domingo, 10 de mayo de 2026

EL SUEÑO DE UN TRONO EN LA CASTIZA ANDALUCÍA

 

 

ANDALUCIA 1641.- Se descubre una conspiración, encabezada por el duque de Medinasidonia y el marqués de Ayamonte, para crear un nuevo  reino independiente..

En principio la opción es  seguida por el conde duque de Olivares, que aspira a la restauración del Imperio de Felipe II y  agrada a amplios sectores de la población,  pero los fracasos en  el momento decisivo de  la presión fiscal y  las constantes levas de  su centralismo despiertan el descontento general.

Fruto de este sentimiento es la conspiración andaluza para crear un reino independiente, cuyo trono seria ocupado por el duque de Medinasidonia a instancias del marqués de Ayamonte.

La conspiración es apoyada por la hija de Medinasidonia Luisa de Guzmán, convertida en reina de Portugal por su matrimonio con el duque de Braganza, coronado como Juan IV.

Esta le anima a que aproveche la debilidad de la Corona tras la sucesión de Portugal, la revuelta de Cataluña y las guerras con Francia y Holanda ofreciéndole el apoyo de su marido.

Se trata de una conspiración de la nobleza latifundista que no tiene ningún eco en la población.

La trama es descubierta por la traición de un prisionero español en Lisboa, Felipe IV llama a la Corte a Medinasidonia, quien le pide perdón de rodillas, y se libra del cadalso por su parentesco con Olivares.

Al mismo tiempo, Ayamonte engañado con una oferta de perdón, confiesa todo lo proyectado. Las autoridades no cumplen su palabra y Ayamonte es ejecutado en el Alcázar de Segovia.

A pesar de este fracaso, los nobles siguen conspirando porque la situación en Castilla es cada vez más insostenible. La conspiración secesionista de Andalucía, fue un episodio a la Sublevación de Portugal. 

Así, cuando dio comienzo la primera sublevación de Portugal en agosto de 1637 las operaciones para pacificar el Algarve le fueron encomendadas al IX duque de Medina Sidonia en el ejercicio de sus funciones como Capitán del Ejército de Andalucía.  Y aunque esta primera rebelión fracasó, la pasividad de Medina Sidonia volvió a repetirse en 1640.

Frente a la rebelión general y la proclamación del Duque de Braganza como Rey de Portugal. Felipe V y el Conde Duque empezaron a  preparar la reconquista de Portugal el 1 de diciembre de 1640.

Para ello encomendaron al duque de Medina Sidonia la capitanía general de un ejército que debía atacar a los rebeldes y derrocar a Juan II de Braganza.

No obstante, la lentitud y falta de iniciativa del noble andaluz dejaron entrever sus planes ocultos.

Tampoco ayudó el hecho de que la nueva Reina de Portugal, Luisa de Guzmán fuera hermana del duque de Medina Sidonia y, de hecho quien había convencido a su marido Juan II de Braganza para que aceptara la Corona  diciendo, según la tradición <<Más vale ser Reina por un día que duquesa toda la vida.

Las razones detrás del intento de secesión andaluz serían meramente particulares como de hecho ocurrían en Cataluña y Portugal, sin que hubiera ningún trasfondo nacionalista, dado que Andalucía había sido repoblada durante la Reconquista por colonos castellanos y no albergaba ambiciones de separarse de una estructura política, la Monarquía hispánica, donde Castilla jugaba un papel protagonista.

Un espía de La Haya fue el primero en alentar a Felipe IV de lo que se gestaba en el sur de España. Las sospechas desde Madrid quedaron confirmadas cuando en el verano de 1641 uno de los hombres de confianza de Felipe IV, Antonio Isasi, interceptó en la frontera con Portugal una carta remitida por Ayamonte a Medina Sidonia en la que quedaba al descubierto la trama de la  conspiración. 

Los <<guzmanes>> (llamados así por el apellido) fueron llamados a la Corte, pero el duque se excusó alegando razones de salud mientras conseguía tiempo para que acudiera la flota franco-holandesa a las costas portuguesas.

La flota nunca hizo acto de presencia y todos los nobles castellanos sondeados se negaron a participar en una temeraria empresa que ni siquiera contaba con el apoyo de las clases populares. 

Sin que hubiera prendido todavía el levantamiento Luis de Haro y Guzmán, el gran protegido del Conde, se presentó con tristeza en Andalucía a conocer el alcance de la conjura y a detener a Medina Sidonia. El duque andaluz escapó a tiempo hacía Madrid para dar explicaciones en persona a su pariente el Conde Duque.

El hecho de que los principales cabecillas estuvieran emparentados con el valido amenazaba con complicar todavía más el asunto y con generar un conflicto de intereses, pero nada más lejos de la realidad.

El Conde Duque  persuadió a su sobrino para que confesara la conspiración a cambio de inmunidad, cuando en realidad no tenía la menor intención de usar su poder para proteger al responsable de una acción grave.

En los interrogatorios se declaró culpable cargando, no en vano, la mayor parte de la responsabilidad en el duque, a quien dijo haber advertido de que no le permitiría proclamarse Rey de Andalucía, y que solo apoyaría   en la formación de una República andaluza.

Solo violó estas prohibiciones en 1642, coincidiendo en la presencia de una flota franco-holandesa en las proximidades de Cádiz, fue arrestado y encarcelado en el castillo de Coca. .


