Por
La Doctora en Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha, excepto las fotos que son de Internet.
Pensar en «el hambre»
de la guerra lleva irremediablemente a las palabras de Miguel Hernández, a sus
versos sobre el olvido, a la imagen del pan y la cebolla y a todo un corolario
de citas literarias con las que comenzar de forma lírica el texto de esta tesis
doctoral.
Pensar «el hambre»
proyecta las imágenes de cuerpos maltratados, malheridos y malsanos.
Traslada las cartillas
de racionamiento y dirige hacia los trabajos que en los últimos años los
historiadores que han cultivado y enriquecido para hacer de este un tema actual
y recoger el testigo del poeta que dejó escrito «tened presente el hambre,
recordad su pasado».
Pero también pensar en la restricción, en la escasez y en
el desconcierto conecta con el pasado más cercano, con las colas que se
apoderaron de los establecimientos en la pandemia, con cómo la inseguridad, el
miedo que en inicio paralizaba se fue transformando en hastío y cansancio. El
hambre y la escasez son temas de un presente permanente, de las crisis
humanitarias provocadas por guerras que no cesan, de campos de refugiados que,
aunque cambiantes en su ubicación son constantes en su existencia.
Son verdades de una
cotidianidad incómoda en la que en la mayoría de las ciudades del mundo alguien
porta un cartel que dice «tengo hambre». Pensar en el ayer me hace revivir una
y otra vez dos frases que he escuchado repetitivamente a lo largo de estos
cuatro años: «pasaron hambre, todos lo sabemos», «la guerra fue mala, pero lo
que de verdad fue malo fue lo de después».
Esta investigación
nace de la voluntad por lanzar una mirada nueva sobre un terreno tan conocido
como el de la guerra civil española, pero rescatando la experiencia
cotidiana, desde abajo de las mujeres y hombres que la
sufrieron, que vieron sus vidas expuestas a los bombardeos y que vieron sus
carnes afectadas por la escasez. Esta investigación toma como punto de partida
una realidad que a todos es familiar: .../...
.../...el hambre. La guerra
civil española supuso el detenimiento de la normalidad de la
sociedad española, envuelta en los años treinta en un conflictivo proceso de
modernización socioeconómica y cultural que se vio paralizado y en algunos
aspectos revocados por el conflicto y sus consecuencias.
En ella, frente y
retaguardia, prensa y fusiles, cotidianidad y batalla se mimetizaron en un
todo.
Las experiencias
individuales y colectivas son un elemento clave para comprender el conflicto en
sí mismo, el régimen nacido de su final, las políticas de memoria y formas de
identidad que se han ido sucediendo desde entonces. Dentro de esta cotidianidad
extraordinaria, el hambre y la escasez fueron unos de los componentes
fundamentales y ejes vectores de la experiencia, la moral y el sufrimiento de
la guerra civil española.
Uno de los objetivos
principales de esta investigación es mostrar cómo las prácticas a nivel micro o
a pequeña escala se relacionan con los patrones de palanca macro y son
moldeados por ellos.
El orden y el desorden
social, las crisis y cambios son reflejos de la relación bilateral entre el
individuo y
la sociedad, entre la agencia y la estructura entre los
procesos y los acontecimientos. Todo ello enfatizado además por un contexto de
guerra que permeó cada espacio de la vida y que rompió las divisiones entre las
cuestiones privadas y los asuntos públicos en una especie de nebulosa
indefinida en la que todo podía considerarse un acto político y en el que hasta
los más íntimos sentimientos se veían tamizados por el filtro del conflicto.
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Entendiendo el hambre,
o de forma más compleja, la seguridad alimentaria como la pieza clave en la
interacción entre los individuos y el Estado, se ha partido de la idea de que
asegurar el mantenimiento material de la vida de los ciudadanos era la base
para el sostenimiento de la autoridad, la legitimidad y, con ello, la fidelidad
al Estado. Por ello, esta investigación intenta evaluar cuál fue la
respuesta social a las políticas de suministro y cómo se experimentó la escasez
por parte de la población civil.
