Fernando Casas Novoa
Santiago de
Compostela 1.738.-Fernando Casas Novoa construye la fachada del Obradoiro en la
catedral de Santiago.
Antepuesta
al antiguo templo romano la fachada de Casas supone un intento de producir el
movimiento ascendente característico del gótico, para lo cual se sirve de las
columnas de las columnas que recorren toda la parte anterior del edificio y de
los cinco agudos piñones decrecientes.
Escondidos
tras esta obra esplendida se elevan los campanarios
que, por el ímpetu con que ascienden los
cubos parecen suspenderse en el aire, a la vez que la monumental escalera
invita a la contemplación del conjunto haciendo las veces de pedestal.
Fernando
Casas Novoa había estudiado con Domingo Antonio Andrade – autor entre otras
publicaciones, de un libro sobre arquitectura y de la Torre del Reloj de la
catedral santiaguesa, y alcanzó reputación de ser el maestro más notable de la arquitectura
compostelana del barroco.
A él se
deben también la construcción del retablo mayor del templo compostelano y de la
fachada de la iglesia de Villanueva de Lorenzana.
El autor
Obradoiro es sin duda la figura más
significativa de toda la escuela de escultores que desarrolló en Galicia durante
el siglo XVIII y que adquirió en el barroco su mayor relevancia.
Esa escuela de artistas, al igual que la madrileña, empleó con frecuencia el granito como elemento principal y su trayectoria puede dividirse en dos etapas diferentes,
La
primera anterior a 1.740, tiende a la creación de edificios de proporciones
elegantes, con elementos de tradición clásica y con una decoración puesta
totalmente al servicio del conjunto arquitectónico.
Sus
representantes de mayor notoriedad fueron Domingo Antonio de Andrade y el
propio Fernando Casas Novoa.
El
segundo periodo cuyas figuras relevantes fueron Simón Rodríguez, Ferro Caaverio
y Fernando Sarela, se dedicó a profundizar y desarrollar los aspectos más propiamente
barrocos y experimentaría su fin cuando Sarela fue destituido en la academia de
San Fernando, que para entonces ya se había convertido en el centro del neoclasicismo
triunfante a causa de su interpretación demasiado barroca de los planos a la
puerta de la Azabacheria en la catedral de Santiago.
















