miércoles, 15 de abril de 2026

INTENTO DE REPRESIÓN DEL LUJO

 

                                                   Prenda de vestir llamada "Guardainfante".

Madrid 1611. Se dictan una serie de disposiciones el 20 de febrero de 1623 y son  reafirmadas por el rey Felipe IV. Estas disposiciones se refieren  al excesivo lujo de las clases privilegiadas españolas, que muchas veces arruinan sus haciendas con el deseo de aparentar una riqueza que no tienen.

                                          Antigua prenda de vestir llamada "Lechuguilla"

Así, se prohíbe el empleo de una vestimenta super-lujosa, desterrando los cuellos de encaje, las lechuguillas y las valonas, y el uso de la golilla, gran cuello blanco que en el siglo XVI era casi un signo distintivo de la moda española.

                                          Antigua prenda de vestir llamada el "Tontillo"  

También se ataca el guardainfante, tanto por motivos suntuarios como morales, y le sustituye por  el tontillo. El uso de coches y la servidumbre son asimismo regulados.

La servidumbre constituye uno de los elementos más significativos del ornato de las clases privilegiadas españolas, incluso de la corte.

Los servidores civiles y eclesiásticos, que suelen convivir de forma regular en la vivienda del señor, incluyen escudero, pajes, gentilhombre para recibir las visitas, doncellas de labor y esclavos blancos y negros.


 

 

 

 

 

 

LOS TOROS EN LA PLAZA

 

                               



Madrid, 27 de enero de 1.612. El rey Felipe III dicta una ordenanza que permite la construcción de Plazas de Toros cerradas, a semejanza de la plaza de Madrid.

Hasta ahora, las corridas de toros se hacían en campo abierto o en cosos provisionales, la mayoría de las veces formados por carros, con el consiguiente peligro para los asistentes.

Pio V y Sixto  V  decretan la excomunión  para los que asistan a corridas de toros mientras que el Papa Gregorio XIII reduce esta sólo a los caballeros.

Los Austrias, muy aficionados a la fiesta, convierten las corridas de toros en un entretenimiento de nobles, a pesar de la Iglesia.

Pio V y Sixto V decretan la excomunión para los que asistan a corridas de toros, mientras que el Papa Gregorio XIII reduce esta sólo a los caballeros.

Finalmente el papa Clemente VIII, levanta la prohibición, si se celebran las corridas de toros  en días de fiestas religiosas.



martes, 14 de abril de 2026

LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI

 

                        

 

Logroño, 8 de noviembre de 1,610. En un auto de fe que congrega a más de treinta mil espectadores, la Inquisición quema a seis personas y otras cinco más lo son en efigie, fruto de un proceso llamado a convertirse en el más importante de los seguidos en España contra la brujería, tanto por el número de implicados como por las consecuencias de sus debates teóricos.


El año 1.609, el juez francés Pierre de Lancre, condenó a muerte en las entrañas fronterizas de Laburdi a más de cien personas acusadas de tener pacto con el diablo.

El miedo a la hechicería se contagió rápidamente a la vecina Navarra española, dada su proximidad, y ese mismo año comenzaron a llegar denuncias hasta Logroño procedentes del apartado valle vasco navarro de Zugarramurdi.

Sus inspiradores eran el vicario de Vera de Bidasoa y el señor de Alzate, 

Cuarenta personas fueron llevadas a la capital riojana y juzgadas en esta fecha.

La Inquisición proclamó un edicto de fe animando las inculpaciones.

El miembro más joven del tribunal, Alonso Salazar y Frías, viajó hasta la zona y regresó con mil ochocientas dos confesiones de  las que  mil trescientas ochenta y cuatro  correspondían a niños y cinco mil nombres de personas que no se habían presentado a declarar.

La mayor parte de estas confesiones según consta fueron logradas mediante amenazas y torturas, casi siempre era una respuesta histérica fruto de la ignorancia y de los temores de la época.

El Inquisidor Salazar se convirtió en el protagonista de la causa, porque a partir del año doce,  (1612) comenzó a disentir del parecer de sus otros dos colegas, Juan del Valle Alvarado y Alonso Becerra Holguín, prestigiosos teólogos y juristas.

Advertía Salazar que aunque los razonamientos de la causa fueran acordes con la doctrina, no existían pruebas reales a la hora de administrar justicia, tan solo testimonios y autoacusaciones, siempre muy  parecidos y enfrentados con la lógica.

Envió informes por separado hasta la Suprema de Madrid, en los que recomendaba suspender también las predicaciones y fue perseguido por sus compañeros que llegaron a considerarle un enviado del demonio,

Aunque un poco más tarde para algunos implicados, en Madrid se hizo caso de la minoría, y el proceso quedó paralizado. Frente a la <<caza de brujas<< que reinaba en toda Europa, los inquisidores prefirieron en adelante seguir aplicando penas leves a los acusados o a considerarlo todo como fruto de un desvarío.