Se ha pretendido
conocer los repertorios de estrategias de supervivencia y de resistencia a las
medidas oficiales para llegar a cuestionar cómo afectó la escasez al estado
moral de la población y, con ello, al reconocimiento de la legitimidad política
del gobierno
Del mismo modo, se ha
intentado comprender de qué manera la experiencia del hambre se configuró como
un elemento de guerra y de .
Cola de mujeres en la puerta de un establecimiento
de comestibles, Blanco y Negro 18 de noviembre de 1936
Otro de los objetivos
ha sido analizar si existían importantes diferencias regionales en cuanto a la
gestión y la experiencia de la escasez. El punto de partida para el
análisis desde abajo se ha localizado en el espacio de la
provincia de Albacete, caracterizada por su naturaleza agraria y distinguida de
territorios similares por la presencia de las Brigadas Internacionales.
Para ser comparado con
la experiencia y la gestión de las crisis de alimentación tanto a nivel interno
en la retaguardia republicana como a nivel nacional e internacional, para así
plantear cuestiones como ¿son similares las experiencias de escasez?, ¿puede
ser el caso español análogo a otros procesos de intervencionismo y
racionamiento europeo?
Con todo ello, se
pretende contribuir también a comprender de qué manera la escasez, su gestión y
las respuestas derivadas de estas afectaron al desarrollo y el resultado de la
guerra y cómo pudieron intervenir en proceso de establecimiento de la dictadura
y a la propia experiencia de la hambruna de posguerra.
Estos objetivos tratan
de aportar protagonismo a los individuos corrientes en el
relato histórico, sin desdeñar el poder de las estructuras, de las leyes y las medidas
políticas, así como del panorama sociopolítico internacional y su capacidad de
acción.



Sujetos, autoridades y
decisiones que van desde los intelectuales ingleses hasta los jornaleros
manchegos, desde las mujeres al frente de las asociaciones antifascistas a las
madres desesperadas en las colas, desde los jefes de Estado hasta los
campesinos de las colectivizaciones, todos ellos unidos por el hilo conductor
de la guerra y sus consecuencias. Se pretende hacer confluir el estudio
cuantitativo y cualitativo del espacio de retaguardia republicana que combine,
además, las perspectivas macro y micro, con una clara intención comparativa y
cosmopolita para intentar comprender cómo la guerra permeó toda la vida de sus
afectados, cómo las relaciones interpersonales, vecinales, familiares se vieron
afectadas por ella y cómo se crearon sentimientos de solidaridad, pero también
de rivalidad.









Esta mirada hacia lo
cotidiano supone estudiar prácticas sociales o individuales que a veces estaban
cargadas de convicción política y otras de mero instinto de supervivencia, a
veces eran evidentes y otras sutiles e incluso inconscientes. Se espera abordar
no solo la complejidad sino la contradicción en la interacción entre el
imaginario creado por el discurso oficial y la práctica diaria, los ambiguos
límites entre el amigo y el enemigo y, en general, las fisuras de una comunidad
que batalla una guerra interna y externa
Todo ello es el terreno sobre el que
proyectar la definición ya clásica de J. Scott de infra política del poder.
Se pretende, por
tanto, visibilizar a los sujetos de a pie que
negociaron su bienestar dentro de las condiciones de posibilidad creadas por la
guerra.
Jesús Helguera, él ¡Abastecimiento
del frente! debe ser el grito de guerra de la retaguardia, 1939, Biblioteca
Virtual Cervantes
El objeto de estudio
se ha visionado como una especie de poliedro o caleidoscopio, con astillas y
sombras, con planos superpuestos. Todo ello para intentar conocer de la forma
más amplia posible un problema que impregnó la experiencia de guerra y
posguerra de la población civil española que, además, es compartida por los
vecinos europeos.
El comprender el
hambre como un elemento indisoluble al desarrollo de la guerra total ha hecho
que se considere que la aproximación multidisciplinar (coherente con la visión
de la historia de la vida cotidiana), es la más certera, aunque
suponga hacer importantes renuncias.
