ANDALUCIA
1641.- Se descubre una conspiración, encabezada por el duque de Medinasidonia y
el marqués de Ayamonte, para crear un nuevo reino independiente..
En
principio la opción es seguida por el
conde duque de Olivares, que aspira a la restauración del Imperio de Felipe II
y agrada a amplios sectores de la
población, pero los fracasos en el momento decisivo de la presión fiscal y las constantes levas de su centralismo despiertan el descontento
general.
Fruto de
este sentimiento es la conspiración andaluza para crear un reino independiente,
cuyo trono seria ocupado por el duque de Medinasidonia a instancias del marqués
de Ayamonte.
La
conspiración es apoyada por la hija de Medinasidonia Luisa de Guzmán,
convertida en reina de Portugal por su matrimonio con el duque de Braganza,
coronado como Juan IV.
Esta le
anima a que aproveche la debilidad de la Corona tras la sucesión de Portugal,
la revuelta de Cataluña y las guerras con Francia y Holanda ofreciéndole el
apoyo de su marido.
Se trata
de una conspiración de la nobleza latifundista que no tiene ningún eco en la
población.
La trama
es descubierta por la traición de un prisionero español en Lisboa, Felipe IV
llama a la Corte a Medinasidonia, quien le pide perdón de rodillas, y se
libra del cadalso por su parentesco con Olivares.
Al mismo
tiempo, Ayamonte engañado con una oferta de perdón, confiesa todo lo
proyectado. Las autoridades no cumplen su palabra y Ayamonte es ejecutado en el
Alcázar de Segovia.
A pesar de este fracaso, los nobles siguen conspirando porque la situación en Castilla es cada vez más insostenible. La conspiración secesionista de Andalucía, fue un episodio a la Sublevación de Portugal.
Así, cuando dio comienzo la primera sublevación de Portugal en agosto de 1637 las operaciones para pacificar el Algarve le fueron encomendadas al IX duque de Medina Sidonia en el ejercicio de sus funciones como Capitán del Ejército de Andalucía. Y aunque esta primera rebelión fracasó, la pasividad de Medina Sidonia volvió a repetirse en 1640.
Frente a la rebelión general y la
proclamación del Duque de Braganza como Rey de Portugal. Felipe V y el Conde
Duque empezaron a preparar la
reconquista de Portugal el 1 de diciembre de 1640.
Para ello encomendaron al duque de Medina
Sidonia la capitanía general de un ejército que debía atacar a los rebeldes y
derrocar a Juan II de Braganza.
No obstante, la lentitud y falta de
iniciativa del noble andaluz dejaron entrever sus planes ocultos.
Tampoco ayudó el hecho de que la nueva
Reina de Portugal, Luisa de Guzmán fuera hermana del duque de Medina Sidonia y, de
hecho quien había convencido a su marido Juan II de Braganza para que aceptara
la Corona diciendo, según la tradición
<<Más vale ser Reina por un día que duquesa toda la vida.
Las razones detrás del intento de secesión andaluz serían meramente particulares como de hecho ocurrían en Cataluña y Portugal, sin que hubiera ningún trasfondo nacionalista, dado que Andalucía había sido repoblada durante la Reconquista por colonos castellanos y no albergaba ambiciones de separarse de una estructura política, la Monarquía hispánica, donde Castilla jugaba un papel protagonista.
Un espía de La Haya fue el primero en alentar a Felipe IV de lo que se gestaba en el sur de España. Las sospechas desde Madrid quedaron confirmadas cuando en el verano de 1641 uno de los hombres de confianza de Felipe IV, Antonio Isasi, interceptó en la frontera con Portugal una carta remitida por Ayamonte a Medina Sidonia en la que quedaba al descubierto la trama de la conspiración.
Los <<guzmanes>> (llamados así por el apellido) fueron llamados a
la Corte, pero el duque se excusó alegando razones de salud mientras conseguía
tiempo para que acudiera la flota franco-holandesa a las costas portuguesas.
La flota nunca hizo acto de presencia y todos los nobles castellanos sondeados se negaron a participar en una temeraria empresa que ni siquiera contaba con el apoyo de las clases populares.
Sin que
hubiera prendido todavía el levantamiento Luis de Haro y Guzmán, el gran
protegido del Conde, se presentó con tristeza en Andalucía a conocer el alcance
de la conjura y a detener a Medina Sidonia. El duque andaluz escapó a tiempo
hacía Madrid para dar explicaciones en persona a su pariente el Conde Duque.
El hecho de que los principales cabecillas
estuvieran emparentados con el valido amenazaba con complicar todavía más el
asunto y con generar un conflicto de intereses, pero nada más lejos de la
realidad.
El Conde Duque persuadió a su sobrino para que confesara la conspiración a cambio de inmunidad, cuando en realidad no tenía la menor intención de usar su poder para proteger al responsable de una acción grave.
En los interrogatorios se declaró culpable cargando, no en vano, la mayor parte de la responsabilidad en el duque, a quien dijo haber advertido de que no le permitiría proclamarse Rey de Andalucía, y que solo apoyaría en la formación de una República andaluza.
Solo violó estas prohibiciones en 1642, coincidiendo en la presencia de una flota franco-holandesa en las proximidades de Cádiz, fue arrestado y encarcelado en el castillo de Coca. .
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