España 1626.-
La reanudación de la guerra en Europa y la extrema penuria de la hacienda
fuerzan al Conde Duque de Olivares de pensar en la manera de allegar recursos
donde los haya, y en especial de nuevas fuentes no agotadas todavía.
Con este
objeto convoca a las cortes castellanas en 1623, y en 1625 organiza un viaje
del monarca a los reinos de la Corona de Aragón cuyas asambleas aún les
protegen de la voracidad fiscal con más éxito que las de Castilla.
Se trata
de poner en práctica la Unión de Armas. Estos territorios ofrecen a la corte un
gran recibimiento pero en Zaragoza, a pesar de la sumisión impuesta a los
aragoneses en 1.591. Felipe IV no puede obtener los tres mil hombres armados
que pretendía.
Tan solo consigue el sostenimiento, sin armas, de dos mil trescientos. En Monzón halla irritados a los valencianos, pero puede conseguir setenta y dos mil libras anuales durante quince años.
Las cortes de Valencia, habían perdido fuerza sobre todo
tras la expulsión de los moriscos y mucho de los puestos en aquella asamblea,
que acabará estallando en 1.640.
La Corona
reclama a Barcelona y otros municipios el <<quinto real>> adeudado desde
1.599, pretende cobrar un diezmo de las rentas eclesiásticas, a lo que se
oponen los obispos y algunos cabildos y exige una amplia movilización de
hombres y dinero, calculando la población del Principado en un millón de
hombres, cuando en realidad tiene la mitad.
Tales propósitos
consiguen unir a toda la asamblea contra los proyectos de Olivares, y el rey
tiene que abandonar Barcelona sin ningún acuerdo, salvo algunas tentativas
finales de los procuradores para lograrlos.
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