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sábado, 9 de mayo de 2026

CÓRDOBA, AVENIDAS, CALLES Y FUENTES

 

SENDERISMO  URBANO A TRAVÉS CALLES-AVENIDAS   Y PLAZAS SIGUIENTES: AVENIDA DEL BRILLANTE-VIAL NORTE-PLAZA DE ESPAÑA-JARDINES DOCTOR CARPINTERO-GLORIETA CIUDAD NUREMBERG-GLORIETA LLANOS DEL  PRETORIO-BARRIO DE FATIMA-AVENIDA DE BLAS INFANTE- POLIGONOS INDUSTRIALES- PUENTE ROMANO SOBRE EL ARROYO PEDROCHES Y REGRESO POR SIMILAR ITINERARIO PARA FINALIZAR EN TORNO A LAS 11,30 H.

FOTOS.





























viernes, 8 de mayo de 2026

CORPUS DE SANGRE EN LA CIUDAD DE BARCELONA

 

                   

Barcelona, 7 de junio de 1640. Estalla una revuelta de segadores en Cataluña. La crítica situación del erario público, a causa de los enormes gastos derivados de la involucración de España en la guerra de los treinta años y que lleva a la bancarrota de 1627, es uno de los factores que desencadena una serie de medidas con diferente repercusión en los países de la Corona de Aragón.

Hasta entonces ésta ha logrado librarse de la presión fiscal y de enviar hombres a los diversos frentes de batalla, evitando así ser arrastrada por la crisis castellana.

Los problemas surgen cuando el conde Duque de Olivares considera que todos los reinos deben contribuir más activamente en su aventura imperial. Sus reiterados intentos de establecer nuevos impuestos chocan con la resistencia obstinada de la sociedad catalana, cuyos distintos sectores se unen olvidando antiguos enfrentamientos.

En 1620-1626 este problema deja de ser de la Corona de Aragón para pasar a afectar únicamente a Cataluña, ya que los demás reinos se declaran oficialmente  contrarios a la posición catalana.

El conflicto degenera en una guerra inmersa en un conflicto internacional Desde 1614 los lugartenientes generales intentan reactivar la recaudación de los impuestos reales, hasta entonces más teórica que real.

En 1620, se extiende exigir también un impuesto el quinto a Barcelona retroactivo desde 1599 que alcanza las 300.000  mil libras y la ciudad se opone por todos los medios y el tema se replantea en las cortes de los años 1626 y 1634.

Este último año, se exige que oficiales reales revisen las cuentas de la ciudad, cosa que va en contra los fueros catalanes, y el lugarteniente general duque de Cardona, ordena el arresto de cuatro miembros del Consejo de Ciento, el juicio del Presidente del Consejo en 1635.

Estas medidas radicalizan las posturas de los consejeros que han intentado evitar la ruptura de relaciones y ganarse el favor de Felipe IV con donativos.

Por otra parte en la Cortes de 1626 se plantea la ilegal exigencia del conde duque Olivares de que la Corona de Aragón contribuya con hombres para formar la Unión de Armas.

Todos los reinos ceden, en parte, salva Cataluña, que debe contribuir con 16.000 hombres. En este tema y el de los impuestos hacen fracasar las cortes de 1626 y 1634 y el rey parte sin clausurarlas,

Desde 1626 se impone la presencia de soldados en el Principado, para frenar los abusos y las exigencias de alojamiento de los soldados, se definen las obligaciones a que están sujetos los catalanes, en 1630, pero eso no evita los atropellos.

La situación empeora tras la declaración de guerra a Francia en 1635, ya que aumenta a unos 15.000 soldados instalados en Cataluña. Cardona proclama entonces una leva general, lo que provoca disturbios entre los braceros (segadores).

En 1639 los franceses ponen sitio a las fortalezas de Salses y Opol, y las autoridades reclutan a unos 13.000 catalanes.

Convertido en una plaza de armas, la larga presencia de tropas y la presión fiscal crea en el Principado un sentimiento general contra la Corona. La Generalidad radicaliza su posición frente a las autoridades reales. Las elecciones de 1638 la ponen en manos de Pau Claris, Jaume Ferran y Frances Tamarit, conocidos por sus posturas inconformistas.

El intento del nuevo lugarteniente, conde de Santa Coloma, de apropiarse de los ingresos de Generalitat y el encarcelamiento de Tamarit y dos miembros del Consejo de Ciento hace aumentar enormemente la tensión.


Además entre los campesinos, obligados a alojar a los soldados, y los artesanos, que junto con los anteriores llevan el peso de los impuestos, reina un profundo descontento que constituye un fenómeno esencial de la revuelta.

En mayo de 1640 estalla un alzamiento de los tercios reales y el alojamiento obligatorio. El obispo de Gerona excomulga a los tercios, responsables del incendio y saqueo de la iglesia de Riudarenes, dando a la lucha un cierto sentido de guerra santa.

Un ejército entre 4 y 5 mil campesinos ataca a los tercios y, el 22-5-1640, un grupo de ellos entra en Barcelona, gritando contra Santa Coloma.

Tras liberar a Tamarit y otros presos, las autoridades logran expulsarlos de la ciudad. Los disturbios prosiguen atacando los campesinos a los traidores que alojan a soldados. Tal como era costumbre, el 7 de junio, 7 de junio día del Corpus Christi, entra en Barcelona un grupo numeroso de braceros en busca de trabajo.

Una pelea entre un bracero y un alguacil, que acaba con la muerte del primero, desata la ira de sus compañeros, que se lanzan por las calles gritando muera el mal gobierno Viva la tierra, Mueran los traidores, Una serie de incidentes más o menos fortuitos que culmina con la persecución de los miembros de la Audiencia Real y la muerte de Santa Coloma, cuando intentaba huir, en la playa, a los pies de Montjuic.