Se han combinado, por
tanto, perspectivas clásicas de la historia social, las voces rescatadas por
la Alltagsgechichte, historia institucional, la historia de la
medicina y la nutrición, el análisis desde la perspectiva cultural y
antropológica…
Todas ellas mezcladas
e hibridadas en un discurso conjunto para lograr desde el «pluralismo básico»
definido por Eley una mirada global sobre un problema hundido en la
complejidad.
Por ello, se han
incorporado los análisis comparativos a diversas escalas, enfrentando
Antropológicos, porque
ha comprendido el problema de la escasez como una cuestión multifactorial.
Todo ello con el
objetivo de lograr un discurso que combinase las miradas a nivel micro y macro,
en el que entretejer el análisis local, que ha servido como anclaje para la
elaboración de la investigación de lo las distintas provincias
republicanas, la zona gubernamental con la rebelde, las ciudades más
urbanizadas y el mundo rural e incluso la experiencia española con la de los
países europeos de su contexto. Se han aplicado métodos de las diferentes
disciplinas relacionadas con la historia, contrastando los análisis
institucionales con los económicos, los nutricionales, los sociológicos y los cotidiano,
aportando las fuentes y las experiencias desde abajo, con el
estudio global de las políticas y respuestas al problema de la alimentación a
nacional e internacional. La intención era crear conjuntamente una narrativa
global que permitiese recorrer puntos de confluencia y confrontación de las
experiencias de escasez en la España republicana y que entrase en diálogo con
las investigaciones europeas.

Se parte de la idea de
que lo cotidiano es entendido como la unidad espaciotemporal
donde las relaciones sociales logran concreción
y se llenan de experiencia para dotarse de sentido social.
Esta unidad «resuelve
en la práctica la relación compleja entre agencia y estructura, subjetividad y
objetividad, enunciados y géneros discursivos».
Teniendo en cuenta que
lo común es una nebulosa dinámica, fragmentaria y mutante que, para esta
investigación, toma la escasez y su gestión como hilo conductor entre todas sus
partes.
Para poder tejer esta
historia ha sido necesario recurrir a un amplísimo catálogo de fuentes de
diferente naturaleza.
Este es uno de los
principales obstáculos que la historia de la vida cotidiana tiene que sortear
puesto que los vestigios de lo corriente rara vez quedan
reflejados en documentos oficiales. Sin embargo, esto obliga a hacer de la
necesidad virtud y, para ello, ampliar los márgenes de los recursos
disponibles.
Para llevar a cabo
esta investigación ha sido imprescindible acudir a numerosos archivos
nacionales como el Archivo General Militar de Ávila, el Archivo General de la
Administración o el Centro Documental de la Memoria Histórica, así como
archivos de partidos políticos como el Archivo Histórico del PCE o de
fundaciones privadas como el Archivo de la Fundación Juan Negrín.
Junto a ellos, gran parte
de este trabajo ha podido desarrollarse gracias a la documentación de archivos
internacionales como The National Archives de Reino Unido,
donde está depositada la documentación diplomática del Foreign Office,
el Archive Diplomatique du Ministère des Affaires Étrangères (París,
Francia) y los Archives d’Etat de Genève (Ginebra), the League
of Nations Archives (Ginebra). Así mismo, así como el Arquivo
Nacional da Torreo do Tombo (Lisboa, Portugal), el Archivo del
Komintern del State Archive of Socio-Political History (Moscú,
Rusia) y los fondos de la Marx Memorial Library (Londres).
Distribución de víveres del servicio
de Intendencia-Cooperativas, BNE, Biblioteca Digital Hispana.
Recuperar las formas
de supervivencia y proyectar una imagen aproximada de las estrategias y
«opiniones populares» ha sido una tarea compleja.
Para ello se ha
acudido a las fuentes judiciales. En concreto, se ha atendido a la
documentación depositada en Archivo Histórico Provincial de Albacete en las
secciones de Tribunales Especiales, ya que esta provincia ha servido como campo
de muestras para la reconstrucción de la historia desde abajo.
De igual importancia
han sido la información recogida a través de la prensa internacional, nacional
y de tirada provincial o local.
