Villalar,
24 de abril de 1521. Tras la victoria realista sobre el ejército comunero, los
tres caudillos, Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, son decapitados en la plaza de la población vallisoletana
de Villalar.
Asustados
por la rebelión de las villas de señorío, los aristócratas castellanos se aprestan
unir sus fuerzas a las realistas. Los comuneros cometen el error de nombrar
capitán general al noble Pedro Girón, provocando que Padilla, ofendido, se retire a Toledo en
octubre de 1520.
Ya sea
por error o por traición Girón no sabe aprovechar su superioridad y pierde el
tiempo asediando Medina de Rioseco, mientras los realistas engrosan sus filas.
El 4 de
septiembre estos se apoderan de Tordesillas, con lo que case en sus manos la
reina madre Juana y apresan a varios procuradores de la Junta Santa. Poco
después Girón abandona a los comuneros y se somete a la autoridad del rey.
De nuevo
al frente de los rebeldes Padilla se apodera de Torrelobatón el 21-02-1.521, la
suerte parece estar a favor de los comuneros, pero los realistas le entretienen
con unas negociaciones que no llegan a cuajar.
La espera
debilita a las fuerzas de Padilla que ordena la retirada hacía Toro. Los
realistas les persiguen dándoles alcance y derrotándoles en el Puente de Fierro,
cerca de Villalar, mientras que los realistas pierden 16 hombres, las bajas del
ejército comunero son enormes; mueren 500 soldados y más de mil son hechos prisioneros.
Entre los que se encuentran los tres caudillos.
La
derrota y la posterior ejecución de los tres líderes provocan un desanimo general en las ciudades comuneras, que
capitulan poco después. Solo Toledo. Donde se halla el obispo Acuña y la viuda
de Padilla que resiste hasta 1.522.