La abolición de la Inquisición española se produjo en cuatro tiempos. En diciembre de 1808 fue suprimida por Napoleón Bonaparte, mediante la doctrina de Chamartín, aplicada en la España afrancesada, mientras que en la España patriota, la abolición se produjo por las Cortes de Cádiz  el 28 de febrero de 1813. 

En julio de 1814 fue restaurada por el rey Fernando VII junto con todo el antiguo régimen, al ordenar le quitasen de en medio los acuerdos de las Cortes, pero el 9 de marzo de 1820 fue de nuevo suprimida por el mismo rey, obligado por el triunfo del pronunciamiento de Riego que restableció la Constitución de 1812.

Tras la recuperación de sus poderes absolutos en octubre de 1823, gracias a la intervención de los cien mil hijos de San Luis, que pusieron fin al Trienio Liberal.

Fernando VII no restableció la Inquisición, en su lugar funcionaron en algunas diócesis unas Juntas de Fe.

En julio de 1834 al inicio de la Regencia de María Cristina de Borbón, liberal moderado de Francisco Martínez de la Rosa, aprobó un decreto cuya disposición primera decía <<Se declara suprimido definitivamente el Tribunal de la Inquisición en España<<, siendo la cuarta vez y la última abolición de la Inquisición en España.



domingo, 12 de abril de 2026

MÉXICO CAPITAL COLONIAL

 


Julio de 1,607. El marqués de Montesclaros cesa como virrey, a él y a alguno de sus antecesores se le deben importantes obras urbanísticas y de asentamiento de la iglesia en el nuevo mundo.

A Claudio de Arciniega se le encargó la construcción de la catedral de México, en cumplimiento de la orden dictada por Felipe II, y según el proyecto de Alonso Pérez de Castañeda.

Será el mayor edificio mexicano de  la época colonial, y cuando al cabo de un siglo y medio hayan concluido las obras, revelará en su variado estilo la revolución estética de la capital mexicana.

Cuando se empieza a construir la catedral, han pasado ya cuatro décadas desde la fundación de la ciudad, apenas consumada la conquista del imperio azteca. Cortés dispuso que se iniciaran las obras.

Trazó los planos por encargo suyo el agrimensor Alonso García Bravo, que había trabajado ya para Pedrarias Ávida en el proyecto de la ciudad americana, se ajustaba ya a un modelo empleado en España en la edad media tardía.

Iniciada la colonización, la corona no tardó en disponer que el plano de las nuevas ciudades se ajustara a ese modelo; el plano ajedrezado: que se cortan  calles  perpendicularmente y  delimitan cuadros (manzanas).

El desarrollo de la ciudad tenía como punto de referencia inicial la plaza Mayor, sede del obispado desde 1.530, fue elevada a arzobispado en 1.546.

En 1.535 era ya capital del virreinato de Nueva España, y el mismo año se creaba la Casa de la Moneda. En 1553 se fundó la ciudad, y en 1.571 se estableció el Tribunal de la Inquisición. Tal como sucedió en el Imperio Azteca, la nueva capital se anexó  Tlatelolco.

La población indígena, se redujo drásticamente a causa de las epidemias, la guerra y las calamidades que acarreó la conquista. Pese a todo a mediados del siglo XVI México era ya uno de los principales centros de población de América.


 

TABERNAS, MESONES Y POSADAS

 

                  

España 1608.-En la vida cotidiana del siglo XVII tienen gran importancia las tabernas, mesones y posadas. Unas y otras se encuentran reguladas por diversas normativas que en la práctica rara vez se cumplen.

Tal es el caso de la ley que, prohíbe servir vino en las tabernas si no es de buena calidad, medida poco económica. Muchas y diversas son las características de estos establecimientos, a los que los viajeros especialmente extranjeros, y la literatura picaresca española, se han encargado de dotar con  tan mala  fama que las más de las veces son siniestras.

Así ocurre, sin razones de cuando se habla de estos lugares como centro de reunión de bandidos y bandoleros, o como centro ocasional o fijo de prostitución que amén de transmitir enfermedades podían aligerar los bolsillos de los viajeros de todo su capital y sus bienes.

Las casas de huéspedes, sean fondas, posadas o mesones, en las ciudades o ventas, en los caminos solo están obligados hasta el año 1560 a proporcionar cama sal, aceite y vinagre y asiento en la lumbre, ya que el resto  había que preocupárselo el viajero por su cuenta, al establecerlo así las ordenanzas de los pueblos.