En cuanto a las
fuentes orales, constituyen un generador de información de valor
extraordinario. Al tratarse de los años de la guerra, la idea inicial de acudir
a testimonios de primera generación tuvo que ser desechada. Consecuentemente,
se apostó por las voces de segunda generación.
El análisis de
las memorias transgeneracionales se ha planteado desde la
óptica crítica necesaria, pero se considera que su valor testimonial se
mantiene.
Estas
declaraciones han sido recogidas para intentar dar voz a quien no la tuvo,
apoyándonos en la memoria femenina, tal y como afirma Svetlana Alexievich, como
una lupa de la memoria de la experiencia, un recuerdo selectivo de la vida
cotidiana, de los sentimientos y, en definitiva, de la humanidad de los
conflictos que se ve condicionada por el factor de género.Para
ello, metodológicamente se ha acudido al instrumental de las historias
de vida. Estas han permitido rico diálogo entre las fuentes escritas
(acabadas) y las orales (vivas) donde se han localizado nudos de
conflictividad, puntos de confluencia y elementos contradictorios.
Esta investigación ha
dividido su contenido en dos partes: «Gobernar la escasez» y «Sobrevivir al
hambre» que se espera que encajen como dos piezas de puzle para crear una
imagen compleja y multidimensional de la crisis alimentaria, su gestión,
recepción y consecuencias que afectó a la retaguardia republicana durante la
guerra.
En la primera parte,
el primer capítulo se propone analizar la política económica republicana, en
concreto el proceso de control del mercado exterior y, sobre todo, interior
para comprender como marco de referencia el desarrollo de la problemática de
abastecimiento.
En el segundo capítulo
se dedica en exclusiva al estudio de la política de racionamiento republicana,
partiendo de la evolución de la ciencia de la nutrición como disciplina con
alto valor político y estudiando los diferentes planes de alimentación que se
diseñaron e implementaron lo largo de la guerra en el espacio republicano.
El tercer capítulo
realiza un necesario recorrido por la evolución institucional del sistema
oficial de suministro, intentando proyectar el proceso de unificación,
centralización y homogeneización de los canales y sectores de avituallamiento y
prestando atención a vías alternativas como las cooperativas de consumo.
En la segunda parte,
el capítulo cuarto se dedica al estudio de los mercados clandestinos en sus
múltiples formas, categorizaciones y modos de funcionamiento. En él se realiza
una aproximación a su praxis, valor simbólico, ético y social.
El siguiente capítulo
se propone, a partir de las teorías sociológicas de Scott, Thomson, Tarrow y
Tilly analizar las respuestas a la escasez en clave de movimientos sociales con
el objetivo de desentrañar si la delincuencia de subsistencias fue
o no una forma de resistencia a la política republicana.
En este espacio se
dedica especial atención a las mujeres en su rol de madres
cuidadoras-abastecedoras y se explora la configuración de los roles de
género en la retaguardia.
Por último, el
capítulo sexto se dedica a contemplar el hambre como un fenómeno global en el
contexto de la guerra. Se ha dividido en dos partes distinguiendo su función
como arma de guerra contra el enemigo y su función en la propaganda y la
movilización de recursos en favor del pueblo. Finalmente, a modo de
cierre de los dos bloques se exponen las principales conclusiones a las que
esta investigación ha podido llegar.
Cartel “¿Qué haces tú para evitar esto? Ayuda a
Madrid” (1937), Ministerio de Propaganda, Museo Reina Sofía
Antes de finalizar la
introducción, querría expresar mi más sincero agradecimiento a cuantas
instituciones y personas han hecho posible esta investigación.
Al Ministerio de
Universidades y la Universidad de Castilla-La Mancha que me han ofrecido la
posibilidad de realizar mi tesis doctoral y han facilitado todos los medios
para poder desarrollar la labor investigadora a la vez que recibía formación y
que me han permitido enriquecer este trabajo con estancias en centros de
investigación extranjeros.
A mi director de tesis
doctoral, Francisco Alía Miranda, quien con paciencia y cariño ha guiado mis
pasos durante estos años y me ha enseñad este oficio.
