San Fernando
de Cádiz 1734.- Juan Patiño Rosales, estadista español y ministro en la segunda
etapa del reinado de Felipe V, establece unas atarazanas en la Carraca, situada en la bahía de Cádiz,
destinadas a la construcción y reparación de los buques de guerra que también son
objeto de reparación.
Allí
protegido del exterior por medio de una cadena que evitaba cualquier paso al
interior del recinto, por la boca del caño de entrada y defendido por una
importante batería de 28 cañones.
El arsenal
estaba dividido en distintos edificios que se apoyaban sobre estacas, pues el
terreno en que se asentaban era muy fangoso, a causa de que el establecimiento
se encontraba totalmente rodeada por el agua de mar.
Por ello
se le había provisto de unos caños cuya anchura y profundidad podrían variar según sus funciones. Patiño había sido repuesto en la intendencia general de marina cuatro
años antes pasando después a ocupar la presidencia del Tribunal de Contratación.
Al poco
tiempo la corte lo envió a Cádiz con el fin de que activara el armamento que
bajo las órdenes del marqués de Lede, debía liberar la Plaza de Ceuta del largo
asedio marroquí, con el fin de que activara el armamento.
A su talento y actividad se debe la organización de la marina de guerra, mejor
preparada que en España y que éste había
conocido hasta entonces.