| Coronación reyes de Aragón, Pedro III |
Zaragoza,
1 de octubre de 1.283. Pedro III en las cortes de Zaragoza concede a los nobles
de su reino el llamado Privilegio General, obligado por la superioridad de las
fuerzas de la Unión Aragonesa.
En 1283
en las cortes de Tarazona los nobles y
ricos hombres aragoneses piden al rey que jure sus fueros especiales.
Al
negarse el monarca los nobles aragoneses se juramentan, junto a seis ciudades y
universidades para defender sus intereses y privilegios frente a la política
centralista de la Corona. Es lo que se conoce como Unión Aragonesa, una
poderosa junta o hermandad, que consigue
finalmente imponerse al rey Pedro III y obligarle a jurar sus fueros,
Los
privilegios que exige la Unión Aragonesa pretenden coartar totalmente el poder
real y controlarlo.
Así, se prohíbe
que el rey pueda matar o detener a ricoshombres o infanzones de Aragón y
Valencia, si la Justicia de Aragón no ha dictado sentencia, y si no hay consejo
y otorgamiento de las Cortes. El monarca se compromete también a convocar
anualmente las Cortes generales en Zaragoza, el día de Todos los Santos, otorgando
a los asistentes el derecho a elegir los
consejeros del rey. Además el rey debe contar la con aprobación de las Cortes para embargar los
bienes de los nobles o sus herederos, previa sentencia en todo caso, del Justicia
de Aragón.
La Unión Aragonesa. Perdurará largo tiempo, gracias a la debilidad de los sucesores de Pero III.
Alfonso III (1286) trata, en un principio de escabullirse, pero ha de rendirse ante la superioridad ante de la Unión que invade el reino de Valencia y se apodera de las rentas reales, por lo que Alfonso III ha de confirmar el privilegio de la Unión, impuesto a su antecesor.
Más suerte correrá Pedro IV, que logrará imponerse por fin a la Unión en la batalla de Épila (21-7-1348), procediendo a disolverla y abolir sus Privilegios.
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apodera de
las rentas reales, por lo que Alfonso III ha de confirmar el privilegio de la
Unión, impuesto a su antecesor.
Más
suerte correrá Pedro IV, que logra imponerse por fin a la Unión en la batalla
de Épila (21-7-1.348), procediendo a disorlverla y abolir sus Privilegios.
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