A Juan Sisinio Pérez
Garzón que siempre me ha regalado generosamente su ayuda maestra y no ha dejado
de confiar en mí. A todos mis compañeros, amigos y familia que me han ayudado y
hecho florecer durante todo el proceso de trabajo, ayudándome a superar todos
los obstáculos y dándome luz durante el camino.
La comida y su
ausencia, la gastronomía y el hambre como elementos biológicos y sociales son
componentes compartidos por todas las comunidades y todos los tiempos. Sin
embargo, no fue hasta la década de los sesenta cuando en el contexto de la
Escuela de los Annales, la alimentación y su ausencia se convirtieron
en objeto de análisis historiográfico.[
Con relativa rapidez,
el precedente marcado en Francia fue tomando forma propia en las academias
europeas, integrándose corrientes como Microhistoria italiana
y la History from Below o People’s History británica.
En este ámbito es
indiscutible influjo que los trabajos de Lévi-Strauss, Igor Garine, Mary
Douglas, Marvin Harris o Anne Murcott han tenido para los análisis históricos.
Del mismo modo, para
las nuevas propuestas de investigación ha sido imprescindible la incorporación
de los postulados de Hannah Arendt y Michel Foucault, que motivaron la
reformulación de la historia de «lo social»y, por
supuesto, los trabajos de James C. Scott que motivaron la reformulación de las
miradas al pasado y trasformaron de los elementos de la «vida cotidiana» en focos
de análisis bajo la conceptualización de «modos de y «armas de débiles».
En este contexto, a
calor de renovación de la Historia Social surgió la historia de la vida
cotidiana alemana (Alltagsgeschichte), consolidada de la mano de Alf
Lüdtke, uno de sus mayores representantes.
Su propuesta apostaba
por lo normal, de lo cotidiano, de lo irrelevante,
porque permitía abrir nuevas ventanas y descubrir, a través del análisis de las
experiencias subjetivas, algunas grietas en las conclusiones de la
historiografía anterior.
Esta nueva mirada se
ubicó en el centro del paradigma del estudio de las «opiniones populares» y las
discusiones sobre el consentimiento en los regímenes totalitarios
del siglo XX. [13] Impregnados de los planteamientos
de Scott y Foucault, los actos cotidianos de la gente
corriente por la supervivencia se analizaban ahora como formas de
resistencia cotidiana que respondían a las acciones ordinarias de
represión más allá de la violencia física o política.
Los investigadores emprendían
así nuevos caminos en búsqueda de las grietas de la homogeneización del relato
estatista o los análisis estructuralistas.
Apostaban por la
heterogeneidad de lo subjetivo y reconocían la existencia de múltiples
«micropoderes» y «microconflictos» que interactúan con los poderes
institucionalizados y sus discursos. Bajo la
herencia metodológica de los estudios de las actitudes sociales derivada de
la Alltagsgeschichte, así como de los paradigmas de la
Microhistoria.
la History
from Below se insertaba el estudio de las hambrunas, los
racionamientos y los mercados negros como elementos fundamentales para
comprender las dinámicas sociales, políticas y económicas en la
contemporaneidad. Desde estos nuevos enfoques y corpus metodológicos, el
estudio de la gente corriente y su vida cotidiana dio fértiles
resultados para la evaluación de las experiencias en carne y hueso.
La
miseria, la escasez y la supervivencia a través de estrategias individuales y
colectivas como el mercado negro han acumulado desde entonces un importante
recorrido historiográfico.
Fotografía de autor no identificado tomada en
Barcelona el 22 de noviembre de 1936, Arxiu Nacional de Catalunya
En el caso español, a
partir de la década de los 2000 comenzó un nuevo paradigma en los estudios de
la guerra y la posguerra. Las nuevas investigaciones otorgaron un mayor
protagonismo actores históricos individuales o, de algún modo, subestimados. A
la vez, se introdujeron nuevos métodos historiográficos, que incorporaban
propuestas desarrolladas en décadas anteriores por disciplinas más próximas,
así como nuevos conceptos como el de guerra total.
