Madrid 17 de septiembre de 1665.- Fallece el rey Felipe IV en Valladolid el 8-4-1605, dejando un heredero débil, física y mentalmente, Carlos II, y una regenta Mariana de Austria inexperta que odia a la figura más fuerte de la dinastía. Juan José de Austria.
Siendo aconsejada solo por su confesor, un jesuita
alemán. Hijo de Felipe III y de Margarita de Austria, se le casa muy
prematuramente el 18-10-1615 con Isabel de Borbón y se le instala en Burgos
donde tiene en su servidumbre al Conde de Olivares que tanto le influirá.
Fruto de
este matrimonio nacen seis hijas y un hijo, de los que solo alcanza la mayoría de
edad María Teresa que nació el 20-9-1638, quien se casa el en el año 1660 con
el rey francés Luis XIV.
Al morir
Isabel el 4-10-1644, Felipe vuelve a casar el 4-19-1649, esta vez con su sobrina,
la archiduquesa Mariana de Austria. Esta le da tres hijos y dos hijas, entre
ellos el que ha de ser su sucesor Carlos. Extramatrimonialmente, Felipe IV
lleva desde muy joven una vida muy desordenada.
Como
fruto de sus aventuras tiene numerosos hijos de los que solo reconoce a Juan
José de Austria. Que le da la comedianta María Calderón, conocida por la
Calderona.
Felipe IV
tiene grandes problemas en conseguir un heredero, en los asuntos políticos
tampoco le faltan dificultades.
Su
reinado iniciado el 31-3-1621 puede decirse en dos claros periodos. El primero
concluye con l caída en desgracia del conde duque de Olivares el 17-1-1643,
teniendo a este como principal artífice de la política.
En el
segundo desaparecen los validos de antaño pero cuenta con el apoyo de Luis de
Haro, valido también en cierta forma y que fallece también en 1661, y con el
consejo de sor María de Ágreda.
Aunque en
el segundo periodo está el rey más atento a la política interior y exterior, en
realidad nunca tuvo un dominio completo del poder. Durante la privanza de
Olivares, se impone proseguir la política emprendida por Carlos V y Felipe II, restaurar
el antiguo poderío español. Para lograr este objetivo entra en conflicto con
los diversos países que desean imponerse como nuevas potencias en Europa, o
buscan desligarse definitivamente de la soberanía española.
Olvidando
el pacifismo del reinado anterior que considera causante del descrédito de la
Corona, promete una serie de guerras que van a desangrar a España. Primero
entra en combate con Inglaterra (tras fracasar las negociaciones para casar al príncipe
de Gales con la infanta María que ataca Cádiz en 1625 y luego prosigue una
insistente guerra de corso durante algunos años.
Los
mayores problemas provienen sin embargo de Francia, deseosa de suceder a España
como primera potencia europea.
Parte del
enfrentamiento franco-español se realiza en Italia, donde los franceses buscan
quebrar la hegemonía es
pañola. A pesar de la intervención papal Francia se
impone a Valtelina (1625) y logra grandes ventajas en el tratado de Ratisbona,
tras disputarse la sucesión del ducado de Mantua. También participa Francia en
la guerra de Flandes, que se reactiva en 1621, al finalizar la tregua de doce
años, en apoyo de los protestantes.
En la
reanudación de la guerra cuenta tanto los deseos protestantes por el bando
belicista como los españoles. Olivares recoge entre otras las demandas del
Consejo de Indias y de Portugal, que ven dañados sus intereses coloniales.
Tanto por tierra como por mar, España lleva las de perder Flandes.
Para culminar
con los males Portugal y Cataluña deciden levantarse contra la Corona,
consiguiendo la primera restablecer su independencia en 1640.
Todos
estos conflictos llevan a la ruina del estado enfrentado a guerras exteriores e
interiores que no parece tener solución.
Su
sucesor inmediato, Luis de Haro tiene que dedicar todas sus energías para
concluir las diferentes guerras.
En lo que
se refiere a la figura humana del rey, se ha hecho hincapié en muchos aspectos.
Subió al trono a los dieciséis años duró
cuarenta y cuatro por lo que pese su
temprana muerte ocupa por si solo parte del siglo XVII español. Era indolente
de naturaleza, durante sus primeros tiempos, en que pareció que se ocuparía más
de lo asuntos de estado a los que no dio lugar su temprana entrega a la
personalidad de su valido Olivares.
Los espectáculos
y las fiestas bulliciosas le sacaban de su abulia. Y su sexualidad enfermiza le
llevaba a buscar constantemente el amor en mujeres de la corte, desde
comediantas a nobles, y con las que tuvo al parecer más de treinta hijos
bastardos el más famoso y único reconocido don Juan José de Austria con la cómica
La Calderona,
Sin
embargo sus esposas no se vieron por ello despreciadas bajo el poder de las
favoritas como ocurría n Versalles, ni tampoco el rey se ligó demasiado a
ninguna de ellas.
También conocemos
rasgos de su carácter a través de la correspondencia de su consejera, la monja
de Ágreda, Sor María Jesús.
Su inteligencia era aguda y en sus meditaciones se percibe también que conoce las congojas de la España de su época que el no supo remediar pese a sus buenas condiciones en varios momentos de su vida. El rey viajó poco y fueron Madrid con sus palacios, Plaza Mayor, calles, la Casa de Campo, la Zarzuela y Aranjuez y el escenario de sus correrías y momentos de ocio. También son muestra de su forma de ser el mundo de bufones de los que se rodeó en sus estancias del Alcázar, y que considerara a sus servidores todos miembros de una misma familia.






