledo y Madrid,
época en que publicó sus Cigarrales de Toledo, compilación de escritos en prosa
y poesía a los que se añadían unas piezas dramáticas.
Tras pasar
algunos años sin publicar a causa de unas problemáticas relaciones con la
iglesia fue nombrado Cronista General de la Orden en 1.632 y tres años más
tarde apareció su Deleitar aprovechado colección de obras religiosas, y una
Historia general de la orden de la Merced.
No
obstante los cuatro volúmenes de piezas dramáticas que Tirso había publicado
entre 1627 y 1636 le trajeron nuevos problemas con sus superiores y, como
consecuencia de ello, fue desterrado a Soria en donde permaneció hasta su
muerte. 1648.
Autor
fecundo, aunque no superó a Lope de Vega, la producción de Tirso de Molina abarca unas 300 comedias que se publicaron en
cinco partes.
Situado a
caballo entre la primera comedia nueva lopesca y el complicado drama calderoniano,
el autor madrileño se mantendría bastante próximo a Lope; no observó las
unidades de tiempo ni de lugar, empleó frecuentemente la canción tradicional
como motivo lírico, adoptó la métrica a las distintas situaciones dramáticas y
en sus obras no dudó en mezclar los elementos trágicos y los cómicos.
Pero a diferencia
de Lope de Vega, el análisis del psicología de los personajes fue más profundo
en Tirso, sobre todo que realizó en torno a personajes femeninos cuya variedad
y estudio resultaban un acontecimiento nuevo en la época.
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