Bajo la perspectiva
analítica de la guerra total, Ainhoa Campos ha desarrollado la
hipótesis que había dibujado ya Seidman en A ras de suelo. Historia
social de la República durante la guerra civil.Ha
demostrado, a través del estudio de las políticas de abastecimiento de Madrid,
cómo eran las condiciones materiales y de qué modo determinaron las actitudes
sociales de los civiles durante el conflicto.
Del
mismo modo, la cuestión de la alimentación y el impacto médico durante la
guerra,
especialmente y casi
de manera exclusiva para las grandes ciudades, ha sido explorado por estudios
innovadores, muchos de ellos con orígenes en la Historia de la Medicina, como
los de María Isabel del Cura y Rafael Huertas.
El
hambre, sobre todo en Madrid y Barcelona, también ha sido abordado por otros
investigadores como las hermanas Gutiérrez Rueda a través de la prensa y los
testimonios orales, Ismael Díaz Yubero, desde la perspectiva gastronómica, o
desde un prisma más político-institucional por Javier Cervera.[ Por su
parte, estudios como el de Carlos Barciela, Elena Martínez o Pablo Martín
que se han ocupado del problema del abastecimiento desde la perspectiva agraria
y comercial.
Del
mismo modo que los estudios de género también han puesto el foco en el
racionamiento, la definición de los roles de género y el papel de las
asociaciones femeninas en la labor asistencial.
El renovado interés
por la escasez en guerra se inscribe en el debate en torno a la definición y
defensa de la hambruna española.
La preocupación por «los años del
hambre» (1939-1952) ha entrado el interés en torno al abastecimiento, de la
vida cotidiana y de las diferentes formas de violencia, represión y resistencia
durante la primera etapa de la dictadura. Trabajos como los de Miguel Ángel del
Arco, Ana Cábana, Gloria Román, Óscar Rodríguez, David Conde o Javier Puche
Gil, entre otros, han significado un gran avance en este sentido.
Sin
embargo, en este contexto historiográfico el tiempo de la guerra está aún poco
trabajado.
Como ha podido
comprobarse, los estudios del hambre han focalizado todo su interés en los años
de la hambruna, es decir, de la posguerra, y los análisis que
han atendido al periodo anterior se han limitado a propuestas parciales o
locales.
Todavía faltan trabajos de conjunto sobre el abastecimiento en la
guerra, así como estudios monográficos que aporten una mirada más global, que
incluyan análisis comparativos y que analicen la cuestión del hambre desde la
complejidad de todo el sistema republicano.
Este es el trabajo que la presente
tesis doctoral desea emprender, pensamos que, pese a todo lo escrito sobre la
guerra civil, aún quedan nuevos análisis que aplicar y nuevas preguntas que plantear.
Reparto de alimentos en Madrid, 12
de septiembre de 1936
Notas
[1] James C.
Scott, Los dominados y el arte de la resistencia, México D.
F., Txalaparta, 2003.
[2] Geoff Eley, Una línea torcida: de la
historia cultural a la historia de la sociedad, Valencia,
Publicaciones Universidad de Valencia, 2008, p. 294; Zira Box Varela y César
Rina Simón (eds.), El franquismo desde el caleidoscopio: perspectivas y
estudios transdisciplinares sobre la dictadura, Granada, Comares,
2021, Introducción. También la definición de la «barbarie del especialismo» en
José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas, Madrid,
Austral, 1999, Cap. XII.
[3] Francisco A. Ortega, «Rehabitar la
cotidianeidad», Veena Das: sujetos de dolor, agentes de Dignidad, (2008),
p. 22.

