Aragón, 1.529
Carlos I ordena el inicio de las obras del Canal Imperial de Aragón, destinado
a poner en regadío amplias zonas del Valle del Ebro desde Fontellas (Navarra).
Las obras
del Canal Imperial de Aragón se han de detener en 1540, cuando tan solo se ha
abierto la acequia del Jalón, ante la falta de capital.
Ello a
pesar de que se cuenta con importantes aportaciones para llevar a buen término
el proyecto como el de la iglesia que destina el 10% de los ingresos del clero.
Durante
el siglo XVI se alternan diversas fases de alza y de presión de la mala gestión
económica del estado y de su política expansionista, ya que los caudales de América
se malgastan en mantener un resquebrado imperio en vez de cimentar con ellos la
riqueza española,
Por este motivo otras obras de iguales características se abandonan. reservándose el dinero para la guerra en Europa.
Las obras públicas
emprendidas por la corona española se dirigen a diversos objetivos.
Están los
caminos que sobre el papel constituyen uno de las preocupaciones principales de
Carlos I, aunque en la práctica su realización queda en manos de entidades y de
comerciantes privados.
Es una
preocupación similar a la creación de una red fluvial efectiva en toda la
península, que tampoco se convierte en realidad.
Las realizaciones más importantes se enmarcan en el apartado de los puentes, ya que se reparan más de 300 y se construyen algunos significativos como el de los Serranos en Valencia, el de Badajoz, el de Briñas etc.
También
reciben una eficaz asistencia los puertos de gran trascendencia para la
política oceánica española. Se crean algunos y se agrandan los existentes.






