Salamanca
1583.- Se publican La perfecta casada y los nombres de Cristo, de fray Luis de
León. Si la primera de ellas se ocupa de la descripción de forma legal y
elegante de la mujer cristiana.
La
segunda incluye las reflexiones de tres frailes agustinos, uno de los cuales es
el mismo autor, en torno a los diferentes nombres con que las Sagradas
Escrituras aluden a Cristo.
Ambos títulos,
no obstante constituye una parte relevante dentro de la producción del autor,
Fray Luis, que había nacido en Belmonte provincia de Cuenca en 1527 y cursó sus
estudios universitarios en Madrid, Valladolid y Salamanca: en 1544 ingresó en
esta última ciudad, en la orden de los Agustinos.
Acusado
de herejía por la Inquisición en 1572, como consecuencia de las disputas surgidas
entre agustinos y dominicos, de tendencia más conservadora, fue sometido a un penoso
juicio en el que fueron determinantes la existencia de los judíos entre sus
antepasados, y la sospecha de que el inculpado poseía un mayor interés por el texto
hebreo de la biblia que por el latino.
Tras
cinco años de encarcelamiento, el autor volvería a su cátedra para proseguir sus
clases, según cuenta una anécdota con la frase “Decíamos ayer…..pero de nuevo
fue procesado entre 1582 y 1584.
Fue
traductor al castellano del Cantar de los cantares, cuya sensualidad omitida
por los textos latinos no dudó en que se publicaran sus poemas, algunos a
imitación de Horacio y con el empleo de la métrica italiana, de lo que se encargaría
Quevedo algún tiempo después.
Realizó
una notable labor filosófica y dio a
conocer las obras de san Isidoro y Santa Teresa de Jesús. Su misticismo,
influido en gran parte por la
escolástica, neoplatonismo y la tradición agustiniana, se impregnó de un
racionalismo inusual en la época.