[4] El estudio de las memorias transgeneracionales se
ha desarrollado sobre todo para la memoria de los pasados traumáticos, Vid., Josette
Coenen-Huther, La Mémoire familiale: un travail de reconstruction du
passé, Paris, L’Harmatten, 1994; Elizabeth Jelin, Los trabajos
de la memoria, Madrid, Siglo Veintiuno de España, 2002; Marianne
Hirsch, The Generation o Postmemory: Writing and Visual Culture after
the Holocaust, Nueva York, Columbia University Press 2012; para
la guerra civil a través del estudio de la producción literaria Vid. Maura
Rossi, La Memoria Transgeneracional. Presencia y persistencia de la
guerra civil en la narrativa española contemporánea, Oxford, Peter Lang,
2016. Alessandro Portelli: Historia y memoria: la muerte de Luigi
Trastulli, Historia y fuente oral, 1 (1989), pp. 5-32. Michael
Richards, «Recordando la guerra de España: violencia, cambio social e identidad
colectiva desde 1936» en Peter Anderson y Miguel Ángel del Arco (eds.), Lidiando
con el pasado. Represión y memoria de la guerra civil y el franquismo, Granada,
Comares, 2014, p. 222; Miren Llona, Enrtevese: teoría y metodología
práctica de las fuentes orales, Bilbao, Universidad del País Vasco,
2012, p. 35; Gloria Román Ruiz, Franquismo de carne y hueso: entre el
consentimiento y las resistencias cotidianas, Valencia, Universitat de
València, 2020.

[5] Svetlana Alexievich, La guerra no tiene
rostro de mujer, Barcelona, Debate, 2015.
[6] Louis Stouff, Ravitaillement et alimentación
en Provence aux XIVe et XVe siècles, Paris-La Haya: Ecole Pratique de
Hautes Etudes, Sorbonne VI: Sciences Economiques et Sociales, Centre de
Recherches Historiques, Mouton, 1970; Jean-Jacques Hermardinquer, Pour
une historie de l’alimentation, Paris, Armand Colin, 1970.
[7] Lucien F. Newman, Hunger in history.
Food shortage, poverty and deprivation, Oxford, Blackwell, 1990; John
Walter and Roger Schofield (eds.), Famine, disease and the social order
in early modern society, Cambridge, Cambridge University Press.
[8] Claude Lévi-Strauss, Le cru et le
cuit, Paris, FCE, 1968; Dwain N. Walcher, Norman Kretchmer and Henry
L. Barnett (eds.), Food, man and society, New York: Plenum Press, 1976,
pp. 150-173; Mary Douglas, «Les structures du culinaire», Communications, 31
(1979), pp. 145-170); Marvin Harris, Bueno para
comer, Madrid, Alianza Editorial, 1989.
[9] Hannah Arendt, On Revolution, London:
Penguin, 2006, (Ed. original: 1963); Michel Foucault, El gobierno de sí
y de los otros, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2009 (Ed.
original: 1974).
[10] James C. Scott, Weapons of the Weak,
Everyday forms of Peasant, New Heaven, Yale University Press,
1976, Ibid., Resistance, New Haven-London, Yale
University Press, 1985.
[11] Alf Lüdtke,
«Sobre los conceptos de
vida cotidiana, articulación de las necesidades y «conciencia
proletaria», Historia Social, 10 (1991), pp. 41-62; Id, «De
los héroes de la resistencia a los coautores. Alltagsgeschichte en
Alemania», Ayer, 19 (1995), pp. 49-69; Geoff Eley, «Labor
History, Social History, Alltagsgeschichte: Experience,
Culture, and the Politics of the Everyday, a New Direction for German Social
History? », Journal of Modern History, 61 (1989), pp. 297-343, Mujeres republicanas llevando el rancho a las tropas
[12] Claudio Hernández Burgos, «Tiempo de
experiencias: el retorno de la Alltagsgeschichte y el estudio
de las dictaduras de entreguerras», Ayer, 113 (2019), pp.
303-317.
[13] Paul Corner, Popular Opinion in
Totalitarian Regimes: Fascism, Nazism, Communism, Oxford, Oxford University
Press, 2009; Ibid., The Fascist Party and Popular Opinion
in Mussolini’s Italy, Oxford: Oxford University Press, 2012.
[14] Oscar Rodríguez, «Cambalaches: hambre,
moralidad popular y mercados negros de Guerra y Posguerra», Historia
Social, 77 (2013), pp. 149-174; Geoff Eley y Keith Nield, The
Future of Class in History, Ann Aror, University of Michigan Press,
2007; Alf Lüdtke, The History of Everyday Life, Princeton,
Princeton University Press, 1995.