Este año, Felipe II dispone que en ellas pueda tener lo preciso para satisfacer las necesidades de los huéspedes, que así pueden reposar en vez de tener que buscarse  los alimentos fuera de los mesones.

Su principal inconveniente radica no  en ya las posibles incomodidades (muchas ventas tienen fama horrible por sucias,  pero en otras, como la de Arganda hay  camas con mil flores y  con rica ropa de Holanda, según asegura Moreto), pero de dudosa  catadura moral de sus amos.

Por lo  general los venteros no son más que ladrones encubiertos bajo la capa de cuadrilleros de la Santa Hermandad, y su palabra es la única que vale, por el sólo hecho de descansar un momento, sin tan siquiera comer o beber nada. El posadero ya cobra seis maravedíes, además de la comida que él proporciona las más de las veces, todo menos lo que se pregona.

Se vende gato por liebre según la etimología popular española,  este es el origen de la palabra venta, oveja por cordero o muleto mortecino (mulo joven sacrificado especialmente) por ternera, y si llegan a servir huevos empollaos-

Muchos ejemplos de este tipo se encuentran en la literatura picaresca, como puede verse en el Guzmán de Alfarache.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 11 de abril de 2026

LOS CLÉRIGOS VAGABUNDOS


                                                         


                                                                                        .

España 1604.- Se observa en todo el reino una gran abundancia de clérigos, principalmente extranjeros que se dedican a ejercer la mendicidad por los caminos.

La iglesia asume su papel de principal asistente de las necesidades, canalizando la práctica de la caridad a través de numerosas instituciones.


En ellas encuentran asilo y asistencia gran número de pobres, faltos de medios de vida, y otro gran número que tiene en realidad, la mendicidad como profesión.

Tal es la confusión entre pobres reales y fingidos que en muchas poblaciones se promulgan normativas para asistir a los verdaderos pobres.

Entre los falsos se encuentran muchas veces éstos clérigos vagabundos, que incluso llegan a fingir su condición clerical. Una de las explicaciones clave de este fenómeno es la falta de beneficios menores para todo el bajo clero, al mismo tiempo se producen arrendamientos de parroquias y de las labores pastorales.

A todo ello se aunará la llegada del clero regular extranjero que no encontrará en España el alivio que buscaba a su pobreza y que se harán también vagabundos y mendicantes.

Sin embargo, como la iglesia se les aparece sólo como una solución económica, es normal encontrar una falta de moral en estos clérigos que viven más como pícaros que dedicados a su misión divina. Gracias a la tonsura, muchos esquivan la acción de la justicia    















viernes, 10 de abril de 2026

NYERROS Y CADELLA

 

Cataluña 1602. Las luchas violentas entre bandidos nobiliarios enfrentados son comunes desde hace doscientos años en todos los territorios de la Corona de Aragón. En Valencia disputan los Centelles y los Vilaragut, en Aragón los Luna y los Urrea en Zaragoza, en concreto los partidarios del Arzobispo y los del conde de  Denia etc.

En Cataluña las luchas nobiliarias y locales se polarizan en dos bandos que nacieron durante el siglo XIII persistirán hasta mediados del XVII y ahora se encuentran en su apogeo nyerros y los Cadells,

Su primitivo  origen estuvo en las banderías entre los Cadell, los señores Arséguel, y los Banyuls, señores de Nyer, en la Cerdaña que aumentaron su importancia cuando los Moncada, señores de Torelló, intentaron liberarse del vasallaje que debían al obispo de Vic, los Cadell fueron partidarios de los Moncada y sus enemigos del obispo.

Durante mucho los historiadores pretendieron atribuir algún significado social a estas luchas. Los nyerros serían fundamentalmente pequeños, hidalgos de montaña enfrentados a los señores del llano, las ciudades y la autoridad real, representadas por los Cadell.

Sin embargo parece más bien que todas estas denominaciones aglutinaron múltiples querellas locales, donde bastaba que alguien entrara en relación con uno de los bandos para llevar a sus rivales hacía el otro.

Las autoridades también estaban implicadas y favorecían a unos u  otros. El Duque de Alburquerque, dentro de pocos años, ante la situación de desgobierno, desarrollará una fuerte ofensiva  contra estas violencias y para ello tendrá que recurrir a uno de los bandos; atacará a los Nyerros  sirviéndose de los Cadell.


El fin de ambos llegará en la década de los años treinta, favorecido sobre todo por el traslado de la nobleza a las ciudades y por una mayor eficacia de la represión.

La fuerza de choque era proporcionada por las cuadrillas de bandidos que unas veces por afinidad y otras mediante pago peleaban a favor de unos y otros.






Entre los capitanes Nyerros más destacados se contaba Perot Rocaguirnarda, hidalgo y famoso bandolero inmortalizado  por Cervantes en la segunda parte del Quijote