Madrid 1619.
Se construyó la Plaza Mayor de Madrid que será durante muchos años centro obligado de la reunión de la vida
social, concursos de cañas, equitación, corridas de toros, incluso actos de fe.
De este modo la arquitectura sirve de escenario y marco para las actividades sociales,
hermanándose en esto tanto la nobleza capas populares.
A
principio del siglo XVII el influjo de Herrera se extiende por todo el centro
de la Península y se mantiene sobre todo en las formas austeras que siguen el
modelo escurialense.
Los discípulos
e imitadores repiten con frecuencia, especialmente a Madrid, las fachadas sin moldeadoras,
con torres en los ángulos, a lo largo de los gobiernos de Felipe III y Felipe
IV.
Así se
aprecia en el palacio del Ayuntamiento (actualmente ocupado por el Ministerio
de Asuntos Exteriores) y en varias iglesias, como la de las Descalzas Reales.
Enmarcada en el mismo movimiento se encuentra la plaza mayor , con su planta cuadrada y
rodeada de corredores porticados.
El arquitecto
encargado de su construcción fue Juan Gómez de Mora, nacido en Madrid en 1580, quien había ocupado el puesto de
maestro mayor de las fabrica reales (sucediendo a su tío Francisco de Mora) por
orden de Felipe III, autor de la iglesia y el convento de la Encarnación de
Madrid (1611-1616), los edificios más importantes de su producción temprana se
encargó posteriormente del proyecto de la iglesia de los jesuitas de Salamanca
y realizó el mismo interior, aunque la fachada y el exterior quedaron en ,manos
de sus sucesores.
Tras
realizar la Plaza Mayor, entre 1610 y
1627, se ocupó de la reconstrucción del Alcázar
de Madrid, tarea que marcó un giro notable en una trayectoria artística.
A partir de ese momento el estilo del arquitecto madrileño se transforma. Ejemplo de esta segunda época del artista que convierte a Gómez de Mora en uno de los promotores más destacados del barroco en el ámbito del arte español es la pequeña iglesia de los jesuitas de Alcalá de Henares.
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