[15] Sheila Fitzpatrick, Stalin’s
Peasants, New York, New York University Press, 1994; Ibid., Everyday
Stalinism: Ordinary Life in an Extraordinary Times, Soviet Russia in the
1930s, Oxford: Oxford University Press, 1999.
[16] Paul Steege, Black Market, Cold War:
Everyday Life in Berlin, 1946-1949, Cambridge-New York, Cambridge
University Press, 2007; Mark Roodhouse, Black Market in Britain: 1939-1955, Oxford,
Oxford University Press, 2013; Lynne Viola, Peasant Rebels Under
Stalin: Collectivization and the Culture of Peasant Resistance, New York,
Oxford University Press, 1996.
[17]Ángela Cenarro Laguna, «Movilización femenina para la
guerra total (1936-1939), Historia y política: ideas, procesos y
movimientos sociales, 16 (2006), pp. 2006; Javier Rodrigo y Manuel
Santirso, «Dossier: la guerra civil española 1936-1939 en la nueva historia
militar, Revista Universitaria de Historia Militar (RUHM), 6
(2014); David Alegre Lorenz, La batalla de Teruel: la guerra total en
España, Madrid, Esfera de los Libros, 2018; James Matthews, Voces
de la trinchera. Cartas de combatientes republicanos en la guerra civil
española, Madrid, Alianza Editorial, 2015; Javier Cervera Gil,
«Historias mínimas: las cartas en la guerra civil española, Hispania
Nova. Revista de Historia Contemporánea, 15 (2017), pp. 125-146; José
Miguel Hernández, «Experiencia de guerra y narrativas personales en la Guerra
Civil Española: diario de Álvaro Silva», Revista Universitaria de
Historia Miliar (RUHM), 13 (2018), pp. 318-33

[18] Michael Seidman, A ras de suelo.
Historia social de la República durante la guerra civil, Madrid,
Alianza Editorial, 2003.
[19] Ainhoa Campos Posada, «La batalla del hambre: el
abastecimiento de Madrid durante la Guerra Civil (1936-1939) », Tesis doctoral,
Universidad Complutense de Madrid, 2020.
[20] María Isabel del Cura y Rafael Huertas, Alimentación
y enfermedad en tiempos de hambre, Madrid, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, 2007.
[21] Javier Cervera Gil, Madrid en guerra: la
ciudad clandestina 1936-1939, Madrid, Alianza Editorial,
2006; Carmen Gutiérrez Rueda y Laura Gutiérrez Rueda, El hambre en el
Madrid de la guerra civil (1936-1939), Madrid, La Librería, 2014;
Ismael Díaz Yubero, «El hambre y la gastronomía. De la guerra civil a la
cartilla de racionamiento», Estudios sobre consumo, 66 (2003),
pp. 9-22; Véase también: Matilde Vázquez y Javier Valero, La guerra
civil en Madrid, Madrid, Tebas, 1978; Julio Aróstegui y
Jesús Martínez, La Junta de Defensa de Madrid, Madrid, Comunidad de
Madrid, 1984; Milagrosa Romero Samper, «Hambre y retaguardia. Protesta social
en el Madrid de la Guerra Civil», ESD. Estudios de Seguridad y Defensa,
2 (2013), pp. 159-190.
[22] Carlos Barciela López (coord.), «Economía y
Guerra Civil española», Pasado y Memoria. Revista de Historia
Contemporánea, 8 (2009); Pablo Martín-Aceña Manrique y Elena Martínez
Ruiz, La economía de la guerra civil, Madrid, Marcial Pons,
2006; Elena Martínez Ruiz: «Guerra Civil, comercio y capital extranjero. El
sector exterior de la economía española (1936-1939)»; Estudios de
historia económica, 49 (2006), pp. 5-105.
[23] Mary Nash, Rojas: Mujeres republicanas
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[24] Miguel Ángel del Arco (ed.), Los “años
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española, Granda, Comares, 2023.
Soldados del Ejército Popular y civiles pelan
mazorcas de maíz, probablemente en el Castell del Remei (Penelles, Lleida) en
1938.